Por: Juan Sánchez-Mendoza18/03/2011 | Actualizada a las 10:02h
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Los índices de drogadicción en la Unión Americana se han
incrementado tanto, que las autoridades de aquel país no atinan cómo justificar
su fracaso ante el problema que resulta tan complejo como delicado.
Por eso el gobierno estadounidense otra vez pretende
imponer en México sus propias reglas, en cuanto al combate a la delincuencia
organizada se refiere.
Pero en esta ocasión el señor de Los Pinos está obligado a
no caer en el garlito y dejar en claro que esa lucha, aquí en nuestro país, va
en serio, aun sin la tutelaje de la Drug Enforcement Administration (DEA), que
desde hace décadas presiona para que sus agentes anden armados a lo largo y
ancho de nuestro territorio nacional.
Los acontecimientos ocurridos en las 32 entidades de la República Mexicana en
los cuatro años más recientes, donde el Ejército sustituye los operativos que
por ley toca ejecutarlos a la Procuraduría General de la República (PGR),
demuestran que para hacer frente a los transgresores se opera en serio, puesto
que los militares no han llevado en sus filas a ningún agente antidrogas de los
Estados Unidos cuando se enfrentan al hampa.
Quizá por ello el Tío Sam insista en:
1) La extradición de capos, porque sólo así, han dicho, se lograría el
desmantelamiento de los cárteles;
2) Que se permita a los agentes encubiertos de la DEA andar armados en todo el
territorio nacional;
3) Ser la Unión Americana quien defina las directrices para el fortalecimiento
de la lucha bilateral contra el narcotráfico; y
4) Que mensualmente la PGR rinda un informe a la DEA sobre el avance de sus
pesquisas, que de ningún modo realiza en tiempo y forma y menos con eficacia la
Agencia Federal de Investigaciones (AFI).
Intromisión extranjera
Usted seguramente ya habrá notado que en las últimas
fechas el gobierno estadounidense y sus legisladores han presionado al Gobierno
Mexicano con el cuento de la certificación, que, en el fondo, sólo contempla
beneficiar a la Drug Enforcement Administration. Así:
a) Logrando el beneplácito del régimen calderonista para
duplicar su número de agentes que operan a lo largo y ancho del país; y
b) Hacer que sus agentes encubiertos porten armas y se
muevan con toda impunidad en nuestra tierra, sin que los acompañe ningún
efectivo de la AFI.
Por ello ofrezco un recuento de presencia de la DEA en
nuestro país:
+ Actualmente operan 227 efectivos, pero encubiertos,
distribuidos en Baja California, Sonora, Sinaloa, Jalisco, Nuevo León, Distrito
Federal, Yucatán y Michoacán;
+ Les está permitido el desarrollo e intercambio de
información, apoyo técnico y capacitación;
+ Oficialmente su estadía es temporal, pues se les otorga
visa por 18 meses y tienen opción a la prórroga;
+ Se les privilegia con impunidad diplomática; y
+ Sólo tienen las siguientes limitaciones:
1) la Embajada de Estados Unidos en
México está obligada a emitir un informe mensual sobre las actividades de la
DEA, que debe entregarse al Gobierno Mexicano a través de la Secretaría de
Relaciones Exteriores (SRE);
2) no pueden portar armas en territorio nacional; y
3) en sus actividades siempre deben estar acompañados de un efectivo de la AFI.
No obstante, la DEA tiene como objetivos lograr inmunidad
para que sus agentes operen en todo el territorio nacional sin la necesidad de
un acompañante; la portación de armas de fuego de todos los calibres; duplicar
el número de sus elementos en México; permiso para aprehender delincuentes en
nuestras tierras; y el acceso a los archivos de la AFI, la UEDO, la Policía
Federal Preventiva (PFP) y de otras corporaciones policíacas.
De cualquier forma con y sin permiso la Unión Americana
invade nuestros espacios, como ya quedó demostrado con el espionaje aéreo.
Respuesta tibia
Hasta hoy, las más altas autoridades del Gobierno Federal
no han respondido con firmeza a los “emperadores” gringos, en su advertencia
que hacen a sus jóvenes para que se abstengan de viajar a México por los altos
índices de inseguridad.
En este mismo espacio ya le he comentado que los gringos
son los principales consumidores de drogas en todo el mundo –es decir, los más
viciosos, según estadísticas serias--, y que su misma afición por los
narcóticos provoca la cruenta lucha entre los cárteles de la droga que se
disputan el voraz mercado estadounidense.
Por si fuera poco, las universidades de Texas y Arizona
también hacen mal en advertir a sus estudiantes que no visiten Tamaulipas
porque, según ellos, la entidad no garantiza seguridad pública.
Todas esas declaraciones me parecen producto de la
xenofobia, pues la disputa armada entre mafiosos por el control del mercado
gringo es, precisamente, consecuencia de la reprobable adicción de los
ciudadanos norteamericanos.
En México la prudencia es un distingo de la autoridad
gubernamental, castrense y de la sociedad civil, pues aquí nadie recomienda a
nuestros paisanos no ir a Estados Unidos, donde se tiene la costumbre de
consumir drogas, matar por placer, invadir pueblos en acciones genocidas y
financiar grupos terroristas.
¿Estamos?
Se hace camino
al andar
El gobernador Egidio Torre Cantú sostuvo ayer un
encuentro con el senador Manlio Fabio Beltrones Rivera, quien con lujo de
detalles le ofreció una amplia explicación acerca de la iniciativa en materia
fiscal que prepara en su búsqueda de modernizar la hacienda del país, pero a
través del Congreso de la Unión en pleno.
Uno de los puntos más sobresalientes del documento –y
de más impacto para quienes lo han visto--, es la reducción del Impuesto al
Valor Agregado (IVA) –del 16 al 13 por ciento--, que dígase lo que se diga por
el sólo hecho de ser planteado, al sonorense le acarrea simpatías en su
proyecto político inmediato.
La afluencia turística que se espera en la entidad con
motivo de la Semana Mayor, podría ser mínima ante los embates delincuenciales
que se registran cotidianamente.
Eso aunado a la escasa promoción que se hace de los
atractivos naturales de Tamaulipas (que son muchos), y por falta de
infraestructura para atender a los paseantes que suelen vacacionar en esas
fechas.
De ahí que revista especial interés la propuesta del
diputado Óscar Almaraz Smer –presidente de la Comisión de Turismo--, para que
se revise y adecúe a nuestros tiempos la ley en la materia, que data de 1993 –o
sea, de hace 18 años--, como parte del compromiso asumido por el Gobierno local
durante la firma del Acuerdo Nacional de Turismo, que tiene como principal
objetivo convertir a México en uno de los cinco destinos preferidos por el
turismo hemisférico, gracias a sus atractivos naturales y la hospitalidad de
nuestro pueblo.
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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