Por: Juan Sánchez-Mendoza13/04/2011 | Actualizada a las 09:15h
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Los sepulcros clandestinos, aterrorizan al mundo Torre Cantú habla del tema y plantea soluciones Calderón advirtió muerte de inocentes; ¿tantos? La ‘Carta al Presidente’ de un padre horrorizado El hallazgo de sepulturas
clandestinas en el municipio de San Fernando ha causado terror no sólo en
Tamaulipas sino en todo México y más allá de nuestras fronteras –incluso, es ya
un tema multinacional--, por lo que resulta necesario que el Gobierno Federal
reconsidere su estrategia pa’ combatir a la delincuencia organizada. Cierto es que Felipe Calderón
Hinojosa, en varias de sus peroratas, advirtió que en esta lucha contra el
hampa (lamentablemente) morirían miles de inocentes. Pero eso no justifica tanta
barbarie. Y menos cuando las víctimas
son enterradas inmisericordemente. De cualquier forma ayer en la
Ciudad de México hubo un encuentro entre el mandatario de Tamaulipas, Egidio
Torre Cantú; Marisela Morales Ibáñez –la nueva titular de la Procuraduría
General de la República (PGR)--, y el secretario de Gobernación, Francisco
Blake Mora, para analizar el asunto de las llamadas “narco fosas”. Y de cara a ellos el
gobernador reiteró su compromiso de colaborar estrechamente con la Federación
para fortalecer la seguridad interior de nuestro país y procurar condiciones de
orden público y tranquilidad en Tamaulipas. Dijo: “Los tamaulipecos estamos
consternados y agraviados… “Mi más sentido pésame a las
personas y a las familias agraviadas injustamente por la violencia”. No rehuyó la responsabilidad
de su administración en cuanto a los hechos, al decir que esos son delitos de
carácter estatal y también de naturaleza federal, por lo que la colaboración
entre los dos órdenes de gobierno es esencial. “Por eso hoy estoy aquí
–dijo--, para enseguida consignar: “Es pertinente y obligada la
colaboración para que se imparta justicia en defensa de las víctimas de San
Fernando, pero es indispensable jurídica, ética y políticamente que actuemos
para consolidar una estrategia integral de seguridad para Tamaulipas”. Esa voluntad de cooperación,
Egidio la ha sostenido desde el inicio de su gestión gubernamental con cuatro
propuestas bien definidas: 1) Lograr acciones concretas
de colaboración; 2) Atender la seguridad en las
zonas del estado donde la presencia de ilícitos es más elevada; 3) Llevar a cabo el
establecimiento de un nuevo modelo policial conforme a la experiencia nacional;
y 4) Actuar corresponsablemente
en la recuperación de los niveles de seguridad en el territorio tamaulipeco y
las carreteras del estado. Carta a Calderón Hoy cedo este espacio a una carta que circula en Internet, pero que toca
las fibras más sensibles de la naturaleza humana. Va dirigida al Presidente Constitucional de México, Felipe Calderón
Hinojosa. Y su contenido reza: “Alzo la voz y grito a los cuatro vientos, para
hacer de su conocimiento que estamos pasando los peores días de nuestra vida. “No doy crédito a lo que mis
ojos ven, a lo que mis oídos escuchan, a lo que mi boca pronuncia; no doy
crédito a lo que mis manos han dejado de hacer; al odio, resentimiento e
impotencia que ha acumulado mi mente. “Sobre todo a la impotencia
que siento al no poder hacer nada ante el miedo con el cual los tamaulipecos
vivimos; ver cómo la economía de este estado está por los suelos; cómo la
juventud ha decidido esconderse en su casa o tomar otros rumbos, evitar todo
tipo de diversiones fuera de ella. “Las calles vacías a partir de
las nueve de la noche, restaurantes y bares cerrados, todo gracias a la ola de
inseguridad por la cual pasamos. “Quiero invitarlo a Usted y a
su familia a pasar unos días en Reynosa; a hospedarse en (las) casas que
ustedes escojan de las colonias San Valentín, Puerta del Sol, Vista Hermosa,
Las Fuentes, López Portillo, Centro, Altamira y otras, para que durante la
madrugada escuchen por más de cuarenta minutos cómo soldados y sicarios luchan
por sus vidas; entre disparos, bazucasos y granadas. “Lo invito a dar un paseo por
la ciudad, para que sus ojos presencien cómo en los semáforos delincuentes a
mano armada bajan a las personas de sus vehículos; secuestran, roban, asaltan,
se llevan a nuestras mujeres sin el menor respeto y cómo los carros
vecinos huyen del lugar, sin poder ayudar a las personas agredidas por el
miedo. “Invito a su esposa, la señora
Margarita (Esther Zavala Gómez del Campo), a la próxima fiesta infantil de
nuestros hijos, para que escuche las amenas pláticas en las que más de diez
asustadas mamás participan en cada mesa. El tema central es la inseguridad. Se
habla de cómo bajaron de su carro y golpearon a la tía de fulanita en plenas
doce del día en el estacionamiento de un supermercado; de la cantidad imparable
de balazos y los minutos eternos que pasaron escuchando por la noche la última
balacera; de cómo corrías a recoger a tus hijos después de recibir la noticia
de que hay una manta colgada por los puentes que dice ‘Cinco niños de
diferentes colegios de la ciudad serán secuestrados’; de las llamadas de
extorsión que recibes a diario; del secuestro de tu vecino. “A sus hijos los invito a
participar en el último tiroteo de la escuela ubicada sobre el Boulevard del
Maestro, en el que niños pasaron la zozobra de su vida. “Se me hace un nudo en la
garganta y no puedo evitar el coraje, la impotencia, al recordar cómo nuestros
hijos en diferentes escuelas me contaban lo que había pasado… “De cómo su maestro cerraba con llave la puerta
del salón y tapaba con papel la ventana de la misma; de cómo pecho tierra
tenían que llegar hasta el closet del salón y esconderse rápidamente y sin
hacer ruido; de cómo debían sentarse todos amontonados y tapar con sus manos
sus ojos. Dijo mi hija de 6 años: ‘estaba prohibido empujarse, también hacer
ruido y destaparse los ojos; dos de mis compañeras se pusieron muy nerviosas y
lloraban mucho; mi maestro las tuvo que abrazar y meterlas debajo del
escritorio’. “Lo invito a cualquier casa
para que vea cómo niños de 5, 6, 7, 8 y más años corren todas las madrugadas a
dormir a las camas de los papás, desde hace un año; cómo lloran recordando la
plática de sus amigos hablando de pura delincuencia y balaceras; de cómo me
dicen ‘mamá, papá, ¿lo que se oye son balazos?’ “Se me hace injusto que
nuestros hijos no tenga un sueño placentero; que vivan con miedo y no hablen de
juegos. “Lo invito a caminar junto a
mi esposa y su esposa, señor Presidente Calderón, del estacionamiento al
trabajo y tener qué correr en plenas 9:00 de la mañana porque soldados y bandidos
se dan de balazos a menos de 50 metros de donde esté ella. “Lo invito a mi ciudad para
que vea cómo ciudades hermanas se separan por la ola de violencia. Miles
de personas con temor de ser asaltados, secuestrados, violados, baleados o
incluso por temor a morir ya no van de una ciudad a otra. “La gente de empresa, la gente
que tiene deseos de invertir en México se está yendo a Estados
Unidos, a España. “Urge reactivar la economía.
Urge que vuelva la vida. “Nuestros jóvenes están
enviciados; están bombardeados por los dólares de los narcotraficantes que se
aprovechan de la ignorancia y necesidad de la gente, de la
pobreza, del odio que los jóvenes tienen contra un Gobierno que no hace
nada por ellos. “Sr. Presidente: “Mientras usted y su gabinete
andaban de gira por países europeos, intercambiando banderas; durante su visita
a Estados Unidos y sus reuniones y cenas de gala con el presidente Barack
Obama, Reynosa estaba en llamas y sigue estando. “Alzo la voz y grito a los
cuatro vientos, para que esto termine. “Alzo la voz y grito a los
cuatro vientos; para pedir la paz. “Alzo la voz y grito a los cuatro vientos; para
pedir a todos los reynosenses y a las ciudades hermanas: Río Bravo, Valle
Hermoso, Díaz Ordaz, Camargo, Miguel Alemán, etcétera, que no nos callemos y
unamos nuestras voces hasta que Usted nos escuche. “Sr. Presidente Felipe
Calderón: “En esta ocasión he hablado
por mí, por mí sentir, por mi frustración, por mi impotencia, por mi coraje,
pero estoy seguro que miles de reynosenses sienten y viven lo que yo. “Por favor, escuche la voz de
los pueblos de México; escuche mi petición y la de muchos mexicanos”. Corolario Lo plasmado líneas arriba es
una realidad que cotidianamente vive el pueblo tamaulipeco. Y de eso hay constancia en
cada hogar. Tanta que los niños,
adolescentes y jóvenes abordan el tema en los mismos centros escolares e
informan a sus padres lo que éstos muchas veces ignoran. Em@il: jusam_gg@hotmail.com y golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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