Por: Juan Sánchez-Mendoza03/05/2011 | Actualizada a las 22:47h
La Nota se ha leído 2457 Veces
Lo invitaron a comer cuatro gallones priístas Son: Moreira, Peña Nieto, Manlio y Gamboa También son amigos de Egidio Torre Cantú La Contralora aborda temas que no le tocan En el restaurante La Palma del
Hotel Presidente Intercontinental –que se ubica sobre la avenida Campos Elíseos
en la exclusiva zona de Polanco, allá en la Ciudad de México--, ayer comieron y
departieron en una misma mesa cuatro de los priístas más involucrados en la
sucesión adelantada. Y un invitado… que en breve
podría incorporarse al Consejo Político Nacional (CPN) como secretario técnico. Desconozco quién fue el
promotor del encuentro en que participaron Humberto Moreira Valdez, Manlio
Fabio Beltrones Rivera, Enrique Peña Nieto, Emilio Gamboa Patrón y Eugenio
Hernández Flores, pero supongo que lo hizo con el firme propósito de exhibir
públicamente su analogía en torno a los temas más transcendentes para el país. Sobre todo ahora en que se
habla de fracturas priístas ocasionadas por el adelantado rejuego sucesorio del
2012, que por cierto tanto incitan el señor de Los Pinos y los grupos de
interés que operan hacia el interior de los partidos Acción Nacional (PAN),
Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD),
colgándose del mismo tema la mentada “chiquillada” (léase los partiditos
oportunistas con el Panal) De otra manera el convivio no
hubiera ocurrido en un lugar público ni se habría filtrado a la prensa, pues
tampoco es la primera ocasión en que los aludidos se han juntado (pero en
privado) para hacer lo que más saben: grillar. La hipótesis de que ésa
comida fue un plan con maña, bien pudiera reforzarse con las palabras que el
presidente del CEN del PRI dijo al salir del restaurante: “No hay rupturas ni
heridas qué cicatrizar”. Entonces, como él mismo dijo,
“sólo se trató de un encuentro entre amigos para fortalecer su amistad”. Ya veremos luego de los
comicios en el Estado de México, en julio próximo, si esa camaradería se
sostiene al entrar prácticamente de lleno al hándicap presidencial 2012. El invitado Considerando que allá en el
restaurante La Palma –hay quienes pa’ darse caché le llaman “Palm”--
convergieron en la misma mesa cuatro de los hombres más influyentes del partido
tricolor –el presidente nacional del PRI, el dirigente del sector popular del
mismo órgano, el gobernador más populista (popular y/o populachero) del país y
el coordinador de la fracción parlamentaria priista en la Cámara alta--, hay
quienes se hacen la siguiente pregunta: ¿y por qué invitaron al ex mandatario
de Tamaulipas? Esta es una interrogante fácil
de contestar: Porque Eugenio es amigo de los
cuatro y los cuatro lo consideran en sus proyectos personales inmediatos. Cada uno de ellos, en su
oportunidad, públicamente dejó constancia de su afinidad política con Hernández
Flores y al menos dos (Peña Nieto y Moreira Valdez), antes de culminar la
gestión gubernamental de Geño lo invitaron a irse al Distrito Federal para
sumar fortalezas. Esto en nada debe incomodar a
la nueva clase política tamaulipeca, pues si Eugenio empieza a jugar en las
grandes ligas lo más seguro es que a nuestra entidad le vaya bien. No digo que él sea tan amigo
de Beltrones Rivera y Gamboa Patrón como de Humberto y Enrique –porque cada par
atiende proyectos distintos, aunque sean correligionarios en el PRI--, pero en
política las fobias y diferencias son fácil de arreglar, por lo que advierto
que si Peña Nieto o Manlio Fabio resultan agraciados con la candidatura
presidencial lo más seguro es que negocien con su contraparte, a fin de sumar
arrestos y voluntades en su pretensión de retornar a Los Pinos por la puerta
grande. Lo que sí resulta un hecho
significativo, es que Eugenio haya sido invitado a la comida. Y aquí debe entenderse
su inclusión en ella como una oportunidad para que Tamaulipas figure nuevamente
en la política nacional. Ya lo hace, cierto, con Marco
Antonio Bernal Gutiérrez, Cruz López Aguilar, Felipe Solís Acero, Manuel
Cavazos Lerma, Baltazar Hinojosa Ochoa y Edgar Melhem Salinas; con la excelente
relación que el gobernador Egidio Torre Cantú mantiene con el mismo presidente
Felipe Calderón Hinojosa, el coordinador de la bancada tricolor en la Cámara de
Diputados (Francisco Rojas Gutiérrez) –ausente en el encuentro por estar de
visita en Washington--, Moreira Valdez, Peña Nieto, Manlio Fabio y otros
conspicuos personajes del priísmo. Por tanto, mal harían sus
asesores en tratar de envenenarlo con la reaparición pública de su antecesor. Secretario cuestionado Francisco Mayorga Castañeda hoy
atiende la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y
Alimentación (Sagarpa). Su cercanía con el presidente Felipe Calderón
Hinojosa está fuera de toda duda. No así su conocimiento de la problemática inherente
a la cartera federal que actualmente atiende, y desde donde se presume trata de
alentar simpatías a favor del PAN, merced a su participación en grupos
fascistas. Le refiero esto porque cotidianamente enfrenta con
desatino el reclamo de organizaciones campesinas que le exigen que los
subsidios federales de los programas ganaderos y agrícolas se pongan al
corriente y que la reconversión del campo no sea el pretexto que dilate la
entrega de esos dineros como ha venido ocurriendo en los últimos años. El titular de la Sagarpa, por su parte, más que
ofrecer alternativas para aliviar el problema ha dado en echarle la culpa a los
propios agricultores y/o ganaderos, sin prestarse al diálogo que de paso al
análisis para encontrar soluciones tangibles que contribuyan a recuperar (la
mayor) parte de lo perdido y, sobre todo, pugnar porque se revisen los términos
del acuerdo comercial que ponen en desventaja a los agricultores de este lado
del río Bravo. Pero esto sólo se lograría con disposición; cuando
el interés comunitario en verdad rebase los intereses personales, de grupo o de
partido, y se esté convencido de que sólo beneficiando a los que menos tienen
es la mejor manera de avanzar juntos para enfrentar la globalización que
amenaza con aniquilar el campo mexicano. Durante los últimos días, una y otra vez, se han
escuchado voces que invitan a defender los intereses del sector agropecuario. Pero son pocas las que plantean cómo y cuándo
hacerlo, sin que se piense que sus emisores lo hacen única y exclusivamente
para llamar la atención; buscar los reflectores o simple y llanamente por mera
demagogia, como podrían ser los casos de los dirigentes partidistas –de todos
los partidos políticos, sin excepción--, que nada coherente plantean al
respecto y sí, por el contrario, coinciden en señalar que el campo mexicano no
puede esperar más. Falta de oficio político Algunos analistas refieren que Francisco Mayorga
Castañeda, hasta el momento (como funcionario federal), ha evidenciado falta de
oficio político. Y más: carencia de sensibilidad para evitar la
confrontación con los agricultores y ganaderos, que tildan su presencia en el
gabinete como un acto de provocación, pues éste no descansa en recriminarles no
aceptar, como suya, toda la culpa por la crisis que atraviesa el campo. Cito lo anterior por creer que él con su actitud se
ha adelantado a recibir el rechazo campesino tratando de aminorar los reclamos
contra el jefe del Ejecutivo federal, quien seguramente vive en carne propia el
descontento de los agricultores. Se hace camino al andar *** La postura asumida por la Contralora del
Estado, Gilda Cavazos Lliteras, respecto a la cuenta pública del ayuntamiento
de Matamoros correspondiente al segundo semestre del tercer año de ejercicio
constitucional, parece que conlleva tintes políticos más que un estricto apego
a la legalidad. *** Se lo comento porque jurídicamente toca a la
Auditoría Superior del Estado revisar la cuenta y aprobarla, antes de remitirla
a la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior del Estado (hay que pasar
por alto la redundancia por ser los nombres reales de cada instancia) para su
estudio y dictamen, previos a su calificación final que corresponde al pleno
(en este caso) de la LXI Legislatura del Congreso local. *** Por tanto, si Erick Silva Santos es o no
culpable de ilícitos, eso le toca dictaminarlo a los diputados y no a la
Contralora, quien mucho patina en su quehacer administrativo. *** Ya ve Usted que para ella no resulta ilícito
que los servidores públicos utilicen los vehículos oficiales para su uso
personal, por, según Gilda, ser una prestación laboral. *** ¿Acaso no hay quién la asesore? *** Hoy sesiona el Congreso local. Y es casi seguro
que se aborde el asunto de la cuenta pública de Matamoros. *** Hay que estar pendientes, pues alguna luz debe
reflejarse con respecto a la conducta de la Contralora. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas