Por: Juan Sánchez-Mendoza13/04/2011 | Actualizada a las 22:41h
La Nota se ha leído 1788 Veces
Secretario de la Defensa recibe al Gobernador Torre Cantú insiste en restablecer la paz social La sucesión adelantada, una “cortina de humo” Hay otros temas que requieren mayor atención El restablecimiento de la
seguridad pública en Tamaulipas es, sin temor a equivocarme, la tarea que por
el momento más le interesa atender al gobernador Egidio Torre Cantú. Muestra de ello es que
constantemente viaja a la Ciudad de México a entrevistarse con funcionarios
federales involucrados en la materia, en su búsqueda de una mayor cooperación y
coordinación entre el régimen de Felipe Calderón Hinojosa y la administración
estatal. Hace un par de días se reunió
con Marisela Morales Ibáñez --nueva titular de la Procuraduría General de la
República (PGR)-- y el secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora: y ayer
tuvo un encuentro con el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván
Galván. Ante ellos el mandatario
expuso la situación real que vive la entidad en cuanto a violencia se refiere;
pidió más apoyo de las fuerzas federales para patrullar los 43 municipios de la
geografía estatal y los exhortó a diseñar nuevas estrategias para juntos
combatir a los transgresores de la ley. Otra prueba de su voluntad
para el restablecimiento de la seguridad pública en Tamaulipas, es que el
Gobierno que Egidio encabeza cumplió ya su promesa de donar terrenos a la
SeDeNa en los municipios de Mier, San Fernando y Mante, para ser utilizados en
la construcción de nuevos campos militares que, seguramente, habrán de
coadyuvar al propósito conjunto de erradicar de Tamaulipas a las bandas
criminales. Rejuego sucesorio El eje central que mueve todas
las fuerzas políticas de México, contra lo que pudiera argumentarse, es el
proceso electoral del 2012. Y a este fenómeno se le llama
sucesión adelantada. Al respecto se evidencian tres
vertientes: La promovida desde la
administración pública federal por parte del mismo señor de Los Pinos, Felipe
Calderón Hinojosa, alentando la aspiración de cuando menos una decena de
panistas, entre quienes sobresalen tres gobernadores (Jalisco, Guanajuato y
Morelos) y tres secretarios del gabinete: Alonso José Ricardo Lujambio Irazábal
(SEP), Ernesto Cordero Arroyo (SHyCP) y Javier Lozano Alarcón (STyPS), pese a
que Santiago Creel Miranda y Josefina Vázquez Mota les llevan clara delantera
en el ejercicio político y en imagen; 2) La renovación de la
dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ya muestra
visos de que su integración podría resolver el asunto de la candidatura, que
“Los chuchos” no quieren para Andrés Manuel López Obrador, sino para Marcelo
Ebrard Casaubón; y 3) La disputa que por el
control del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la candidatura presidencial
libran el senador Manlio Fabio Beltrones Rivera, el gobernador mexiquense
Enrique Peña Nieto y la diputada federal Beatriz Paredes Rangel. Al final se prevé una alianza
entre los tres personajes. Polémica sin parangón La dinámica pre-sucesoria, a
la par de lo indicado, motiva una fuerte polémica en la que los actores
principales establecen su posición y critican al adversario. Algunos llegan incluso al
cinismo, pues pretenden situarse por encima de los acontecimientos y propenden
a dar lecciones de seriedad, respeto y ecuanimidad, cuando todo mundo sabe que
trabajan de manera frenética en el afán de llegar a la Presidencia de la
República o colocar ahí a uno de sus incondicionales. Recientemente hubo fuertes
críticas hacia el Presidente de México por su actitud con respecto al tema que
nos ocupa, considerando irresponsable que insista en el tema de la sucesión
presidencial, pues, según estiman algunos profesionales del análisis político,
quienes se dejan seducir por el relevo sexenal causan una polarización al
interior de los partidos. El hecho está generando vacíos
de poder, ya que los mismos miembros del gabinete están más preocupados en
privilegiar su agenda e imagen personal que la agenda nacional. Hay un documento en poder del
PRI, incluso, que refiere literalmente: “La sucesión presidencial adelantada ha
sido utilizada para crear cortinas de humo y puestas en escena que distraen la
atención de la opinión pública sobre la incapacidad para resolver de fondo los
problemas que atañen al país”. No debe olvidarse que este
proceso fue adelantado y propiciado por el mismo Presidente de la República
desde hace casi seis meses, quien incluso ha llegado a tolerar que el despacho
más importante de su administración pública sirva para abrirse abiertamente al
futurismo a tres gobernadores panistas, tres secretarios de Estado y algunos
legisladores del mismo bando. El cuestionamiento hecho al
señor de Los Pinos, sin embargo, él lo elude porque de acuerdo a su propia
visión, la carrera sexenal ya está en pleno desarrollo, cuan cuando la gran
mayoría trate de negarlo. Tanto para el PRI como para el
PAN y para los integrantes de la administración federal, el villano favorito
que tratan de sumir en el desprestigio es Andrés Manuel López Obrador, cuya
popularidad no decrece poniendo en tela de juicio las estrategias de golpeteo y
linchamiento a las que acuden sus adversarios en forma reiterada. Injerencia externa En el actual escenario
nacional que se distingue por el golpeteo y la descalificación, incluso
utilizando a las instituciones del Estado, nadie quiere ceder ante lo que
consideran un legítimo derecho. No obstante, si las
autoridades no muestran ecuanimidad y alcanzan un acuerdo en beneficio del país
al que se sujeten los aspirantes, los ánimos podrían desbordarse. Mientras ello ocurre, los
medios de comunicación masiva, que no pueden mantenerse ajenos al proceso de la
sucesión adelantada, tienen como referencia obligada cualquier movimiento que
hagan los aspirantes con rumbo al 2012. Reza un dicho popular
expresado en términos de fatalidad: “Pobres de nosotros, tan lejos de Dios y
tan cerca de los gringos”. Otro más alude a nuestra
dependencia con el país vecino del norte: “Cuando a los Estados Unidos le da
gripa, a México le da pulmonía”. Fuera de los lugares comunes y
el costumbrismo, lo cierto es que hay una evidente influencia del país más
poderoso del mundo con respecto al nuestro, en ámbitos económicos, tecnológicos
y, en cierta forma, políticos. De esa realidad se originan
los comentarios y análisis que ponderan al factor externo como un elemento
determinante o de gran influencia en cada sucesión presidencial. Ateniéndonos a tal
posibilidad, tendríamos que caer en la cuenta de que tal vez los ojos de
Washington estén posados en un personaje de origen mexicano pero de corazón
norteamericano, como en su tiempo lo fueron Carlos Salinas de Gortari, Ernesto
Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada y lo es, ahora, Felipe Calderón
Hinojosa. En tal virtud, no tendríamos
qué esforzar el cerebro para entender que la derecha seguiría gobernando el
país. Pero aceptar de manera
mecánica este tipo de posturas políticas y afinidades ideológicas que sobre
dimensionan la influencia del factor externo, es ignorar la historia de la
Patria y sus instituciones; la identidad y fortaleza de los mexicanos. Es, en síntesis, negar el
principio de autodeterminación y relativa independencia que tenemos, merced a
las luchas libertarias. No obstante el elemento
foráneo, en este proceso, podría ser insuficiente para determinar el rumbo del
país; fundamentalmente en materia política. Más bien la clave se ubica en
lo interno. Y es aquí donde las aguas
están más que revueltas. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas