Por: Juan Sánchez-Mendoza18/02/2011 | Actualizada a las 08:50h
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Lucino Cervantes
rehúsa que el tricolor tienda a la baja Hay que ponerles
un freno a los funcionarios locuaces La mesura es
necesaria, como la practica Torre Cantú Izquierda se
achica más con descaros de Cuauhtémoc Lucino Cervantes Durán es un político de tiempo completo
–como pocos hay en Tamaulipas--, que acostumbra el análisis para tratar de
entender el comportamiento ciudadano en todo proceso electoral, pues sabe que
la participación en las urnas mucho tiene qué ver con el rejuego político que
es variable en cada entidad. De ahí que rehúse medir con el mismo rasero los comicios
que en el 2010 y ahora en el 2001se han desarrollado, convencido de que los
unos y los otros ninguna influencia tendrían en la contienda del 2012, por ser
situaciones disímbolas entre sí e incluso propias de cada localidad. Y la razón le asiste. Sobre todo cuando afirma que el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) no perdió las gubernaturas de Guerrero y Baja California
Sur, pues no eran (ni son) parte de su dominio. En el primer caso –Guerrero--, la entidad ha sido
gobernada (en los seis años más recientes) por Carlos Zeferino Torreblanca
Galindo --un militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD) –, y en
lo sucesivo allá seguirá mandando el mismo partido con un ex priísta al frente
de Poder Ejecutivo estatal: Ángel Heladio Aguirre Rivero. En cuanto a BCS --entidad todavía gobernada por segunda
ocasión por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), a través de Narciso
Agúndez Montaño--, la supremacía fue recuperada por el Partido Acción Nacional
(PAN), que igual la tuvo bajo su posicionamiento entre 1993 y 1999, con
Guillermo Mercado Romero. De ahí que el
nuevo presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del priísmo tamaulipeco
estime que su partido no perdió lo que tampoco tenía –en el entendido de que se
pierde cuando se tiene--, y ese decir suyo, justamente, es lo que da más
validez a su hipótesis. Igual reconoce que en el 2010 su partido sucumbió ante la
alianza PRD-PAN en Oaxaca; y que en el caso de Veracruz retuvo la gubernatura
por jugar solo en el proceso electoral, como también lo hicieron el PAN y el
PRD. Pero si ambos hubieren participado aliados en la justa
–lo acepta Lucino--, el tricolor también habría sido derrotado, pues según el
escrutinio el PRI ganó con el 43.3 de los votos registrados en urnas, mientras
que el PAN logró un 40.6 de las preferencias y el PRD un 13.4 por ciento. Esto quiere decir que juntos la ultraderecha y el partido
del Sol Azteca) habrían obtenido el 54 por ciento de los votos, pero su disputa
por el poder (por el poder mismo) evitó que allá también se mezclaran el agua
con el aceite. Por esta mima
razón Lucino desestima que el tricolor tienda a la baja. Al menos en Tamaulipas, donde el tricolor (actualmente)
está firme en el Poder Ejecutivo estatal; 37 ayuntamientos (de 43), el Congreso
local y en los recintos legislativos de San Lázaro y la vieja casona de
Xicoténcatl. En eso basa Cervantes Durán su hipótesis de que los
resultados electorales de Guerrero y Baja California Sur, en nada vaticinan que
la oposición pudiera arrebatarle más posiciones a su partido, el PRI. Alto a la locuacidad Advierte una sabia conseja popular que “en boca
cerrada... no entran moscas”. Pero esta sentencia la soslayan algunos burócratas de
primer nivel que, seducidos por el canto de las sirenas, animan en lo oscurito
que se castigue a sus antecesores por sus excesos en la administración pública. Los aludidos, sin embargo, deslizan conjeturas sin
entender que lejos de fortalecer su imagen lo único que provocan es poner en
entredicho su presencia en el gabinete. La falta de sensibilidad política, en ellos, ha sido una
constante. Igual que la imprudencia y la emisión de presunciones a
la ligera, por lo que es indispensable que el Gobernador tome cartas en el
asunto y de una vez por todas les haga saber que en su régimen, por salud del
mismo sistema, ningún funcionario puede ni debe manejarse por “la libre”. Esto quiere decir que todos, absolutamente todos los
servidores públicos cercanos a Egidio Torre Cantú, obligados están a conducirse
en una misma línea –la que él les marque--, a menos que en el fondo su
compromiso sea con otros personajes y con proyectos políticos distintos al que
hoy los encarama… y, por cierto, al que son desleales. La disciplina, bien lo sabemos, en cualquier actividad es
necesaria para alcanzar el éxito; y no es jugándole las contras al jefe,
queriéndolo engañar o navegando por rutas distintas como se llega a buen
puerto, sino atendiendo las directrices del timonel que sí sabe a dónde va y a
dónde conduce el navío. En esta travesía, por cierto, el mandatario ha reiterado
su confianza hacia quienes con él colaboran, pero también ha sido claro y
contundente al advertirles que quienes no funcionen, simplemente se irán. La mesura, necesaria El comentario surge porque ahora que la grilla está en
todo su apogeo y cuando los diagnósticos señalan la necesidad inmediata de
implementar estrategias acordes a la realidad --en base a los compromisos
contraídos públicamente por el Gobernador--, el conjunto de burócratas de
primer nivel, bien haría en cerrar la boca (sobre lo que viene), a fin de que
las dependencias que manejan sean eficientes, eficaces y funcionales. Usted, como el que esto escribe, sabemos que hay
personajes de altos vuelos que podrían argumentar tener las mejores intenciones
de cumplir a cabalidad la encomienda otorgada, pero su conducta los delata
porque equivocan el procedimiento en tanto que primero apuestan a su
permanencia en el cargo y luego al ejercicio de sus obligaciones. Además les debe quedar muy en claro que están para
resolver problemas y no para crearlos; y que las políticas las marca el
Gobernador, en tanto que ellos están obligados a llevarlas a los hechos con
estrategias adecuadas. Por tanto, valdría la pena que los malos asesores y
grillos oficiosos frenaran sus elucubraciones y tomaran el ejemplo del
mandatario, quien en cada reunión e intervención pública que tiene refleja
conocimiento profundo de la problemática, sencillez y talento. Él sí sabe qué es lo que sigue y las piezas del ajedrez
las jugará en su momento. No antes ni después, pues cada movimiento sería parte
de un proceso que hay que manejar en forma gradual, por ser la manera más
eficaz de impulsar su proyecto propio de Gobierno. Soberbia en Palacio Algunos secretarios del gabinete estatal andan tan
mareados que se niegan a contestar el teléfono a sus todavía amigos
periodistas. Son aquellos que ostentan cargos sin tener el control
real y efectivo de las áreas donde fueron habilitados, pues hasta para emitir
una declaración o informar qué hacen sus patrones deben pedir permiso a los que
en verdad mandan en Palacio de Gobierno. Lo peor del asunto es que no alcanzan a entender que los
profesionales de la tecla no buscamos chamba, y que la soberbia, esa sí, es su
principal enemigo. En fin, como reza otra sentencia popular: “rodando se
encuentran las piedras…” Impulso al campo La política agrarista de Egidio Torre Cantú es tan
ambiciosa que ya se comprometió a acrecentar el presupuesto gubernamental
destinado al campo, pues en la producción de granos miles de familias fincan su
economía familiar. Por ello considero un acierto que el mandatario diga que
seguirá apoyando a los agricultores detonando más proyectos productivos para
que sea más rápido el arribo a una nueva fase de prosperidad y desarrollo
económico. Izquierda achicada Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano carece de toda autoridad
moral y política para hablar de la izquierda en México. Sobre todo cuando él, desde el momento mismo en que su
“Papi Lázaro” inventó un movimiento insurrecto para que tuviere un cargo
dirigente (allá en el ocaso de los 50as), se ha dedicado a traicionar los
ideales de membretes como el Partido Comunista (PC), el Partido Mexicano de los
Trabajadores (PMT), el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), el
Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y al mismo Partido de la
Revolución Democrática (PRD). Hay que recordar que en el proceso electoral de 1988,
donde el membrete conocido como Frente Democrático Nacional (FDN) rebasó
cualquier expectativa, Cuauhtémoc fue incapaz de defender el primer fraude
“cibernético” que, supuestamente, él cambió por la gubernatura de Michoacán que
luego se dio en bandeja de plata para su hijo: Lázaro “El chiquito”., De entonces a la fecha se ha coludido con todo grupo
gobernante para mantener sus canonjías y otras prebendas. No obstante insiste en írsele a la yugular a Andrés
Manuel López Obrador –por envidia, diría Elena Poniatowska--, merced a su
intención de ser candidato presidencial (por tercera vez) cobijado por los
partidos que harto medran con la bandera de izquierda. El hecho de que Cárdenas Solórzano se preste al nuevo
juego de Felipe Calderón Hinojosa, más que desacreditar al mentado “Peje”, como
él dice, lo descalifica a él, por traidor de la democracia y de los partidos
progresistas que alguna vez confiaron en el júnior del mentado “Tata”. Em@il: jusam_gg@hotmail.com
y golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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