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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

¿Cuál rompimiento?

Por: Juan Sánchez-Mendoza 16/03/2011 | Actualizada a las 10:25h
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La buena relación entre Egidio Torre Cantú y Eugenio Hernández Flores no ha variado. 

Ambos mantienen inquebrantable su amistad y siguen compartiendo el proyecto de trabajar en una misma línea para que Tamaulipas alcance un desarrollo sustentable y sostenido en todos los aspectos.

Es lo que se desprende del encuentro que (en privado) sostuvieron en la víspera, para 1) refrendar su camaradería; 2) charlar sobre política y administración pública; 3) sellar un pacto de no agresión –y lo advierto de manera personal--; 4) acabar con los rumores malignos que refieren un choque de trenes; e 5) incluso tomarse la foto pa’ sepultar cualquier duda en cuanto a su correlación.

¿Hicieron lo correcto?

¡Claro que lo hicieron!, pues en las últimas semanas en (casi) todos los corrillos políticos fue repetida (y hasta multiplicada) la versión de que el actual Gobernador ya nada quería saber de su antecesor y que Geño tampoco quería aparecer en público al lado de Egidio, sin que sus divulgadores ofrecieran un sustento real del dicho.

¡Cuánta infamia!, ¿verdad?

Sin embargo aquellos “contreras” que perversamente elucubraron el rumor de un rompimiento abrupto hoy se tragan sus premoniciones, ya que Torre Cantú y Hernández Flores exhiben nuevamente (en público) su amistad.

Y no sólo eso, sino también voluntad para dialogar y ponerse de acuerdo en torno a los tiempos que en materia política se avecinan en todo el país.

Además, con ése encuentro que ya es del dominio público, los dos dan clara muestra de urbanidad, sensibilidad y madurez política.

Los pobres de Moreira

Los altos índices de la pobreza en México es un tema recurrente de los políticos que, a falta de propuestas sólidas para incrementar su clientela electoral con miras al proceso del 2012, maliciosamente manejan en su confrontación mediática.

Según Felipe Calderón Hinojosa, en México existen alrededor de 30 millones de pobres.

Pero hay otras cifras, también oficiales, que refieren la existencia de más de 54 millones de personas hundidas prácticamente en la miseria; y las estadísticas ofrecidas por el Banco Mundial y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que entre sí no coinciden, pero son suficientes para tomarlas como marco de referencia en todo análisis al respecto, ya que exigir una medición estricta sería tanto como imposible.

Abordo el hecho porque anteayer Humberto Moreira Valdez, en su segunda conferencia de prensa como dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), acusó al jefe del Ejecutivo Federal de atentar contra sus gobernados en el aspecto económico, ya que, dijo, “en tan sólo tres años (2006-2009) la administración presidencial convirtió cada minuto a cinco mexicanos en pobres”.

Según Moreira Valdez, cuando Felipe asumió el poder nuestro país registraba 44.7 millones de pobres, pero en un trienio la cifra aumentó en más de 10.1 millones, lo que significa que hasta el final del 2009 había en México 54.8 millones de connacionales en situación económica dramática.

Entonces, ¿cuántos sumamos en la actualidad?

Nadie atina a responder con argumentos valederos.

Ni siquiera el nuevo monarca del partido tricolor, pues sería tanto como aceptar que durante el ejercicio omnímodo en Palacio Nacional sus cuadros, desde el movimiento armado de 1910 y hasta 1999, creció la pobreza como bola de nieve y al ser echados de la Presidencia de la República, en el 2000, había alrededor de 36 millones de pobres.

Por eso le digo que el asunto es tema recurrente de la disputa que en los medios de comunicación masiva libran la ultraderecha y la mentada gran familia revolucionaria.

Fenómeno ancestral

Humberto Moreira Valdez, en su reyerta mediática emprendida en contra Felipe Calderón Hinojosa, tiene y no razón, pues si bien es cierto que la cifra más coincidente entre todas las investigaciones serias, los análisis y estudios es de 54 millones de personas que sufren “pobreza moderada” y 21 millones sobreviven de puro milagro en asentamientos urbanos y rurales, hasta la fecha no existe ningún programa institucional (por parte del Gobierno Federal y organismos nacionales o extranjeros que tanto se ocupan del tema) que brinde resultados efectivos contra la miseria, que es uno de los males sociales que al paso del tiempo se ha vuelto crónico.

La desigualdad entre los segmentos poblacionales es notable.

Por una parte se encuentra la minoría que vive las mieles del primer mundo y la civilización, y en la base piramidal se localizan ejércitos de pobres que no alcanzan a satisfacer sus necesidades elementales de vestido, vivienda, empleo y alimentación.

En el mejor de los casos –y de acuerdo a informes del Banco Mundial--, las personas pobres en forma moderada viven con menos de dos dólares al día; algo así como 26 pesos, a lo largo y ancho de la República Mexicana.

Durante décadas --y pese a las buenas intenciones de los hombres y mujeres que arriban al poder y se comprometen a combatir este flagelo--, el fenómeno continúa y eventualmente se agudiza, aun cuando en la Federación se opine lo contrario.

La visión asistencial de los gobiernos priistas y la terquedad de la ultraderecha representada por el Partido Acción Nacional (PAN), de ver en cada familia un potencial núcleo de empresarios --sin considerar las condiciones culturales de la gente--, se han convertido en esquemas obsoletos que no atacan el problema de raíz.

Así, el crecimiento poblacional --de 20 millones de habitantes que éramos en 1940 pasó a más de 106 millones en 2010--, aunado al abandono de la rectoría del Estado de importantes áreas de apoyo social, la restricción presupuestal hacia el combate a la pobreza y la falta de vocación social de los gobiernos neoliberales, se suman al fracaso para combatir la miseria.

Igual que los rezagos sociales como el desempleo, el empleo inestable y el consecuente deterioro del poder adquisitivo, como bien podrían rubricarlo las familias que pueblan la geografía nacional.

Por eso no hay quien le crea a Felipe Calderón Hinojosa cuando dice que implantando más y mayores impuestos es como se erradicaría la pobreza.

Ya ve Usted que han transcurrido más de cuatro años de que pagamos mayores tributos a la Federación y el país nada que sortea la crisis económica… ¡ah!, pero eso sí, Calderón insiste en que ya somos menos pobres.

Se hace camino al andar

Hoy, en el Polyforum Victoria, los diputados federales de la LXI Legislatura de la Cámara baja –federal, por supuesto--, que integran la Comisión de Agricultura y Ganadería, tienen programado el desarrollo de su cuadragésima tercera reunión ordinaria.

Y como invitados especiales asisten el gobernador Egidio Torre Cantú y el alcalde anfitrión Miguel González Salum.

Por cierto, el presidente municipal de Victoria ayer mismo aclaró que su administración no protege a nadie cuando se trata de defender la economía popular, en respuesta a la pregunta de algunos colegas que lo cuestionaron acerca de la legalidad para instalar más parquímetros en la localidad.

Al respecto, González Salum afirmó que el Cabildo tomó la decisión de turnar el asunto a la Comisión de Tránsito y Vialidad (de la comuna) para estudiar el convenio que existe entre el ayuntamiento a su cargo y la empresa Victoria Meters.

Esta declaración acrecienta la confianza ciudadana hacia Miguel González Salum, pues los victorenses (aquí nativos o avecindados) ya estamos hartos de que la empresa propiedad de Salomón Rosas Ramírez y Ricardo Gamundi Rosas nos quiten con tanta facilidad el poco dinero que ganamos con tanto esfuerzo y cuya utilidad sería mejor aprovechada en comprar leche, tortillas y frijoles –no huevos, porque hay muchos en todos los hogares--, en lugar de ofrendárselo al “Rey Salomón” por el tanto daño que hizo y sigue haciendo a los victorenses.

El conflicto en la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado tiende a agravarse, ya que el encargado de su manejo, Carlos Montelongo Terán, anda mareado por apenas haberse subido a un ladrillo, lo que permite prever que su paso por la gerencia sería corto, como corto es él para tratar con sus semejantes.

Lucino Cervantes Durán, por el contrario, atiende puntualmente su encomienda como presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI, como lo constata el hecho de que hoy esté en la Ciudad de México para entrevistarse con Humberto Moreira Valdez.

Mañana, en este mismo espacio, ahondaré sobre su actividad.

Em@il:

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Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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