Es el diálogo una práctica que habitualmente funciona cuando existe voluntad para alcanzar acuerdos más allá del interés...
Por: Juan Sánchez-Mendoza09/02/2010 | Actualizada a las 22:05h
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Sólo con
diálogo y voluntad es posible lograr acuerdos Alcaldes
opositores sacan mano del proceso electoral Van
Turrubiates en Madero y Bocanegra en Río Bravo Candidatura de
Sampayo incomoda a Sánchez Garza Es el diálogo
una práctica que habitualmente funciona cuando existe voluntad para alcanzar
acuerdos más allá del interés unilateral, partidista o de grupo. Y es en
política, precisamente, donde más se requiere la concertación como ingrediente
sustantivo de la gobernabilidad.
El hecho de
que entre dos actores o más haya diferencias ideológicas o de credo, en nada
impide su comunión si el objetivo es el mismo: hacer del ejercicio público todo
un apostolado.
Pero si acaso
alguna de las partes antepone la soberbia por su mismo afán protagónico,
difícilmente juntos accederían a estadios de buen entendimiento.
Los sainetes
cotidianos que se viven en todo el país ilustran claramente la ausencia de
acuerdos y la radicalización de posturas, sin que hasta hoy asome un interés
común (de parte de los involucrados) para ahuyentar el espectro de la
inestabilidad social, política y económica que amenaza con enquistarse en
México.
Acá en
Tamaulipas no ocurre lo mismo. Y no porque Eugenio Hernández Flores tiene la
virtud de ser un hombre tolerante, respetuoso e incluyente. Un mandatario que
evita la confrontación y procura el diálogo como recurso pa’ ponerse de acuerdo
si acaso hubiere diferencias con alguno de sus gobernados, sin distingo de
partido, credo, colores ni ideología.
La política
humanista que Eugenio ejerce lo exhibe como un mandatario cuyo quehacer
persigue la justicia social. Y por su misma congruencia no agarra pleitos que
no son suyos ni suda calenturas ajenas.
Hay, sin
embargo –eso me queda muy claro--, quienes insisten en subirlo al cuadrilátero
a pelear contra adversarios de menor peso y valía, como si el arte de gobernar
ahí encontrara sustento. La mano amiga
El hecho de
que el Gobernador dé el mismo trato a los presidentes municipales de Abasolo,
Antiguo Morelos, Gómez Farías, Güemez, Jaumave, Llera, Méndez, Nuevo Morelos y
Soto la Marina, que el que brinda a los alcaldes del tricolor, ha desatado
especulaciones en detrimento de sus interlocutores.
Pero… ¿qué de
malo tiene que así ocurra?
Se lo comento
por al menos cuatro razones:
¿Acaso no es
entendible que el jefe del Ejecutivo estatal y los alcaldes que militan en
partidos antagónicos al tricolor dialoguen por su misma investidura en la
administración pública estatal y municipal, cono ha ocurrido en los dos últimos
años?;
¿Qué les
impide a los ediles discernir con el mandatario los proyectos que buscan
desarrollar en sus localidades?;
¿Acaso la
militancia partidista de los presidentes municipales es obstáculo para ponerse
de acuerdo en la construcción de obras, apoyos al campo, impulso a la
educación, implementación de programas de salud, etcétera..?; y
¿No es preferible
la concertación en un marco de respeto mutuo que el distanciamiento que tanto
alientan algunos promotores de la confrontación?
Ahora bien, si
esa comunión se da en un marco de respeto y tolerancia, ¿qué caso tiene darle
una mala interpretación política?
Le hago este
comentario porque me han filtrado información acerca de algunas reuniones
sostenidas entre los nueve alcaldes considerados de oposición, donde hay quien
ha sugerido formar un bloque pa’ exigirle al Gobierno estatal más recursos en
lugar de buscarlos vía el diálogo.
Pa’ fortuna de
los involucrados, sin embargo, ninguna de esas propuestas ha prosperado por el
claro divisionismo que entre ellos existe.
Y lo prueba el
hecho de que en el actual proceso electoral ninguno de los alcaldes opositores
al PRI está obsesionado con imponer a su sucesor. Carencia de
cultura cívica Aun cuando en
México existe una amplia y sólida estructura jurídica que norma la conducta
entre los individuos a través de instituciones diversas, se adolece de cultura
para acatar y respetar las leyes.
Tan pronto
entra en vigor un nuevo ordenamiento, inmediatamente se incumple pese a tener
conciencia de estar actuando al margen de la ley y que en razón de ello podría
venir una sanción.
Reza un
principio jurídico que la ignorancia del precepto no exime de la culpa al
infractor, por lo que nadie se salva de verse inmerso en problemas legales, en
un momento dado, si como frecuentemente ocurre soslayamos nuestras obligaciones
como personas y ciudadanos.
Lo peor del
caso es que como “buenos mexicanos” tenemos especialización en retorcer leyes y
reglamentos, o en encontrarles las interpretaciones que más nos favorezcan.
Otra salida es
recurrir al “influyentismo” o de plano al cohecho, a fin de no ser alcanzados
por el brazo de la justicia ante un ilícito cometido.
En el colmo
del cinismo hemos oído hasta la saciedad la ordinaria frase que se sostiene que
las leyes se hicieron para violarlas; y a fuerza de tanto escuchar el absurdo
algo se queda en el colectivo social, como si fuera motivo de orgullo.
De ahí que las
autoridades todas, hoy quieran inculcar de manera sistemática valores cívicos a
los niños, adolescentes y adultos, porque tarde se han dado cuenta de que la
problemática corroe el tejido social y no encuentran la forma de que la ley se
respete.
En honor a la
verdad, lejos estamos de alcanzar el ideal propuesto por los tres niveles de
gobierno –federal, estatal y municipal--, toda vez que el mal es profundo.
Contribuyen a
la descomposición las marcadas diferencias de clase, injusticias y falta de
oportunidades para importantes segmentos sociales que, en definitiva, no ven
por ninguna parte la famosa y pregonada equidad; menos el respeto a sus
elementales derechos. Digamos a la salud, el trabajo y la educación.
Claro que el
camino para el respeto a la legalidad no es la revuelta o la desobediencia
pública ante tanta marginación y desigualdad, pero sí la exigencia de que la
autoridad cumpla lo establecido en la ley y predique con el ejemplo.
Por eso los
valores cívicos y el respeto a la legalidad están en crisis. Se hace camino
al andar *** De los 14
“destapes” que para esta semana se esperan en el Partido Revolucionario
Institucional (PRI), al menos dos parecen ya definidos: Madero y Río Bravo.
*** Para
acceder a la candidatura a la presidencia municipal de localidad petrolera,
Jaime Turrubiates está prácticamente “amarrado”, aunque bajo las siglas del
Partido Verde Ecologista de México.
*** Y por lo
que toca a la municipalidad fronteriza, dicen que Raúl Bocanegra Alonso la
tiene segura, por lo que no debe descartarse que hoy solicite licencia al
Congreso local para separarse del cargo.
*** Otro
legislador al que las habas se le queman por renunciar, es José Elías Leal,
pero en la recta final le llevan delantera Raúl Jiménez y la señora María
Esther Camargo Félix.
*** La
caballada del Partido Acción Nacional (PAN), con respecto a los municipios,
luce fuerte y bien alimentada, por lo que en el PRI no se vale equivocarse, al
menos que la intención sea cederle a la oposición algunos ayuntamientos.
*** Alfonso
Sánchez Garza debe meter el acelerador a fondo si acaso su pretensión es
asegurar la candidatura a la presidencia municipal de Matamoros, pues con la
sola mención de que por el PAN jugaría Ramón Antonio Sampayo Ortiz, los
escenarios varías sustancialmente por ser, el delegado de la Semarnat, un gallo
ganador en aquellos lares. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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