Por: Juan Sánchez-Mendoza01/04/2011 | Actualizada a las 00:07h
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Funcionarios no deben hablar, sólo por hablar La locuacidad pone en entredicho su ejercicio Orejas de Díez Gutiérrez en el ayuntamiento
Cervantes Durán privilegia la unidad en el PRI
Advierte una sabia conseja popular que “en boca cerrada... no entran moscas” Pero esta sentencia no la
ponen en práctica algunos burócratas de primer nivel que, seducidos por el
canto de las sirenas, dan rienda suelta a su locuacidad. Así, a escasos tres meses de
haberse estrenado como funcionarios del Gobierno Estatal, algunos responsables
de distintas áreas de la administración pública han buscado los reflectores
declarando cuento se les ocurre, sin entender que lejos de fortalecer su imagen
lo único que provocan es poner en entredicho su presencia en el gabinete. La falta de sensibilidad
política, en ellos, ha sido una constante. Igual que la imprudencia y la
emisión de juicios a la ligera, por lo que se hace indispensable que el
mandatario tome cartas en el asunto y de una vez por todas les haga saber que
en su régimen, por salud del mismo sistema, ningún funcionario debe manejarse
por “la libre”. Esto quiere decir que todos,
absolutamente todos los servidores públicos del nivel que fuere, están
obligados a conducirse en una misma línea --la que marque el gobernador Egidio
Torre Cantú--, a menos que en el fondo su compromiso sea con otra gente y con
un proyecto político distinto. La disciplina, bien lo
sabemos, en cualquier actividad es necesaria para alcanzar el éxito; y no es
jugándole las contras al jefe o navegando a la deriva como se llega a buen
puerto, sino atendiendo las directrices del timonel que sí sabe a dónde va y
por dónde conduce el navío. En esta travesía, por cierto,
el mandatario ha reiterado su confianza hacia quienes con él colaboran, pero
también ha sido claro y contundente al advertirles que quienes no funcionen,
simplemente se irán. La mesura, necesaria El comentario surge porque hoy
las especulaciones en torno a los movimientos en el gabinete están en todo su
apogeo. Y precisamente porque el
conjunto de altos funcionarios, sobre todo los de primero y segundo niveles,
bien harían en actuar con mesura e impulsar gradualmente los cambios que se
requieran en las dependencias que manejan. Me explico más a fondo: No se trata de comulgar con
errores y aceptar evidentes disfunciones en áreas de la administración pública,
sino de llevársela tranquila y corregir lo que se requiera de manera
inteligente, sin provocar innecesarias crisis y conflictos que puedan dañar la
excelente imagen que tiene el mandatario estatal. Usted como el que esto escribe
sabemos que hay personajes de altos vuelos (en el actual régimen) que podrían
tener las mejores intenciones de cumplir a cabalidad la encomienda otorgada,
pero equivocan el procedimiento en tanto que apuestan a la fuerza y el
autoritarismo, más que al convencimiento y la toma de conciencia por parte de
sus subalternos o de los segmentos sociales que tienen qué ver con las áreas
que representan. Al respecto, los estudiosos de
las organizaciones recomiendan el cambio con responsabilidad, basado en
liderazgos incluyentes y democráticos, donde la persuasión y el entendimiento
sean instrumentos a utilizar más que los mecanismos de fuerza. En el mismo sentido los
actuales funcionarios están obligados a actuar con responsabilidad y aplicar
mucho sentido común en el ejercicio de su quehacer administrativo. Además les debe quedar muy en
claro que están para resolver problemas y no para crearlos; y que las políticas
las marca el Gobernador, en tanto que ellos están obligados a llevarlas a los
hechos con estrategias adecuadas. Por tanto, valdría la pena que
los indisciplinados abandonaran su prepotencia y altanería y tomaran el ejemplo
del Gobernador, quien en cada reunión e intervención pública que tiene refleja
conocimiento profundo de la problemática, sencillez y talento. Él sí sabe que los cambios a
realizar no se darán de la noche a la mañana, sino que son parte de un proceso
que hay que manejar gradualmente. Cambio inevitable De acuerdo con Nicolás
Maquiavelo, se debe considerar que no hay nada más difícil de llevar a cabo, ni
de éxito más dudoso, ni más peligroso de manejar, que la implementación de un
nuevo orden de cosas. El cambio es necesario y,
diríamos, inevitable, pero hay individuos que en lo más íntimo se aferran al
pasado. Todos desean el cambio en
abstracto, un cambio superficial, pero no un cambio que modifique de manera
fundamental sus hábitos, ya que les resulta profundamente perturbador. El mismo Maquiavelo subraya
que: “el profeta que predica y provoca cambios sólo puede sobrevivir por la
fuerza de las armas; cuando las masas inevitablemente ansían volver al pasado,
sólo les queda recurrir a la fuerza armada. Pero el profeta armado no podrá
perdurar, a no ser que genere con rapidez una serie de valores y rituales que
reemplacen a los de antaño y cambien ansiedades de quienes temen al cambio. “Predique el cambio todo lo
que quiera, y hasta implemente reformas, pero cúbralas con la reconfortante
apariencia de hechos y tradiciones del pasado”. Todo esto forma parte de lo
que se conoce como cultura de la innovación. Algo que no deben ignorar los
funcionarios públicos, pues su desconocimiento podría ser el argumento de un
fracaso seguro. “Orejas” de Arturito En la presidencia municipal de
Victoria hay panegiristas de Arturo Díez Gutiérrez dispuestos a transmitirle
cuanto chisme se cuenta en su contra –o informaciones verídicas acerca de su
pésima administración--, por lo que no le extrañe si en los días por venir son
echados del ayuntamiento. Sobre todo porque es un riesgo
mantenerlos en la nómina, cuando todavía no concluye la investigación que la
Auditoría Superior de la Federación realiza con motivo de la transferencia de
recursos que, una vez en poder de la Tesorería municipal, fueron desviados para
cubrir otros gastos. En el ajo están Arturo Díez
Gutiérrez, Jesús Ávila y por supuesto el mentado “Tico”. Por si fuera poco, esas mismas
“orejas” del ex alcalde por cuanto medio esté a su alcance pretenden tapar la
deuda contraída por su patrón –algo así como 80 millones de pesos--, la
asignación de obras sin concurso previo; y el destino del presupuesto aprobado
para la prestación de servicios públicos adecuados, que malamente se utilizó en
otros rubros como la exagerada promoción mediática y viáticos (¿cuáles?). De ahí que la Comisión
(legislativa) de la Auditoría Superior del Estado mantenga dudas en cuanto a la
aprobación de la cuenta pública municipal, pese a la amenaza de Arturito de
hacer valer todas sus influencias para dejar sin chamba a quienes lo
cuestionan. Y esto, seguramente, ya lo
sabe el gobernador Egidio Torre Cantú. Renovación priista En los días por venir el
Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI, que preside Lucino Cervantes Durán,
emitirá la convocatoria para renovar sus 43 representaciones municipales. Y se prevé una amplia
participación de todos los grupos de interés. De ahí que Lucino, durante la
gira de trabajo que (en la víspera) realizó por la zona conurbada del sur de
Tamaulipas, haya hecho un llamado para privilegiar la unidad partidista, tanto
en la conformación de las nuevas estructuras municipales como en la víspera de
las elecciones federales del 2012. Él, como estudioso de los
documentos básicos del tricolor –cosa que nadie discute--, analista del
desarrollo político de nuestro país y en su calidad de dirigente, bien sabe que
trabajando a tiempo y adelantándose a las circunstancias sería posible que el
priísmo tamaulipeco llegue fortalecido a la contienda del año próximo. Por ello toma previsiones y
con un bajo perfil opera para que al menos en nuestra entidad no haya
sorpresas. Izquierda achicada Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano
carece de toda autoridad moral y política para hablar de la izquierda en
México. Sobre todo cuando él, desde el
momento mismo en que su “Papi Lázaro” inventó un movimiento insurrecto para que
tuviere un cargo dirigente (allá en el ocaso de los 50as), se ha dedicado a
traicionar los ideales de membretes como el Partido Comunista (PC), el Partido
Mexicano de los Trabajadores (PMT), el Partido Socialista Unificado de México (PSUM),
el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y al mismo Partido de la
Revolución Democrática (PRD). Hay que recordar que en el
proceso electoral de 1988, donde el membrete conocido como Frente Democrático
Nacional (FDN) rebasó cualquier expectativa, Cuauhtémoc fue incapaz de defender
el primer fraude “cibernético” que, supuestamente, él cambió por la gubernatura
de Michoacán que luego se dio en bandeja de plata para su hijo: Lázaro “El
chiquito”., De entonces a la fecha se ha
coludido con todo grupo gobernante para mantener sus canonjías y otras
prebendas. No obstante insiste en írsele
a la yugular a Andrés Manuel López Obrador –por envidia, diría Elena
Poniatowska--, merced a su intención de ser candidato presidencial (por tercera
vez) cobijado por los partidos que harto medran con la bandera de izquierda. El hecho de que Cárdenas
Solórzano se preste al nuevo juego de Felipe Calderón Hinojosa, más que
desacreditar al mentado “Peje”, como él dice, lo descalifica a él, por traidor
de la democracia y de los partidos progresistas que alguna vez confiaron en el
júnior del mentado “Tata”. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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