Por: Juan Sánchez-Mendoza23/03/2011 | Actualizada a las 10:09h
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Encontrar al homicida
intelectual de Luis Donaldo Colosio Murrieta no es ya prioridad de la
Procuraduría General de la República (PGR) –aunque considero que nunca lo
fue--, por lo que su titular Arturo Chávez Chávez podría pecar (nuevamente) de
omisión –igual que sus antecesores--, en torno al informe detallado sobre las
pesquisas que la dependencia suele ofrecer año tras año… pero sólo pa’
justificarse ante la opinión pública el día del aniversario luctuoso y después
vuelve a darle carpetazo.
Y menos es propósito de Felipe
Calderón Hinojosa desempolvar tan escabrosa averiguación previa al hoy
cumplirse diecisiete años de haber ocurrido el atentado, pues sería tanto como
aceptar su incapacidad para resolver uno de los crímenes políticos que más han
agraviado al tejido social.
En su oportunidad ésa misma
indolencia mostraron Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León y
Vicente Fox Quesada en su ejercicio constitucional, aunque el primero debió
esclarecer los hechos porque éstos se suscitaron precisamente durante el último
año de su mandato y no lo hizo, heredando el problema a su sucesor y éste a
quien lo relevó, quien hizo lo mismo y legó la responsabilidad al actual señor
de Los Pinos.
De cualquier forma el Partido
Revolucionario Institucional (PRI), hoy 23 de marzo –fecha conmemorativa del
asesinato--, habrá de insistir en que el atentado sea resuelto a plenitud, pues
el reclamo le significa una bandera importantísima en su búsqueda de recuperar
la Presidencia de la República.
Esto bien lo sabe el señor de
Los Pinos.
Y quizá por esa misma razón
las pesquisas perduren congeladas, a fin de que con el transcurso del tiempo el
flujo de información se diluya y difumine, antes de entrar de lleno al proceso
electoral sexenal que inicia formalmente en octubre próximo.
Sin embargo sé –porque así me
lo han confirmado fuentes dignas de todo crédito--, que este día los medios de
comunicación masiva habrán de ocuparse intensamente del Caso Colosio, aunque su
aportación poco influya en la indagatoria oficial, merced al notorio desprecio
que contra la prensa muestra la Fiscalía encargada del caso.
Y es que hasta le fecha nada
creíble tiene que ofrecerle a la opinión pública ávida de confirmar el nombre
de quien ordenara el artero crimen, aun cuando su identidad va de boca en boca.
De cualquier forma la
instancia encargada de procurar justicia ya no ocupa su tiempo en el caso
Colosio; tampoco asoma el menor interés en desempolvar la indagatoria; y sólo
se sabe que el abogado defensor del homicida material, Mario Aburto
Martínez, sigue insistiendo en que a su cliente se le reduzca la pena de 50
años, argumentando que se trató de un crimen simple intencional.
Testimonio soslayado
Una trabajadora doméstica del
matrimonio Colosio-Riojas, en su testimonio rendido ante la PGR, acusó: “El
licenciado Luis Donaldo llegó ese día (6 de marzo de 1994) muy preocupado y con
los ojos muy rojos, como si hubiera llorado, y después de ese día fue citado en
Los Pinos.
“Allí Carlos Salinas de Gortari le dijo que sería retirada su candidatura. El
licenciado salió de Los Pinos y comentó al subir a su automóvil que era
conducido por su chofer Martín: ‘Ya nos llevó la chingada’... Lo demás fue puro
silencio en los días siguientes, y el jefe se encerró hasta el 23 de marzo
cuando fue acribillado en Lomas Taurinas”.
Tras el homicidio, Miguel
Montes García, quien fue el primer fiscal especial para esclarecer el crimen,
arremetió contra la esposa de Luis Donaldo, Diana Laura Riojas, quien exigía
justicia al gobierno salinista, con estas palabras: “Diana Laura está
doblemente frustrada, porque perdió a su esposo y porque no pudo ser la primera
dama”.
Luego, la misma Diana Laura,
fue presionada por Salinas de Gortari para que firmara una carta exculpando a
Manuel Camacho Solís del atentado, pues tenía la intención de que fuera el ex
regente quien sustituyera a Luis Donaldo como candidato presidencial priísta.
En primera instancia la viuda
de Colosio no recibió a Carlos Salinas.
Pero éste insistió, hasta que
logró platicar con Diana Laura y le extendió el escrito, a lo que ella, se
consigna en el libro intitulado “Colosio: un año, ayer...”, respondió:
--Déjemela, señor Presidente.
La voy a ver y en todo caso yo lo llamo.
Salinas regresó a Los Pinos, y
en minutos timbró el teléfono. Era ella:
--Ya la leí, señor Presidente,
y le quiero decir que no soy tan generosa. En todo caso, que venga él –Manuel
Camacho Solís--, a pedírmelo.
Al día siguiente Camacho le
habló a Diana Laura, pero ésta le repitió que su generosidad no llegaba al
olvido.
Por esto: Diana Laura sabía de
las diferencias entre su finado esposo y Manuel Camacho; además de la
preferencia de Carlos Salinas por éste.
Ultimátum
Existen pasajes en la indagatoria
del crimen que la Procuraduría General de la República no ha querido hacer
públicas, como esta:
Cansado de la “sombra” que le
hacía Camacho, el entonces candidato presidencial Luis Donaldo Colosio le pidió
a su coordinador de campaña, Ernesto Zedillo Ponce de León, transmitir un
mensaje a Salinas:
“Ponga en orden a Manuel o lo
voy a poner yo”.
Eso fue el sábado 19 de marzo,
cuando Colosio culminaba una exitosa gira por Zitácuaro, Michoacán. Y como el
entonces Presidente le cancelaba las citas, el candidato decidió utilizar a
quien fungía como su enlace personal entre él y el jefe del Ejecutivo Federal,
desde finales de enero.
Al conocer las palabras de
Luis Donaldo, Salinas se molestó.
Entonces optó por hacer a un
lado a Zedillo y recurrió a Emilio Gamboa Patrón, para que llevara la respuesta
a Colosio.
Dijo Carlos Salinas: “Dile a
Colosio que no necesita criticar a mi gobierno para crecer. Dile que atienda su
equipito y su partidito, y que de Camacho me encargo yo”.
Colosio escuchó de pie y
tranquilo, el domingo 20, la crítica del Presidente, como también tranquilo
escuchó a Zedillo, quien un día anterior le comentó que Manuel Camacho insistía
en hacerse indispensable en el cambio presidencial.
Tres días después, el
miércoles 23 de marzo de 1994, Luis Donaldo fue asesinado en la colonia Lomas
Taurinas, de Tijuana, Baja California, y su esposa Diana Laura sucumbió siete
meses más tarde, por el cáncer pancreático que la aquejaba de años atrás.
Sospecha fundada
La viuda de Luis Donaldo
Colosio, hasta el último minuto de vida, sospechó que el asesino de su marido
era Carlos Salinas de Gortari, y siempre le guardó resentimiento, mucho rencor,
tanto que aún en su lecho mortuorio no quiso ningún trato con él.
Aniversario luctuoso
Al cumplirse hoy diecisiete
años del homicidio, tal vez sea la última ocasión en que las autoridades
gubernamentales pudieran abordar el tema.
Bueno, en caso de que hoy
emitan alguna declaración al respecto, pues de lo contrario se daría por
descontado que el asunto ya no le interesa en lo absoluto.
Como fuere, en el PRI se han
preparado ceremonias a realizarse en todo el país en homenaje a Luis Donaldo,
porque la actual dirigencia que encabeza Humberto Moreira Valdez aún insiste en
medrar con la figura del sonorense para acrecentar la clientela
político-electoral del membrete tricolor, en pleno hándicap de la sucesión
adelantada.
Se hace camino al andar
La seguridad social de los
trabajadores al servicio del Gobierno de Tamaulipas y su bienestar económico,
son dos aspectos que mucho le preocupan al gobernador Egidio Torre Cantú, quien
ya giró instrucciones para que cerca de seis mil empleados accedan a una base
laboral y muchos más gocen de un incremento salarial y mayores prestaciones.
Everardo Villarreal Salinas no
quita el dedo del renglón para atraer inversiones en Reynosa.
Y eso provoca que en el municipio fronterizo se generen más empleos con el
crecimiento de empresas maquiladoras, como la ARC Automotriz, que ofertará 400
vacantes directas que, sumadas a los 900 trabajadores con que actualmente
cuenta, dan un total de mil 300 asalariados.
Esto obedece a que Reynosa
cuenta con la infraestructura logística para el desarrollo industrial, ya que
en la localidad están instalados tres cruces internacionales, un aeropuerto y
caminos que permiten la comunicación entre las zonas urbana y rural con los
parques industriales.
Además, en mucho influye la
confianza que los inversionistas muestran hacia el presidente municipal.
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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