Por: Juan Sánchez-Mendoza28/02/2011 | Actualizada a las 08:53h
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Para conformar el Plan Estatal
de Desarrollo 2011-2016, el gobernador Egidio Torre Cantú ha dispuesto que
participen todos y cada uno de los cerca de tres millones de habitantes que
pueblan Tamaulipas –obvio es que a través de representantes--, por lo que
recauda las propuestas de los 43 presidentes municipales –sin importar color,
credo ni ideología--, legisladores federales y estatales, partidos políticos,
empresarios y las provenientes de los grupos de interés, donde igual confluyen
los medios de comunicación masiva y las organizaciones ciudadanas, conocidas en
el ámbito nacional como ONG´s.
Y tanto le interesa que para
delinear el Plan Estatal de Desarrollo se tome en cuenta toda propuesta
ciudadana, que la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) ya trabaja sobre el
particular, como seguramente habrá de confirmarse en el transcurso de esta
misma semana por parte del Alma Mater, pues sé que hacia su interior se
elaboran proposiciones que enriquecerían el proyecto que habrá de marcar el
futuro del estado.
De ésta forma el mandatario
deja en claro que su administración sí toma en cuenta toda expresión social,
antes de confeccionar y poner en marcha cualquier proyecto.
Programa alimenticio
Inicia hoy el programa “Primero
desayuno”, por parte del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia
(DIF-Tamaulipas), con el que la señora María del Pilar González de Torre busca
atender una de las principales necesidades de los niños, el alimento por la
mañana, a fin de también ayudar a la economía familiar.
Este programa tiende a
beneficiar a más de tres mil escuelas con más de 190 mil desayunos diarios.
¿Cuántos?
190 mil o cerca de 200 mil.
Y, lo mejor, representa un esquema importante de combate a la obesidad y
desnutrición, pues esos alimentos gratuitos que en lo sucesivo aportará el
DIF-Tamaulipas se elaboran bajo una estricta dieta balanceada.
Limpia policial
Hasta donde sé, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) --donde galleta manda
el General Brigadier Diplomado del Estado Mayor Ubaldo Ayala Tinoco--,
contempla un ambicioso proyecto encaminado a “limpiar” las corporaciones
policíacas que en Tamaulipas operan.
En principio podrían aplicarse exámenes de evaluación a todos los efectivos de
las policías Estatal Preventiva (PEP), Rural, municipales, Integral y al
personal de los centros de readaptación social, a fin de relevar a los malos
elementos que (se compruebe) mantengan cualquier roce con el hampa, o
investigarlos (y temporalmente darlos de baja) de existir sospecha sobre su
comportamiento.
Estas medidas, por donde quiera vérsele, resultarían sanas porque marcarían el
inicio de un verdadero combate a la corrupción policial, y, por consiguiente,
darían un nuevo golpe a la delincuencia que tanto daño causa a la sociedad.
Con acciones como la aquí consignada, el Gobernador Egidio Torre Cantú
confirmaría que en Tamaulipas se ejerce realmente una cruzada contra los
transgresores de la ley; y que en tierra cueruda, en lo sucesivo, no habrá
impunidad ni se encubrirá a nadie.
También dejaría en claro que su administración no tolera ni tampoco solapa a
quien se aparta de la legalidad; que no permitirá que la sospecha manche la
probidad y honradez de los servidores públicos que con él colaboran; y
refrendaría su compromiso de actuar con todo el peso de la ley en contra de los
facinerosos.
Por si fuera poco, sé que el mandatario ha dado instrucciones de combatir
frontal, eficaz e incansablemente toda conducta delictiva; erradicar la
inmunidad; aplicar las estrategias planteadas para con ellas elevar los niveles
de seguridad; y que todos los cuerpos policiales, sin distingo de ninguna
índole, brinden el apoyo necesario a las instancias federales en la realización
de trabajo contra la delincuencia organizada.
Limpieza a fondo
La depuración de los cuerpos policiales, sin embargo, no debe concluir
únicamente con el cese fulminante de los malos elementos.
Es necesario ir más allá.
Consignarlos de comprobarse sus nexos con la mafia, a fin de evitar que una vez
en la calle los corridos pasen a engrosar las gavillas delictivas, tan
reproducidas en los últimos tiempos por la falta de interés federal para
diezmarlas.
Sobre todo si a esta pléyade le agregamos otros elementos, que, en los días
venideros, según me informan, podrían causar baja de manera voluntaria.
Esto ya deben haberlo contemplado en la Secretaría de Seguridad Pública, donde
se supone conocen a fondo las debilidades y mañas de los elementos otrora
cesados y de los candidatos al cese.
En caso contrario se estaría cometiendo un error que bien podrían aprovecharlo
las bandas delictivas que operan en el estado.
Refiero lo anterior por cuando menos seis motivos:
1) Muchos de los elementos que pudieran causar baja de una u otra forma saben
cómo operan los grupos delictivos
2) Conocen las fallas de las corporaciones
3) Poseen información privilegiada en cuanto a las órdenes de aprehensión
pendientes
4) Saben qué investigaciones se realizan actualmente y hasta podrían dar
“pitazos” para entorpecerlas
5) Un gran número de ellos mantienen nexos con la delincuencia organizada o no;
y
6) Hay quienes se mantienen involucrados o están ligados a narcotraficantes,
contrabandistas, pateros y pillos de todo tipo.
Bajo estas consideraciones, debo aclarar que no dudo que la “limpia” (todavía
en ciernes) resultare una medida acertada, pero igual creo que (muchos de) los
candidatos al cese bien conocen los entretelones en materia de seguridad
pública y por servir a dos amos no canten todas las canciones que bien conocen.
¿O acaso no están involucrados en la prevención, procuración y administración
de justicia? ¿Jamás han practicado el espionaje telefónico? ¿Nunca trataron con
delincuentes? ¿Son acaso “hermanitas de la caridad”?
De ahí que me parezca pertinente aclarar, por otro lado, que (éste) mi
comentario no es en defensa de los efectivos que podrían ser relevados, pues sé
que el grueso de ellos sirven a intereses mezquinos, de mafias; que son
corruptos, prepotentes, abusivos, viciosos y muchas veces hasta ignorantes; y
que la supuesta autoridad que ostentan la amparan en una concha, una pistola o
metralleta, y en una credencial que los acredita como efectivos.
Hoy, por fortuna para la sociedad civil tamaulipeca, esos elementos están a
punto de irse a la calle.
Más para mal que para bien, porque sumados a los cientos de cesados en
distintas épocas sólo pasarían a engrosar una interminable lista de ex policías
desempleados que, en un momento dado, podrían ser cooptados por el narco, o, en
el menor de los casos, organizar sus propias bandas criminales, porque igual
dudo que estén capacitados para desempeñar otras tareas.
Una recomendación más: para evitar que quienes resulten cesados sigan ostentándose
como efectivos, el secretario de Seguridad Pública, Ubaldo Ayala Tinoco, bien
haría en ordenar se cancelen todas las “charolas”, y, de ser posible, cambiar
su diseño y utilizar para las nuevas materiales que hagan imposible su
falsificación, así como cambiar uniformes y hasta las claves de
intercomunicación oficial.
Firmeza gubernamental
Con la depuración de los cuerpos policiales, se dejaría en claro que al
Gobernador Egidio Torre Cantú no le tiembla la mano para aplicar la ley.
Y menos cuando se trata de combatir la delincuencia organizada, la corrupción
policiaca y otros cánceres que tanto afectan a nuestra sociedad.
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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