Por: Juan Sánchez-Mendoza14/04/2011 | Actualizada a las 22:31h
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Hablar de un ‘estado fallido’, es irresponsable En el fondo, sólo se trata de cubrir a Calderón Limpia en corporaciones policiales, un acierto Garza Narváez causa alta como subsecretario Es preocupante la
estela de terror que la delincuencia organizada deja a su paso por los
municipios fronterizos de Tamaulipas, cierto, pero eso no le da derecho a los
monopolios televisivos para hablar de un (supuesto) estado fallido, simple y
llanamente porque aquí hay gobernabilidad y los tres poderes trabajan de manera
coordinada en la búsqueda de la seguridad pública que la Federación no ha sido
capaz de garantizar en esta entidad del Noreste de México, aun cuando es de
suyo responsabilidad. Basta revisar
someramente la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para
confirmar que la seguridad nacional es un tema que le toca garantizar al
Gobierno Federal a través de las corporaciones policiacas a su cargo… y las fuerzas
armadas, si así lo requirieran las circunstancias. Por tanto, me
parece una barbaridad que periodistas como Joaquín López Dóriga, Carlos Loret
de Mola, Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva, cuando menos, para desviar la
atención pública hacia el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa,
den en culpar al Gobierno estatal de permitir el crecimiento de los índices
delictivos en Tamaulipas. Pruebas no las
tienen para sostener esa suposición, como tampoco tienen elementos valederos de
juicio para afirmar (irresponsablemente) que las bandas criminales se han
multiplicado durante años en la entidad, merced a la tolerancia y/o
solapamiento de las autoridades estatales y municipales, cuando comprobado está
que en esta lucha lo que ha fallado es la estrategia presidencial. Tanto del anterior
régimen (de Vicente Fox Quesada) como del actual. En colaboración
posterior ahondaré sobre el asunto, pues sugerir siquiera que Tamaulipas es una
tierra sin ley ni autoridad, me parece harto temerario, irresponsable y estúpido. Limpia policial Sé que una de las acciones
principales del Gobierno estatal para reforzar la lucha contra la delincuencia
organizada, es precisamente una limpia a fondo en las corporaciones policiacas. Esa disposición de relevar a
los efectivos de la Policía Ministerial y de seguridad pública que mantengan
cualquier roce con el crimen, marcaría el inicio de un verdadero combate a la
corrupción policial y, por consiguiente, daría un nuevo golpe a las bandas delictivas. De esta forma el jefe del
Ejecutivo estatal, Egidio Torre Cantú, confirmaría que Tamaulipas no es ni será
campo fértil para la delincuencia. Y que aquí no hay impunidad ni
se protege a nadie. Igual dejaría en claro que su
administración no tolera ni tampoco encubre a quien se aparta de la legalidad;
que no permite que la sospecha manche la probidad y honradez de los servidores
públicos que con él colaboran; y refrendaría su compromiso de actuar con todo
el peso de la ley en contra de cualquier infractor. Por si fuera poco, ha dado
otras instrucciones: Combatir frontal, eficaz e
incansablemente toda conducta delictiva; b) Erradicar la impunidad; c) Continuar aplicando las
estrategias planteadas para con ellas elevar los niveles de seguridad; y d) Que todos los cuerpos
policiales brinden el apoyo necesario a las instancias federales en la
realización de trabajo. Acción de fondo La depuración de los cuerpos
policiales, sin embargo, no debe concluir únicamente con el cese
fulminante de los malos elementos. Es necesario ir más allá:
consignarlos de comprobarse sus nexos con la delincuencia organizada –como ya
ocurrió en San Fernando y ha sucedido en otros municipios--, a fin de evitar
que una vez en la calle los corridos pasen a engrosar esas gavillas. Sobre todo si a esta pléyade
le agregamos otros elementos, que, en los días venideros, según me informan,
podrían causar baja de manera voluntaria. Esto ya deben haberlo
contemplado en la Procuraduría General de Justicia y en la Secretaría de Seguridad
Pública, donde conocen a fondo las debilidades y mañas de los elementos cesados
o próximos al cese. En caso contrario se estaría
cometiendo un error que bien podrían aprovecharlo las bandas delictivas que
operan en Tamaulipas. Por cuando menos seis motivos: Los elementos dados de baja (o
a punto de ser echados) de una u otra forma saben cómo opera la delincuencia
organizada; 2. También conocen las fallas
de las corporaciones; 3. Poseen información
privilegiada en cuanto a las órdenes de aprehensión pendientes; 4. Saben qué investigaciones
se realizan actualmente y hasta podrían dar “pitazos” para entorpecerlas; 5. Muchos de ellos mantienen
nexos con efectivos que aún están en activo; y 6. Hay quienes se involucraron
y están ligados a narcotraficantes, contrabandistas, pateros y todo tipo de
delincuentes. Bajo este entendido, debo
aclarar que no es que dude que la limpia en las corporaciones resulte una
medida acertada. No, sino que simple y llanamente creo que los cesados y los
candidatos a ser renunciados bien pudieron aprenderse de la “a” a la “z” en
materia de persecución de delitos. ¿O acaso no estuvieron
involucrados en la procuración de justicia y en la seguridad pública? ¿Jamás practicaron el
espionaje telefónico? ¿Nunca trataron con otros
delincuentes? De ahí que me parezca
pertinente aclarar, también, que éste mi comentario no es en defensa de los
efectivos relevados. Y no porque sé que en su gran
mayoría sirven a intereses mezquinos, de mafias; que son corruptos,
prepotentes, abusivos, viciosos y muchas veces hasta ignorantes; y que su antes
supuesta autoridad la amparaban en una concha, una pistola o metralleta, y en una
credencial que los acreditaba como efectivos. Hoy esos elementos ya están
fuera. Más para mal que para bien,
porque sumados a los cientos de cesados en esa y otras corporaciones en
distintas épocas, sólo pasan a engrosar una interminable lista de ex policías
desempleados que podrían ser cooptados por el narco, o, en el menor de los
casos, organizar sus propias bandas criminales, pues mucho dudo que estén
capacitados para desempeñar otras tareas. Una recomendación más: para
evitar que quienes resultaron cesados y los candidatos a ser corridos sigan
ostentándose como efectivos, el procurador General de Justicia y el secretario
de Seguridad Pública, bien harían en ordenar se cancelen todas las
credenciales, y, de ser posible, cambiar su diseño y utilizar para las nuevas
materiales que hagan imposible su falsificación. Firmeza Con la inminente depuración de
los cuerpos policiales, una vez más, se deja en claro que al gobernador Egidio
Torre Cantú no le tiembla la mano para aplicar la ley. Y menos cuando se trata de
combatir la delincuencia organizada, la corrupción; los cánceres que más
afectan a la sociedad. Se hace camino al andar *** La incorporación de Felipe
Garza Narváez al gabinete de Egidio Torre Cantú, es un acierto del Gobernador,
pues el político acude como el colaborador más cercano del secretario General
de Gobierno, Morelos Canseco Gómez, quien atinadamente ha conducido el despacho
desde el inicio de la administración. *** Felipe llega como
Subsecretario General. Y, merced a su larga trayectoria, supongo que habrá de
atender los asuntos políticos, que son para Morelos Canseco tan importantes
como las otras tareas inherentes a su cargo. *** La permanencia de Ubaldo
Ayala Tinoco en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Tamaulipas, hasta
el cierre de esta colaboración seguía siendo incógnita. *** Pero él, hasta la víspera,
confirmó tener ya listas sus maletas. *** ¡Vaya!, manera de
amenazar. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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