Por: Juan Sánchez-Mendoza21/02/2011 | Actualizada a las 08:40h
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No salir de noche es recomendación certera En redes sociales,
el hecho se malinterpreta Corrección sobre
la fortaleza electoral priista Arrogancia para
calificar la lucha antidrogas La recomendación que el presidente municipal de Victoria,
Miguel Ángel González Salum, hace a la sociedad que puebla esta localidad para
que evite salir de noche –sin necesidad laboral alguna o urgente--, debemos
entenderla en su justa y real dimensión, pues atendiéndola seguramente
disminuirían los índices de violencia en contra de inocentes. Por eso considero irresponsable que sus palabras se
malinterpreten --hasta el grado de afirmarse en las llamadas redes sociales que
se trata de un toque de queda--, cuando lo más que Migue busca es garantizar el
bienestar familiar. Que hay psicosis ciudadana, es cierto –y magnificada por
quienes a través de la Internet divulgan sus muy particulares puntos de vista
(sin la menor intención de confirmar lo comentado por otros cibernautas)--,
pero de ahí a que el Ayuntamiento que encabeza trate impedir el libre tránsito
nocturno con el apoyo de las fuerzas armadas –como se sugiere en los tejidos
inherentes al Facebook y/o Twiter--, hay un mar de diferencia. Por principio de cuentas, no es la Presidencia Municipal
de Victoria la autoridad competente para decretar un toque de queda, ya que
ésta es una atribución constitucional del Presidente de la República, en su
calidad de comandante supremo de las fuerzas armadas. Y es en esa disposición legal, precisamente, donde este
comentario encuentra sustento. Tan es así, que con buenos ojos veo la actitud de
González Salum al reiterar que él nunca habló de un toque de queda en Ciudad
Victoria, sino que simple y llanamente hizo una correcta recomendación a sus
conciudadanos para no salir de noche en caso de tampoco haber necesidad, pues
la preocupación suya, como la de los miles padres de familia que aquí
residimos, es velar por la seguridad de nuestros hijos y mujeres. ¿Está claro? Fortaleza tricolor En colaboración anterior –en este mismo espacio--, le
comenté bajo el título “Deducción priista” acerca del avance y retroceso
tricolor, pero el infortunio del virus cibernético --o quizá algunos errores en
el teclado de la computadora del que esto escribe--, alteraron conceptos. Por eso mismo –y con la anuencia de los editores--,
repito el frágil anlaísis: Lucino Cervantes Durán es un político de tiempo completo
–como pocos hay en Tamaulipas--, que acostumbra el análisis para tratar de
entender el comportamiento ciudadano en todo proceso electoral, pues sabe que
la participación en las urnas mucho tiene qué ver con el rejuego político que
es variable en cada entidad. De ahí que rehúse medir con el mismo rasero los comicios
que en el 2010 y ahora en el 2011se han desarrollado, convencido de que los
unos y los otros ninguna influencia tendrían en la contienda del 2012, por ser
situaciones disímbolas entre sí e incluso propias de cada localidad. Y la razón le asiste. Sobre todo cuando afirma que el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) no perdió las gubernaturas de Guerrero y Baja California
Sur, pues no eran (ni son) parte de su dominio. En el primer caso –Guerrero--, la entidad ha sido
gobernada (en los seis años más recientes) por Carlos Zeferino Torreblanca
Galindo --un militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD) –, y en
lo sucesivo allá seguirá mandando el mismo partido con un ex priísta al frente
del Poder Ejecutivo estatal: Ángel Heladio Aguirre Rivero. En cuanto a BCS --entidad todavía gobernada por segunda
ocasión por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), a través de Narciso
Agúndez Montaño--, la supremacía fue recuperada por el Partido Acción Nacional
(PAN), que igual la tuvo bajo su posicionamiento entre 1993 y 1999, con
Guillermo Mercado Romero. De ahí que el nuevo presidente del Comité Directivo
Estatal (CDE) del priismo tamaulipeco estime que su partido no perdió lo que
tampoco tenía –en el entendido de que se pierde cuando se tiene--, y ese decir
suyo, justamente, es lo que da más validez a su hipótesis. Además –en tiempo y forma ha explicado--, los resultados
desfavorables al PRI se debieron a la integración de los cuadros priístas a las
filas de otros partidos como el PAN y el PRD, pues el tricolor ha demostrado
que sus fórmulas resultan electoralmente competitivas y aceptadas por la
población. Igual reconoce que en el 2010 su partido sucumbió ante la
alianza PRD-PAN en Oaxaca; y que en el caso de Veracruz retuvo la gubernatura
por jugar solo en el proceso electoral, como también lo hicieron el PAN y el
PRD. Pero si ambos hubieren participado aliados en la justa,
el tricolor también habría sido derrotado, pues según el escrutinio el PRI ganó
con el 43.3 de los votos registrados en urnas, mientras que el PAN logró un
40.6 de las preferencias y el PRD un 13.4 por ciento. Esto quiere decir que juntos la ultraderecha y el partido
del Sol Azteca habrían obtenido el 54 por ciento de los votos, pero su disputa
por el poder (por el poder mismo) evitó que allá también se mezclaran el agua
con el aceite. Por esta mima
razón Lucino desestima que el PRI tienda a la baja. Al menos en Tamaulipas, donde el tricolor (actualmente)
está firme en el Poder Ejecutivo estatal; 37 ayuntamientos (de 43) y el
Congreso local. Igual allá en los recintos legislativos de San Lázaro y
la vieja casona de Xicoténcatl. En eso basa Cervantes Durán su hipótesis de que los
resultados electorales de Guerrero y Baja California Sur, en nada vaticinan que
la oposición pudiera arrebatarle más posiciones a su partido. Calificación extranjera La arrogancia con la cual Estados Unidos pretende
calificar la actuación de México en la lucha contra el narcotráfico, merece el
rechazo y la desaprobación unánime de nuestro pueblo y las autoridades
gubernamentales y legislativas, cuando menos, porque el tráfico de drogas
encuentra su origen precisamente en la enorme demanda de estupefacientes que
cotidianamente reclaman los viciosos allende el Río Bravo. Sin embargo el costo social y las consecuencias de la
“ley del narcomercado” y su solución, el Tío Sam pretende endosarlos a nuestro
país, que hoy injustamente sufre problemas en materia de seguridad pública,
criminalidad, violencia y hasta desprestigio. Más todavía: de manera dolosa el gobierno gringo ha
encontrado en las acusaciones sin fundamento un rico filón para presionar a
México porque está interesado de que sometamos nuestra soberanía a los dictados
de sus corporaciones policíacas como la DEA, CIA y FBI. ¿Y qué ha hecho al respecto el Gobierno Federal? México, el trampolín Sobre el mismo tema, es necesario aclarar que la frontera
norte de México está convertida en el principal trampolín para el paso de
enervantes a la Unión Americana, cierto, y que las mafias internacionales día
tras día se disputan violentamente las rutas que conducen al cada vez más
exigente mercado yanqui. De ahí que los municipios vecinos de los condados del sur
del Tío Sam adquieran cotidianamente rasgos que los perfilan como sucursales
del principal centro de producción de cocaína, Colombia, donde basada en
bombazos y a punta de metralleta se impone la ley de las mafias. Distintos hechos hacen creer, según la opinión del
investigador francés Alan Labrousse –aceptada por fuentes de la Procuraduría
General de la República (PGR)--, que los narcotraficantes actualmente asentados
en Taiwán iniciaron ya acciones para eliminar a los competidores nativos del
norte de México y controlar ellos el paso de estupefacientes a los Estados
Unidos. También se dice que una investigación a fondo acerca del
grupo de más de 300 chinos que operan en Mexicali, Baja California, podría
aportar elementos para pensar en una incipiente red de distribución oriental,
que desde la caída de los grandes capos latinoamericanos se ha posesionado del
mercado, hasta el grado de que los viciosos estadounidenses prefieren las
mercancías de ésta a las ofrecidas por otras mafias. Em@il: jusam_gg@hotmail.com
y golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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