Por: Juan Sánchez-Mendoza01/05/2011 | Actualizada a las 22:23h
La Nota se ha leído 1745 Veces
Compra de ‘charros’ aniquila
demandas justas A 21 millones se les pagan
sueldos de hambre El poder adquisitivo se pierde
hasta en un 40% Inventan membretes para frenar
movimientos La conmemoración
del Día Internacional del Trabajo se instituyó para honrar a los mártires de
Chicago que encabezaron una huelga con la que buscaron se redujera la jornada
laboral; y el desfile del primero de mayo, aquí en México, se organizó para
evocar a los asalariados que cayeron en las masacres de Río Blanco y Cananea,
víctimas del fuero desmedido que se otorgaba al rico industrial a principios
del siglo XIX. Al paso de los
años la clase obrera se robusteció y organizó mejor. Cobró más conciencia y las
efemérides las utilizó para plasmar mayores inquietudes y demandas laborales,
pero cuando la revolución se institucionalizó en México y fue cooptado el
movimiento obrero, aquella insurgencia trabajadora empezó a cambiar por la
genuflexión y las loas al mandatario en turno, dando al traste por completo al
sentido conmemorativo de la gesta de 1906. Los obreros
empezaron a perder su hidalguía y conciencia de clase, hasta transformarse en
dóciles instrumentos del manipuleo político y entreguismo. Algunos con prestaciones
reales, otros con ofrecimientos y prebendas, y los menos a través de la
corrupción más baja: vendiendo sus conquistas sindicales. Los entreguistas En la época
posrevolucionaria, Miguel de la Madrid Hurtado marcó el inicio de un nuevo
derrotero nacional: abrió las puertas para que nuestras riquezas dejaran de
pertenecer a la nación; para que el sector social dejara de tener fuerza y el
sector político se tornara caótico como preámbulo a la llegada de Carlos
Salinas de Gortari, quien terminó por entregar nuestra economía a la nación más
poderosa del mundo para darnos la puntilla con su política neoliberal, mientras
nos engañaba con el espejismo del acceso al primer mundo. Fue entonces
cuando el desastre económico se nos vino encima; cuando las fuentes de trabajo
se cerraron; el poder adquisitivo se redujo; la criminalidad y la inseguridad
se acrecentaron; la corrupción se hizo más evidente, y la incredulidad en el
gobierno y sus instituciones ascendió a niveles peligrosos. Bajo este marco
Ernesto Zedillo Ponce de León y Vicente Fox Quesada, en su oportunidad,
gobernaron más para los dueños del dinero que para los obreros y sumieron a la
clase trabajadora en la vil miseria, para luego ceder el cargo a Felipe
Calderón Hinojosa, quien, por cierto, tanto se ha distanciado de la clase
trabajadora que hasta promueve la aniquilación de toda organización gremial. Sin embargo, hoy
el señor de Los Pinos gobierna en un contexto donde el trabajador empieza a
tomar conciencia de su realidad y de sus necesidades. Ya no clama loas
ni a sus dirigentes ni al jefe del Ejecutivo federal, quien golpea aún más
nuestra deplorable economía autorizando el alza de precios y elevando las tasas
recaudatorias. Ejemplo de ello es
su negativa a negociar un salario más justo con los sindicatos. Por eso ayer,
primero de mayo, fue un día diferente. No sólo por los
desfiles desarrollados a lo largo y ancho de la República Mexicana, sino porque
en algunas entidades como en la Ciudad de México pudiera ser el despertar de
nuevas conciencias que corroboren que la lucha obrera no está en vías de
extinción. Salarios de hambre En este mismo
espacio le he comentado que en México suman 21 millones los obreros que
perciben salarios de hambre. Jornales
miserables que resultan insuficientes para cubrir al menos la canasta básica; y
ofensivos cuando se comparan con los sueldos que se pagan en otros países. De ahí que los
asalariados independientes y las víctimas del infame corporativismo ya se hayan
decidido a hacer público su repudio a la política laboral ejercida por Felipe
Calderón Hinojosa. Con ello quedaría
en claro que la clase trabajadora ya se hartó de ser mediatizada por dirigentes
“charros”, quienes durante décadas, con la complicidad gubernamental, la han
manipulado hasta el grado de ignorar sus demandas y negarse a escuchar sus
quejas públicamente. Las protestas de
la clase trabajadora, por tanto, son la mejor prueba de que los trabajadores
desconfían de la relación tripartita gobierno-patrones-dirigentes. Y esa misma
desconfianza, aunada a la desesperación obrera por no tener qué comer, podría
motivar un estallido social donde los trabajadores serían la punta de lanza de
todo un pueblo que se niega a morir merced a los sueldos de miseria, a los impuestos
y a la opresión en que vive. Cifras que alarman Actualmente son
9.5 millones los obreros sindicalizados que, en apariencia, gozan de
prestaciones, mientras otros 12 millones carecen de representación gremial, por
lo que son presa fácil del abuso patronal. Esto de acuerdo
con un estudio realizado por la empresa Warton Econometric, donde se refiere
que México tiene la necesidad de crear un millón de empleos anuales para
enfrentar la problemática laboral. Dicho análisis
dice que a los 45 millones de mexicanos que conforman la población
económicamente activa, anualmente se suman 3 millones 600 mil solicitantes de
empleo, estrellándose contra una exigua oferta que ahonda la tragedia de miles
de familias sin ingresos, y agigantan, a la vez, la pléyade de delincuentes que
para sobrevivir recurren a las actividades ilícitas. Por si fuera poco,
la Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor, revela que
el salario ya perdió el 40 por ciento de su poder adquisitivo; y en lo que va
de este año el porcentaje aumenta considerablemente, mientras los incrementos a
los productos básicos se han disparado en forma indiscriminada, sobre todo en
los productos de la canasta básica, poniendo en grave peligro la sobrevivencia
de los trabajadores. En los últimos 16
años sólo se han generado un millón 500 mil empleos. Es decir, existe un
déficit de casi 10 millones de plazas, sin tomar en cuenta que cada año se
suman a la sociedad un millón de desempleados al alcanzar la mayoría de edad,
de los cuales sólo el 0.2 por ciento logra obtenerlo. Por otro lado,
cabe destacar que la industria de la representación obrera ha producido miles
de siglas --sindicatos, confederaciones, federaciones, asociaciones y
frentes--, tanto a nivel federal como estatal y municipal, pero ninguna de esas
organizaciones goza de credibilidad. Como tampoco las
dependencias gubernamentales encargadas del sector. Se hace camino al
andar *** Las
actividades en la administración pública estatal no se suspenden este día, pues
se llegó al acuerdo de que los burócratas que desfilaron en la víspera
descansen el día que más les agrade en esta o las semanas por venir. *** De cualquier
forma el descanso obligatorio del jueves próximo (mayo cinco), podría correrse
para el viernes seis y así aprovechar otro “puente”- *** Posteriormente
las sufridas burócratas habrán de descansar el martes 10 de mayo y los mentores
que dobletean en la Secretaría de Educación y en otros nóminas, el día 15. E-m@il jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas