Según cifras oficiales, en México existen 54 millones de personas que sufren pobreza moderada y 21 millones sobreviven de milagro en asentamientos urbanos y rurales...
Por: Juan Sánchez-Mendoza15/02/2010 | Actualizada a las 00:33h
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+ La
pobreza crece y se multiplica en todo el país +
Incapacidad del Gobierno pa’ reducir la miseria +
Los destapes del PRI no impactan a ciudadanía +
González Salum trae ganas; también estructura Según cifras
oficiales, en México existen 54 millones de personas que sufren pobreza
moderada y 21 millones sobreviven de milagro en asentamientos urbanos y
rurales.
Sin embargo hasta
la fecha no existe ningún programa institucional que brinde resultados
efectivos contra la miseria, que es uno de los males sociales que al paso del
tiempo se ha vuelto crónico.
La desigualdad
entre los segmentos poblacionales es notable.
Por una parte se
encuentra la minoría que vive las mieles del primer mundo y la civilización
–donde jamás ha habido crisis--, y en la base piramidal se localizan ejércitos
de pobres que no alcanzan a satisfacer sus necesidades más elementales de
vestido, vivienda, empleo, alimentación y educación.
En el mejor de
los casos –y de acuerdo a informes del Banco Mundial--, las personas pobres en
forma moderada viven con menos de dos dólares al día; algo así como 26 pesos.
El organismo
también ha establecido que las diferencias por país son generalizadas y se
reflejan en aspectos como las desigualdades en ingresos, étnicas, regionales, y
la diferencia de acceso a los servicios básicos.
Por décadas --y
pese a las buenas intenciones que pudieran tener algunos de los hombres y
mujeres que arriban al poder y se comprometen a combatir este flagelo--, el
fenómeno continúa y eventualmente se agudiza.
No hay discursos
de políticos o autoridades del partido que se trate --izquierda, derecha,
centro--, que no aluda al compromiso histórico de combatir la pobreza, sin que
ello pase de ser una estrategia de imagen pública o parte de la retahíla de
argucias que inducen al voto a favor de tal o cual candidato a puestos de
elección popular.
La visión
asistencial de los gobiernos emanados del PRI y la terquedad de la ultraderecha
--representada en el PAN--, de ver en cada familia un potencial núcleo de
empresarios --sin considerar las condiciones culturales de la gente--, se han
convertido en esquemas obsoletos que no atacan el problema de raíz. Avances que no impactan De acuerdo con la
opinión de especialistas, la pobreza debe ser abordada de manera integral,
impulsando el desarrollo sustentable que parta de las condiciones específicas
de cada región o comunidad y considere tanto aspectos económicos, ambientales y
sociales, como el establecimiento de una gran alianza cuyos autores centrales
sean los afectados, el gobierno y la iniciativa privada.
La Comisión Económica
para América Latina (CEPAL), sostiene que si se busca superar la pobreza
estructural, los programas que alientan la producción y el empleo locales
tendrán efectos más sostenibles que los que reparten alimentos y recursos.
Ahora bien, pese
a que organismos internacionales clasifican a México dentro de las primeras 20
economías del mundo, esto no se refleja en la disminución de la pobreza.
Los avances
macroeconómicos no impactan a los hogares de millones de compatriotas, que cada
día que pasa ven disminuidas sus posibilidades de superación.
Hay evidencias
que demuestran que los planes productivos nacidos en las esferas del actual
Gobierno Federal no han dado los resultados establecidos; sobre todo porque se
diseñaron desde el escritorio y los que se ejecutaban con anterioridad
--algunos aún aplican--, tienen una cobertura limitada que las más de las veces
ahondan la problemática en el mediano y largo plazo.
Otro de los
factores que contribuyen a convertir en un mal endémico la pobreza son la
crisis económica, la imposición de programas, la falta de continuidad en los
que resultan viables, la mala distribución del ingreso, los impuestos onerosos
que se nos obliga a tributar a cambio se pésimos servicios públicos, y las
profundas asimetrías que persisten en el país (regiones y grupos sociales).
El crecimiento
poblacional --de 20 millones de habitantes que éramos en 1940 pasó a cerca de
106 millones en 2010--, aunado al abandono de la rectoría del Estado de
importantes áreas de apoyo social, la restricción presupuestal hacia el combate
a la pobreza y la falta de vocación social de los gobiernos neoliberales, se
suman al fracaso para combatir la miseria.
Igual que los
rezagos sociales como el desempleo, el empleo inestable y el consecuente
deterioro del poder adquisitivo. Complejidad del problema
El problema que
nos ocupa es muy complejo, ya que está ligado al crecimiento de la economía y a
las políticas sociales que implementen los gobiernos en turno en sus tres niveles;
y a la organización y participación que deben tener los actores en la
superación de esta problemática, que se ha convertido en un lastre histórico y
amenaza la seguridad nacional de no ponerse atención al mismo.
De ahí la
urgencia de fortalecer y renovar a las instituciones relacionadas con la
problemática social, a fin de que den respuestas a las necesidades sociales y a
la vez reduzcan las desigualdades que genera el modelo económico neoliberal. Programas que fracasan
Según Felipe Calderón
Hinojosa, la pobreza es el problema más apremiante en México y combatirla es
responsabilidad política y moral de todos, en tanto que la Secretaría de
Desarrollo Social (Sedesol) federal, en distintos comunicados de prensa,
reconoce que persisten graves rezagos en el país, pero asegura que se transita
por el camino correcto en cuanto a los programas que ahora se implementan.
Pero existe la
fundada sospecha de que muchos de estos programas sociales implementados por la
Presidencia de la República están siendo utilizados por las delegaciones
federales de manera selectiva y electorera, pues cada representante atiende las
directrices de sus jefes que piensan más en la sucesión adelantada que en
cumplir con la encomienda conferida.
Por tanto, los
programas se tornan vulnerables en cuanto son contaminados por la ambición
política; y los mecanismos de control que se tienen en la actualidad no le
brindan el blindaje para evitar sean utilizados por oportunistas sexenales,
dado que los mecanismos de persuasión y análisis y de asignación a los
potenciales beneficiarios siempre quedan sujetos a la condicionante de la
participación ideológica de quienes intervienen en los procesos de selección.
Por eso y más los
programas están destinados al fracaso, mientras que el número de pobres crece
cotidianamente en el país. Convocatorias
Algo raro ocurre
hacia el interior del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI, pues el sigilo
con que se emitieron las convocatorias y autorizaron “destapes” en doce
municipios –admítase o no--, en ningún modo corresponden a la actitud que deben
tener los triunfadores.
Quizá por ello
los pronunciamientos municipales tampoco fueron sonoros y más que festejar,
algunos cuadros priístas, sobre todo fronterizos y porteños del sur, dieron la
impresión de estar preparándose para un funeral en julio próximo. Nominación esperada
Desde hace
tiempo, aquí mismo, le advertí que Miguel González Salum sería el candidato
priísta a la presidencia municipal de Victoria, pues para eso se preparó desde
iniciado el actual régimen gubernamental.
Po tanto, a nadie
debe causar sorpresa su “destape”. Y menos a la mentada gran familia
revolucionaria, pues aparte de proyecto, ganas de trabajar por Victoria y
capacidad político-administrativa, “Migue” también cuenta con una sólida
estructura de amigos que como él mucho influyen hacia el interior del PRI y
entre los ciudadanos que sí votan. E-m@il jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.com.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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