Por: Juan Sánchez-Mendoza31/03/2011 | Actualizada a las 10:45h
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Es muy difícil, quizá
imposible, que los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución
Democrática (PRD) concreten una alianza en el estado de México, pues los
verdaderos promotores de esa liga circunstancial --“impúdica y espuria”, según
Humberto Moreira Valdez-- empiezan a ser exhibidos en detrimento de ambos
membretes.
Uno de ellos es Felipe
Calderón Hinojosa –como bien lo reconoce la secretaria general del Comité
Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, Cecilia Romero Castillo--, quien incita al
dirigente del organismo de ultraderecha (Gustavo Madero Muñoz), al coordinador
de la bancada albiceleste en el Senado de la República (José González Morfín) y
José Francisco Blake Mora (su secretario de Gobernación), para buscar (quizá
por todo medio a su alcance) la coalición, bajo el pretexto de así honrar a los
ciudadanos que el domingo que nos antecede dijeron sí a la coalición.
Y es que el señor de Los Pinos
está convencido de que “al mezclar el agua con el aceite” (¡vaya, trabuco!)
sería la única manera de impedir que Partido Revolucionario Institucional (PRI)
avance en su búsqueda de recuperar la Presidencia de la República.
Hay otro alegato que igual
desenmascara su intromisión en asuntos que le competen.
El del mentado “Peje” (Andrés
Manuel López Obrador), quien dijo en la víspera que Calderón Hinojosa ofreció a
su “delfín” (Alejandro Encinas Rodríguez) la candidatura de una probable
coalición entre los membretes albiceleste y del Sol Azteca, previo a la
consulta ciudadana en que más de 250 mil mexiquenses dieron su veredicto para
conformar o no la más buscada coalición en los últimos tiempos.
Por si fuera poco, hay que
considerar que es el mismo precandidato del PRD quien se niega a competir por
los dos partidos, pues él dice que a la justa acudiría sólo representando a una
coalición de izquierda y a las organizaciones civiles afines a su ideología,
marcando realmente una separación con todo lo que huela a ultraderecha.
Además ningún interés tiene de
competir por la candidatura con el precandidato de Acción Nacional (Luis Felipe
Bravo Mena), por lo que sólo con el PRD, sin éste y a pesar de él, habrá de
contender en el proceso electoral que está considerado la antesala del 2012.
Los beneficiados
Obvio resulta que ante el
sainete generado por la pretensión de unir a la derecha con la izquierda quien
gana es el PRI, aun cuando Eruviel Ávila Villegas no sea el candidato del
gobernador Enrique Peña Nieto y sí responda a los intereses oscurantistas de
Carlos Salinas de Gortari; o le signifique una posición en la sucesión
adelantada al proyecto de Manlio Fabio Beltrones Rivera.
De cualquier forma toda la
mentada gran familia revolucionaria está obligada a jugársela con él, ya que
apostándole a su triunfo crece más la posibilidad de que el PRI retorne a Los
Pinos.
Cacicazgos anacrónicos
Los viejos caciques, cuya
decadencia se percibe cotidianamente en el campo, los sindicatos y partidos
políticos, ya nada tienen que ofrecer a los alcaldes en funciones.
Sin embargo los presidentes
municipales hacen como que les creen, mientras los otrora amos y señores de la
comarca se ven harto ridículos pontificando, pues para nadie es secreto que en
la actualidad carecen de influencia.
Además su participación en los
ayuntamientos es unipersonal y son incapaces de manejar siquiera a los
integrantes de sus propias familias –menos a las comunas municipales, como lo
demuestra el hecho de que en un mismo clan haya aliados de todos los partidos políticos.
Usted seguramente fue testigo, le informaron o simple y llanamente lo sabe de
oídas, que antaño todo contrato de obras se otorgaba casi en exclusiva a
quienes recomendaban los caciques de la región, porque era la única forma de
garantizar la conducción del poder.
Esa vieja práctica, si bien es
discutible que en otra época cumplió una función, hoy está prácticamente
desaparecida.
Pero quienes aún creen ejercer
cacicazgos no lo entienden así; y por eso se muestran irreverentes ante los
políticos más jóvenes que ellos, quienes les dan coba para no pelear y hacen
como que los necesitan en su proyecto de gobierno, cuando en el fondo lo único
que les provocan es tanta pena como diversión, pues sabido es que el tiempo no
perdona y a muchos de los viejos caciques ya se les van las cabras.
En cualquier manifestación,
mitin, reunión, encuentro, asamblea o como les llamen a las acciones de los
gobiernos municipales en cada caso, regularmente asisten varios caciques en
decadencia –disfrazando su verdadera piel de lobo con una de oveja, y
haciéndose llamar clase política--, para dizque avalar lo que la asamblea diga.
Desde su llegada al recinto
donde se realiza la actividad política, el cacique en decadencia recibe
atención especial, se le cita públicamente, se le aplaude --eso sí, con mucha
“efusividad”--, y en cuanto se va los comentarios que se vierten sobre su
figura son de desprecio y pena, pero con harto disimulo.
Incluso sé que los políticos
modernos poco los toman en cuenta, por saber que los caciques ya nada
representan; que están más devaluados que el peso mexicano y que su aportación
en lo político-administrativo vale tanto como la de cualquier otro ciudadano. O
sea, nada.
Contrario a lo que antaño
ocurría cuando ellos se despachaban a su entero gusto.
Esta reflexión surge tras
observar que en el campo todavía se dan intentos de cacicazgos.
Y que éstos se fincan en el
hecho de que los dueños del teléfono rural, que también son propietarios de la
tierra, el ganado, las parcelas, los solares, la tienda, la cantina, la
veterinaria, el depósito de cerveza y otros negocios, creen que igual pueden
decidir por sus semejantes en la administración pública.
Pero están equivocados. Y
sobre todo cuando los alcaldes bien saben que los caciques, desde hace muchos
años, dejaron de ser sustento en la conducción política de los municipios y
ejidos tamaulipecos, que por ley sólo a ellos les corresponde.
Por tanto el pueblo hace bien
en rebelarse contra los otrora llamados caciques, pero mal si no atendiera su
responsabilidad de ser copartícipe en el desarrollo municipal, atendiendo
puntualmente los programas de desarrollo que, en tiempo y forma, los alcaldes
están obligados a atender y la sociedad a vigilar.
Voluntariado DIF-Victoria
La señora Adriana Sáenz de
González, acompañada de su esposo Miguel Ángel González Salum, tomó la protesta
a los grupos voluntarios de damas, jóvenes y niños que habrán de apoyar al
DIF-Victoria en sus acciones de asistencia social, durante el trienio
2011-2013.
De cara a los involucrados en
esta labor altruista, la anfitriona dijo que “la la fuerza del voluntariado es
muy importante, ya que requiere mucho de ustedes porque son el vínculo
necesario para que los programas de asistencia social, las colectas, la
atención en hospitales y muchas más actividades, tengan un mejor rostro; la
mejor expresión y grandes dosis de sentido humano”.
Eso determina, precisamente,
el rostro humano que distingue al alcalde de Victoria, cuyo quehacer va
encaminado a buscar la justicia social, a través de una adecuada prestación de
servicios públicos y el apoyo irrestricto a quienes menos tienen.
Se hace camino al andar
Hoy, precisamente, se cumplen
tres meses de haber iniciado la actual administración del Gobierno Estatal.
Igual suman noventa días, por
lo que resulta necesario que el alto mando determine su plan estratégico, antes
de hacer del dominio público su Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016.
Lo digo porque hay sectores de
la sociedad que reclaman una explicación formal acerca de lo que nos espera,
pero confiamos en lo que Egidio ofrezca ara bien de su tierra y de su gente.
Em@il:
jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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