Por: Juan Sánchez-Mendoza07/03/2011 | Actualizada a las 08:43h
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El naranja es un
distintivo suyo, como el de Moreira Igual del PRI; y
color para recuperar la Presidencia Las alianzas
impúdicas, también implican al tricolor González Salum
toma en cuenta opinión ciudadana El color naranja que Egidio Torre Cantú seleccionó como
distintivo de su administración gubernamental, es el mismo que brilló en
Querétaro en el octogésimo segundo aniversario de la fundación del membrete
tricolor. Y es también esa tonalidad naranja el matiz que Humberto
Moreira Valdez ha seleccionado para distinguir su ejercicio como presidente del
Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y, por supuesto, el color característico de la
lucha política priísta en su búsqueda de recuperar la Presidencia de la
República. Así lo supongo porque en su toma de posesión el relevo de
Beatriz Paredes Rangel lució una corbata naranja y el mismo color se reflejó en
la vestimenta y/o mascadas, lazos, chalinas, bandas, pañuelos y hasta en las
gorras de un buen porcentaje de la concurrencia. De esa hay constancia. Y ahí están los videos que no admiten lugar a dudas. En directo y en las transmisiones repetidas. Le comento sobre el hecho, porque durante la toma de
posesión de Egidio Torre Cantú como Gobernador Constitucional de Tamaulipas –el
uno de enero del año que cursamos--, hubo quienes criticaron el color de su
corbata –claro ejemplo, Alfonso Salazar alias “Poncho”--, aduciendo que una
ceremonia del tal envergadura reclamaba lucir tonos más serios. Pero bastaron poco más de cincuenta días para sin decirlo
Egidio de manera personal ni literalmente, que cualquier objeción al color
naranja significa hoy oposición a la renovación de la gran familia
revolucionaria. De ahí que considere que Torre Cantú juega en el sentido
correcto. Sin equivocarse. Incluso tengo la impresión de que Egidio está más cerca
de Moreira Valdez de lo que muchos suponen, tomando en cuenta las palabras del
coahuilense al referirse, en su mensaje político-partidista, al Gobernador de
Tamaulipas. Esa distinción de Humberto me lleva a suponer que Torre
Cantú se adelantó en el uso de colores, para bien, al establecer el matiz
naranja en su ejercicio administrativo. Por tanto, su alta
sensibilidad política está más que comprobada. Las alianzas En su perorata del viernes que nos antecede allá en
Querétaro –tras rendir protesta como presidente del CEN del tricolor--,
Humberto Moreira Valdez habló de las coaliciones. Afirmó: “No nos atemorizan las alianzas impúdicas ni las
relaciones esporádicas entre fuerzas políticas que traicionan sus principios e
ideales”. ¡Vaya! ¿Acaso se refirió al maridaje entre los partidos Acción
Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD)? Creo que sí, pues aunque igual de deshonesta ha sido la
relación del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el Verde Ecologista
de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), nada dijo. De cualquier forma y desde cualquier punto de vista, es
deshonrosa toda alianza político-partidista, pues se supone que todos y cada
uno de los membretes con registro oficial tienen las mismas oportunidades y el
mismo derecho de buscar por sí solos las posiciones de representación popular
en juego. Desde la Presidencia de la República, las gubernaturas,
los escaños del Senado de la República, las curules de la Cámara de Diputados
–federal, por supuesto--, las diputaciones locales, las alcaldías, sindicaturas
y regidurías--, pero en los últimos tiempos no acuden solos al compromiso
sociopolítico. Y no lo hacen, por simple comodidad y cuidando las
prebendas. Moda milenaria Los procesos electorales de hace más de dos décadas se
distinguen por la reagrupación de fuerzas políticas y sociales –en ocasiones,
antagónicas en cuanto a sus principios y programas de acción--, que se mezclan
coyunturalmente y giran en torno a candidaturas cuyos liderazgos son
subrayadamente pragmáticos. Su propósito es ser la alternativa de gobierno; pero
cuando logran llegar al poder se alejan del objetivo original. La razón central por la cual se unen membretes y
organizaciones antagónicas, es arribar o conservar las posiciones en juego. De este fenómeno dan cuenta las grandes alianzas tejidas
a nivel nacional --en el pasado reciente--, de las cuales sólo dos han
resultado exitosas frente al aparato de Estado y su partido, aunque nada más
las establecida en el 2000 y 2006 por el PAN y PVEM lograron su propósito a
plenitud, al ocupar Vicente Fox Quesada la Presidencia de la República y
repetir como ganadores llevando como candidato a Felipe Calderón Hinojosa. La otra fue la integrada por las llamadas fuerzas
progresistas, nacionalistas y de izquierda, que cobijaron a Cuauhtémoc Cárdenas
en las elecciones de 1988, y aunque fracasó en el intento obligó al sistema
autoritario --éste no había considerado la posibilidad real de una alternancia
en el país--, a llevar a cabo el fraude “cibernético-patriótico” más grotesco
de los últimos tiempos, bajo el oprobioso argumento de razón de Estado. Eso en el ámbito nacional, porque a nivel estados de la
República Mexicana en la década más reciente ha habido de todo. Y el PRI no está exento del hecho, dado su maridaje con
el PVEM, Panal, Convergencia y cuanto órgano político sin fuerza real se preste
a coaligarse con él en beneficio propio. Entonces, ¿a qué alianzas se refiere Moreira Valdez? ¿Sólo a las que incomodan al PRI? Ex alcaldes sin salida El diputado (local) Gustavo Rodolfo Torres Salinas, quien
despacha como presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior
del Estado, admite que la cuenta pública de los ayuntamientos de Nuevo Laredo,
Tampico y Reynosa –entre otras correspondientes a municipios de menor monta--,
podría ser reabierta por existir la sospecha de malos manejos administrativos. Esto significa que Ramón garza Barrios, Óscar Pérez
Iguanzo y Óscar Luebbert Gutiérrez, cuando menos, aún no libran las acusaciones
que obran en su contra, pese a que sus operadores en Ciudad Victoria buscan el
blindaje de los medios de comunicación masiva para que no ventilen sus
ilícitos. Pero de que están señalados por el dedo flamígero de la
justicia, claro que lo están. Se hace camino al andar *** En Querétaro no se vio a Ricardo Gamundi Rosas, como
a ningún otro operador político del régimen anterior, de ésos que tanto
quisieron vender ilusiones de que serían los colaboradores más importantes de
Humberto Moreira Valdez. *** Faltan días, sin embargo, para que el coahuilense
nombre al cuadro dirigente que habrá de acompañarlo en su odisea. *** Pero por vía de mientras sus palabras de
reconocimiento sólo las dirige al gobernador en turno. *** Hace bien el alcalde de Victoria, Miguel González
Salum, en hacer más copartícipe a la sociedad en su toma de decisiones. *** Ello le da credibilidad ante sus conciudadanos y le
refrenda autoridad para tomar decisiones, pues una vez consensuada toda
decisión difícilmente habría quien le imputara cuanta instrucción dé en
beneficio de su pueblo y de su gente. *** El secretario de Salud, Norberto Treviño
García-Manzo, es un hombre bien intencionado en su ejercicio administrativo,
pero cuenta con colaboradores que poco o nada le ayudan en su imagen --como es
el caso de quienes al frente están del área de comunicación social de la
Secretaría a su cargo--, y eso provoca que la prensa en su conjunto no aquilate
correctamente su trabajo. *** Lo mismo ocurre en la Secretaría de Desarrollo
Social, a cargo de Dinorah Blanca Guerra Garza, pues su trabajo y actividades
simplemente se difunden mediante comunicados, pero no se les da un seguimiento
que en verdad impacte en la opinión ciudadana, ya que su equipo comunicativo
duerme el sueño de los “benditos”. *** Os comento lo anterior para bien de ambos
funcionarios. Y allá ellos si atienden o no la recomendación de atender una de
las áreas más vulnerables en todo proyecto. *** Por cierto, ¿por qué los mentados “enlaces” (en
materia de prensa) del Gobierno estatal no se han puesto en sincronía con quien
manda en Palacio. *** Este es asunto que en lo inmediato toca resolver al
amigo Guillermo. *** En la transmisión televisiva de la pelea boxística
más reciente de “El Canelo” Álvarez, vi muy acaramelada a Guadalupe Pineda (ex
mujer de Ricardo Rocha) con Fernando Antonio Lozano Gracia, quien fuera
procurador General de la República (representando al PAN). *** El cuadro me hizo recordar que Lozano Gracia juró
acabar con la delincuencia organizada, pero nada hizo, igualito que sus
sucesores también militantes del membrete albiceleste. *** Por cierto, “El Canelo” Álvarez no dejó satisfechos a
sus miles de simpatizantes, ya que desde el tercer round pudo noquear a su
rival británico, pero optó por mantenerlo en el cuadrilátero hasta el sexto
asalto, lo que dio al traste a miles de apostadores que jugaron a que el inglés
caería en a más tardar siete episodios. *** Y eso anima la sospecha de que el encuentro estuvo
arreglado. *** ¿O no? Em@il: jusam_gg@hotmail.com y golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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