Por: Juan Sánchez-Mendoza10/03/2011 | Actualizada a las 08:48h
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Los grupos
parlamentarios hacen política de altura En mucho
contribuye el quehacer de Lupita Flores Necesario regular
prestación de transporte público Intriga contra periodistas carentes de títulos ‘patito’ Fuera de los exabruptos de Beatriz Collado Lara –la
coordinadora de la fracción parlamentaria albiceleste--, en el Congreso local
se percibe un ambiente de cordialidad política entre los 36 diputados
(uninominales y de representación proporcional). Y esto pude confirmarlo (ayer) durante la sesión
ordinaria en que el pleno eligió a tres nuevos consejeros electorales --quienes
de inmediato rindieron protesta –sus nombres hoy se consigan en notas
periodísticas elaboradas al respecto--, dando entrada y trámite al dictamen
elaborado por la Comisión Plural, que, por cierto (y así debe reconocerse),
propuso a nueve ciudadanos para ocupar las vacantes en juego Por tanto, el desenlace de esta competencia es
responsabilidad de todos (los diputados, obviamente). Para bien o para mal. Según resultare su desempeño en el Instituto Electoral de
Tamaulipas (Ietam), que inicia el día 16 del mes en curso. Sin embargo la elección de los tres nuevos consejeros no
es lo más trascendente del quehacer legislativo –al menos para mí--, ya que en
el fondo tiene mayor mérito el ejercicio desarrollado por la Comisión Plural
presidida por José Antonio Martínez Torres (PRI) –en la que convergen los
diputados también priistas Rosa María Alvarado Monroy, Rosa María Muela Morales
y Reynaldo Javier Garza Elizondo; por el PAN, Manglio Murillo Sánchez y Rolando
González Tejeda; Jesús González Macías (PVEM), Rosa Icela Arizoca (Nueva
Alianza), Juan Manuel Rodríguez Nieto (PRD) y Alejandro Ceniceros Martínez (PT)--,
al dejar constancia de que en la diversidad político-ideológica, cuando existe
voluntad, es posible construir y alcanzarse acuerdos que privilegien la
democracia que todos los partidos políticos, sin distinción alguna, tanto
cacarean pero no atienden puntualmente. De ahí que el liderazgo legislativo de Anastacia
Guadalupe Flores Valdez crezca cotidianamente, pues ella, en su carácter de
presidenta de la Junta de Coordinación Política, es la responsable directa de
que en el Congreso local se practique un debate de altura, sensato, profundo y
claro, porque sólo de esta forma el Congreso local puede contribuir al
desarrollo estatal. Atrás han quedado las escaramuzas. Y las confrontaciones sin razón de ser en el recinto. Las reyertas mediáticas, para en esta LXI Legislatura dar
paso al diálogo y la concertación, que son los ingredientes que más se
requieren en todo ejercicio democrático. Y en cuanto al tema Lupita mucho sabe. Problemática citadina El desarrollo demográfico en los centros urbanos trae
consigo problemas que al no ser atendidos adecuadamente provocan conflictos
recurrentes que, tarde o temprano, hacen crisis y rebasan el control de la
autoridad. Entre las disfunciones más comunes sobresalen el
desempleo, la inseguridad y la carencia de servicios públicos adecuados. Cotidianamente somos testigos de las críticas fundadas
hacia la alta burocracia de parte de la ciudadanía o sus representantes, al
comprobar cómo le sacan la vuelta a los problemas. Drenaje, pavimentación, agua potable, alumbrado y
transporte público, son algunas asignaturas que siempre han estado pendientes
de resolver a plenitud, en tanto que las ciudades crecen a ritmos vertiginosos
y los presupuestos se achican de un régimen a otro. En este contexto se acarrean verdaderos lastres y, con
todo y la promulgación de leyes que tratan de regular el desarrollo urbano, las
dificultades siguen al alza porque no existe una adecuada planeación
estratégica, mediante la cual se visualice el crecimiento de las ciudades a 20,
30 ó 50 años. Sólo se da respuesta a las contingencias. De esta manera las autoridades continúan ceñidas a la
tradición de generar grandes expectativas cuando asumen un puesto, pero
terminan sus períodos arguyendo que no alcanzó el tiempo, que los recursos
fueron insuficientes, que las leyes son imprecisas y obsoletas, o que simple y
llanamente los involucrados mostraron poca disposición para superar la
problemática. Así hasta la saciedad y el cinismo. Transporte público La Ley de Transporte del Estado de Tamaulipas, permite a
los particulares operar y prestar el servicio público vía concesión en las
principales ciudades. Estamos hablando de cerca de 10,000 unidades entre taxis,
autobuses, microbuses y minibuses, que diariamente trasportan a cientos de
miles de pasajeros. Aquí, en la entidad, el fenómeno empezó a crecer en la
década de los 70as y de ahí en adelante no hubo poder humano que le pusiera
remedio. Surgieron organizaciones de trabajadores del volante, se
repartieron las rutas, abrieron otras más y terminaron obligando a las
autoridades a reconocer su necesaria presencia. A raíz de la confrontación que se dio al término de la
administración gubernamental anterior, hubo la necesidad de establecer reglas
claras para enmarcar la existencia y el desarrollo del transporte público. Así fue promulgada la ley en la materia por el Congreso
local, con la cual, en apariencia, se lograría ordenar esta actividad y
modernizarla en beneficio del usuario. Pero con la transición de poderes se tornó inoperante esa
misma ley, dado que casi el 50 % de las unidades no han sido renovadas. El mandato legal establece que serían decomisadas todas
aquellas unidades que no reunieran los requisitos fijados. Sin embargo no ha pasado nada. Sólo una disculpa: “Ahí será la próxima administración la
que se encargue de llevar el proceso a plenitud”. La problemática 1) Aun cuando se hace un esfuerzo por ordenar y delimitar
las rutas existentes, todavía se da la invasión de las mismas y, en ocasiones,
se presentan conatos de enfrentamientos entre los chóferes con los riesgos que
ello conlleva para los usuarios. 2) Se dice que personas ligadas al poder propiciaron la
aparición de unidades ilegales, denominadas “piratas”; que éstas operan en las
principales ciudades de la entidad; y que funcionan con desparpajo ante la
impotencia e inoperancia de los encargados de regular la actividad. 3) Existe la presunción de que los vehículos “piratas” de
alguna manera son controlados por autoridades del ramo, pero la interrelación
tiene lugar en la clandestinidad y en base al soborno y la corrupción. 4) Es “normal” oír comentarios de algunos supervisores
encargados de verificar que los prestatarios del servicio cumplan la
normatividad establecida, en el sentido de que sus esfuerzos son insuficientes
por la carencia de personal; ellos se trasladan un par de días a las ciudades y
normalmente no localizan a los dueños del llamado transporte “pirata”. 5) Es evidente que contrario a lo que establece la ley,
es prohijado el monopolio; operan en el ramo verdaderos “pulpos” que tienen
bajo sueldo a prestanombres y empleados que se encargan de disimular el
ilícito. 6) Se dice que tanto en el área conurbana
Tampico-Madero-Altamira como en el llamado “Corazón de Tamaulipas” y en la zona
fronteriza de la entidad, hay “malosos” que continúan acaparando las
concesiones y los permisos. Aunado a todo ello, nos encontramos con que los
prestatarios del servicio no han cumplido con el ordenamiento legal para
modernizar sus unidades, argumentando falta de liquidez y poco tiempo para
cambiarlas. Además consideran que las unidades que utilizan todavía tienen
mucho que dar… ¿Y qué hace la autoridad? Escucha y calla, todavía. Al fin de cuentas los funcionarios públicos no se
transportan en “chatarra”, sino en carruajes disfrazados de automóviles y
camionetas último modelo. Se hace camino al andar *** En Palacio de Gobierno, el Congreso Estatal, el PRI y
en cuanta oficina tenga qué ver con los medios de comunicación masiva –incluso
en los restaurantes donde confluyen periodistas y políticos, empresarios y la
sociedad civil que nada tienen qué ver con los unos y los otros--, una dama muy
entrada en años –así lo deduzco por sus arrugas que quiere disfrazar con kilos
de maquillaje--, se ha dado a la tarea de denostar el trabajo periodístico de
los profesionales de la tecla. *** Y sólo porque considera que su título profesional,
obtenido en la Universidad estatal durante el tiempo del porrismo –es decir,
cuando sin ir a clases, haber estudiado en forma y menos saber con cuántas gordas llena--, le
da derecho a medirse con los profesionales de la pluma. *** “Están desfasados”, espeta en contra de los
periodistas con un real reconocimiento en Tamaulipas, en su afán de ser
considerada como “líder de opinión”. *** Lamentablemente para ella el ejercicio periodístico
se ejerce día tras día –y no con simulaciones ni ocupándonos de la vida privada
de la gente--, como lo demuestra Hoy Tamaulipas, gracias a la sensibilidad
periodística de Marco Esquivel. *** Por tanto, hay que reconocer que los años pesan. *** Y más cuando en el pasado se dieron complicidades en
el saqueo del erario, que hicieron huir del municipio, el estado y de la Patria
a un villano. *** Pa’ concretar, ¿acaso más del chisme podría responder
cuánto vale el uno sin que existieran los otros ocho dígitos ajenos al cero? *** Ahí se lo dejo de tarea. Em@il: jusam_gg@hotmail.com y golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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