Por: Juan Sánchez-Mendoza04/05/2011 | Actualizada a las 22:50h
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Egidio le brinda un espacio en Palacio de
Gobierno Como nunca antes, habrá una sala para reporteros El ejercicio del poder embriaga y es harto
peligroso Abrir cuentas aprobadas, lo rehúsan los
diputados Los reporteros que cotidianamente nos informan
sobre las actividades de Egidio Torre Cantú y de cuanto acontece en la
administración pública, en lo sucesivo contarán con un espacio dentro del
Palacio de Gobierno para desarrollar su ejercicio profesional. Esto a iniciativa propia del mandatario, quien de
las palabras pasó a los hechos --ayer mismo-- al ordenarle a su secretario de
Administración, Jorge Ábrego Adame, que a la brevedad inicie la construcción de
la Sala de Prensa. Tentativamente ese espacio podría quedar listo en
los primeros días de julio próximo, pues el Gobernador ofreció que ahí habrá de
desayunar con los representantes de los medios de comunicación masiva (impresos
y audiovisuales) que cubren la “fuente”, en cuando mucho dos meses. La Sala de Prensa, según me dicen, podría contar
con tecnología de punta en cuanto a servicios de informática; cubículos, líneas
telefónicas y personal capacitado para la correcta transmisión informativa;
además de un área de conferencias donde el mandatario y los actores que lo
visitan informen sobre sus actividades y/o respondan a las preguntas que ahí se
les formulen, a fin de evitar la recurrencia de entrevistas “banqueteras” para
(los reporteros) obtener una nota. Todo como parte del interés de Torre Cantú para
dignificar el trabajo de los periodistas y, por supuesto, meter orden en
Palacio de Gobierno. Se lo digo porque la firme voluntad del Gobernador
pa’ garantizar el trabajo de los comunicadores tiende claramente a reducir la
soberbia que ante la prensa muestran algunos de sus colaboradores más cercanos,
y sobre todo por los excesos cometidos en agravio de los periodistas por parte
de los jenízaros habilitados como porteros palaciegos. Del poder a poder Reza una sentencia política
que no hay nada más embriagador que el poder, pero tampoco nada más peligroso. Esa es una gran verdad porque
el ejercicio del poder puede llevar a extralimitarse a quien lo alcanza y
obnubilar su capacidad de raciocinio, que es el instrumento por excelencia con
el que se mueven las piezas del ajedrez. De ahí la importancia de
abrevar en los estudiosos de los fenómenos políticos, que recomiendan actuar
con prudencia para aprender a dominar las emociones y no por el contrario, ser
presa fácil de la irreflexión al momento de tomar decisiones. Sin lugar a dudas, cada
situación es diferente y en función de ello la toma de conciencia resulta
fundamental en el desarrollo de un proyecto. Se lo comento porque en
Tamaulipas el futuro político implica nuevas y distintas empresas, que es
menester abordar con los enfoques y la dinámica que el momento y la
circunstancia demandan, para seguir caminando hacia delante. Esto quiere decir que los
hombres del poder deben saber dónde hay que detenerse, qué cambios graduales
impulsar, con qué amigos o enemigos jugar y cuándo consolidar lo alcanzado,
para no entorpecer al proyecto en el que juegan ni confirmar la sospecha de que
sirven a dos amos. Comúnmente la euforia de
sentirse influyentes coloca a ciertos funcionarios públicos en un estado de
vulnerabilidad, y los vuelve hostiles cuando alguien pone en duda su fortaleza
o comete la osadía de desafiarlos. Por tanto, en el ejercicio del
poder hay que confiar más en la sagacidad y estrategia de la gente, considerar
tanto a la suerte como a la circunstancias como elementos cambiantes, y
procurar rodearse de figuras talentosas. También resulta pertinente
reconocer que el poder tiene sus ritmos y pautas, y, a partir de esta base,
colocar a cada colaborador en su justa y real dimensión, a efecto de estar en
capacidad de utilizarlos a favor de la misma causa. Quien en verdad ejerce el
poder, no pierde de vista que la esencia de la estrategia consiste en controlar
los pasos subsecuentes, ya que la euforia podría alterar su facultad de
interpretar y dirigir hacia buen puerto los acontecimientos que se avecinan. Lo más común entre los
subordinados de un líder y/o jefe político, es que el influyentismo se les
trepe a la cabeza y actúen más emocionalmente que con razón, al tiempo que
muestra proclividad de quedarse en lo establecido y, en el peor de los
escenarios, vivir de la fama ajena. Este tipo de actitudes relajan
la capacidad de análisis objetivo y llevan al conformismo, al considerar en
forma errónea que todo se encuentra bajo control. De lo anterior se desprende
una lección, que no por sencilla carece de importancia. Los hombres y mujeres que
conocen y manejan con efectividad el poder, varían sus ritmos y pautas,
cambian, se adaptan a las circunstancias y responden, en lo inmediato, a las
contingencias. Es decir, jamás pierden la
dimensión del lugar que ocupan y menos se marean. El símil del manejo del poder,
bien podríamos encontrarlo en una de las primeras recomendaciones que hacen los
instructores de equitación a sus discípulos: “Antes de domar el caballo,
hay que domarse uno mismo”. Amigos incómodos Hago esta reflexión por saber
que hay colaboradores cercanos al gobernador Egidio Torre Cantú que no
corresponden a la confianza conferida, pues andan más preocupados en su futuro
político-administrativo que en atender las tareas propias de las áreas donde
despachan y, según se ve, quieren despacharse a lo grande. Son los que se dicen amigos
del Gobernador, pero los mismos que en realidad pretenden engañarlo y lo trepan
al ring endosándole sus broncas, cuando el interés de ellos está encaminado a
proteger negocios familiares y no al compromiso adquirido con su patrón. Lo más triste del caso es que
son esos mismos aventureros de la política quienes pudieran poner en riesgo al
proyecto gubernamental, ya que su ambición les impide ver que si a estas
alturas no se alcanza la cohesión que tanto requiere Tamaulipas ante los
embates centralistas que a todos los habitantes nos ubican como parte de la
delincuencia organizada, más de uno serían candidatos al repudio social por su
costumbre de privilegiar el negocio y desatender el buen funcionamiento de las
carteras bajo su responsabilidad. En fin, el mandatario aún
tiene la oportunidad de enderezar el rumbo de este barco pa’ llevarlo a buen
puerto, antes de que los “piratas” sexenales transexenales hagan naufragar el
navío. Hace días plasmé una frase
lapidaria que hoy repito: “Es más fácil hacer amigos a
los políticos, que políticos a los amigos”. Ahí usted saque sus propias
conclusiones. Por hoy. Se hace camino al andar *** La inconformidad
manifestada por un nutrido grupo de periodistas ante la agresión sufrida por
mis amigos Aníbal Martínez y su primogénito Aníbal Jr., por parte de polizontes
que sólo sirven de porteros en Palacio de Gobierno, trataron de capitalizarla
los diputados locales antagónicos al PRI. *** Pero el secretario General
de Gobierno, Morelos Jaime Canseco Gómez, en tiempo y forma hizo abortar esa
intención, al dialogar con un nutrido grupo de comunicadores y ofrecerles
garantías para su libre ejercicio informativo. *** De ahí que el Gobernador
personalmente haya tomado cartas en el asunto. Y que los embates preparados ex
profeso por el PAN, PRD y PT, para escandalizar la sesión ordinaria del
Congreso local, no hayan tenido la repercusión buscada. *** ¡Vaya revés para los
lidercillos de la asonada! *** La cuenta pública del
ayuntamiento de Matamoros, en lo que corresponde al segundo semestre del tercer
año de su ejercicio constitucional, ya fue aprobada en tiempo y forma por la
LXI Legislatura del Congreso local, por lo que no tiene razón de ser la postura
de la Contralora gubernamental, Gilda Cavazos Lliteras, quien hace días dijo
estar dispuesta a colaborar para que se castigue al ex alcalde. *** En comentario posterior
ahondaré sobre el asunto, que por cierto deja mal parado al actual alcalde
Alfonso Sánchez Garza. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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