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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Despojo inhumano

Por: Juan Sánchez-Mendoza 16/02/2011 | Actualizada a las 22:57h
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¿Dónde está el ahorro de millones de asalariados?
Banca privada los ‘jinetea’, igual que la Federación
Desempleo en México, es un problema harto grave
González Salum cambia imagen del ayuntamiento
En julio de 1997, el sistema de pensiones de los trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue reformado porque las aportaciones, hasta ese entonces manejadas por el propio organismo del sector salud, supuestamente no causaban ningún rendimiento pese a estar invertidas a corto, mediano y largo plazo en la banca privada.
 
A ese nuevo régimen diseñado para disponer de los dineros propiedad de millones de asalariados, se le dio un nombre complicado: Administradora de Fondos para el Retiro (Afore), y desde su propia creación la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP) autorizó que fueran los mismos bancos quienes las usufructuaran, bajo la aparente supervisión de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).
 
Sin embargo, también desde entonces, ningún trabajador ha decidido por cuenta propia qué institución financiera es la que debiera hacerse cargo de sus ahorros, pues desde las cúpulas sindicales se les ha ordenado simplemente firmar los documentos que les son presentados por ejecutivos de cuenta (de los corporativos bancarios), quienes regularmente llegan hasta ellos acompañados de dirigentes “charros”, espurios, vendidos o como guste Usted llamarle a esos vividores del corporativismo gremial que tanto daño le han hecho al país y a los asalariados que manipulan a su libre arbitrio.
 
En cuanto al monto que generan las aportaciones para engrosar las arcas de las Afores, el mismo Gobierno Federal y la banca se han negado sistemáticamente a revelarlo, pero sé que son miles de millones de pesos.
 
Por algo el señor de Los Pinos, Felipe Calderón Hinojosa, propuso que esos recursos (propiedad de millones de trabajadores) se invirtieran en proyectos empresariales.
 
¿Y quién los manejaría? Obvio, él y su gabinete, vía la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP).
 
En su arremetida el mismo jefe del Ejecutivo Federal adujo que la disposición de los ahorros de los asalariados de México serviría para sacarlos de la marginación, pues con ese dinero contemplaba erigir obras de beneficio colectivo.
 
Obviamente ni hubo quien le creyera, pero sí se tiene la certeza de que se trató de una maniobra encaminada a despojar a los trabajadores de los pocos o muchos recursos que con el sudor de su frente han acumulado durante años.
 
Igualito que ocurrió con el extinto Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) y proyectos como el Registro Nacional de Vehículos (Renave) y los tesobonos, petrobonos, más otros inventos gubernamentales cuyo propósito fue, como el actual, despojar a los trabajadores de su dinero.
 
Sobre el particular los integrantes del Congreso de la Unión mucho tienen qué explicar.
 
¿Se crearon o no las empresas? ¿Y el dinero en manos de quiénes quedó?
 
Asalariados hambrientos
 
Hace días, en este mismo espacio, le comenté que en México suman ya 21 millones los obreros que perciben salarios de hambre.
 
Jornales miserables que resultan insuficientes para cubrir al menos la canasta básica; y ofensivos cuando se comparan con los sueldos que se pagan en otros países.
 
De ahí que los asalariados independientes y las víctimas del infame corporativismo ya se hayan decidido a hacer público su repudio a la política laboral ejercida por Felipe Calderón Hinojosa y a la intentona (de éste) de cobrarles más y mayores impuestos.

Con ello queda en claro que la clase trabajadora ya se hartó de ser mediatizada por dirigentes “charros”, quienes durante décadas, con la complicidad gubernamental, la han manipulado hasta el grado de ignorar sus demandas y negarse a escuchar sus quejas públicamente.
 
Las protestas de la clase trabajadora, por tanto, son la mejor prueba de que los trabajadores desconfían de la relación tripartita gobierno-patrones-dirigentes.
 
Y esa misma desconfianza, aunada a la desesperación obrera por no tener qué comer, podría motivar un estallido social donde los trabajadores serían la punta de lanza de todo un pueblo que se niega a morir merced a los sueldos de miseria, a los impuestos y a la opresión en que vive.
 
Actualmente son 9 millones los obreros sindicalizados que, en apariencia, gozan de prestaciones, mientras otros 12 millones carecen de representación gremial, por lo que son presa fácil del abuso patronal.
 
Esto de acuerdo con un estudio realizado por la empresa Warton Econometric, donde se refiere que México tiene la necesidad de crear un millón de empleos anuales para enfrentar la problemática laboral.
 
Dicho análisis dice que a los 45 millones de mexicanos que conforman la población económicamente activa, anualmente se suman 3 millones 600 solicitantes de empleo, estrellándose contra una exigua oferta que ahonda la tragedia de miles de familias sin ingresos, y agigantan, a la vez, la pléyade de delincuentes que para sobrevivir recurren a las actividades ilícitas.
 
Por si fuera poco, la Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor, revela que el salario ya perdió el 40 por ciento de su poder adquisitivo; y en lo que va de este año el porcentaje aumenta considerablemente, mientras los incrementos a los productos básicos se ha disparado en forma indiscriminada, sobre todo en los productos de la canasta básica, poniendo en grave peligro la sobrevivencia de los trabajadores.
 
En los últimos 13 años sólo se han generado un millón 500 mil empleos. Es decir, existe un déficit de casi 10 millones de plazas, sin tomar en cuenta que cada año se suman a la sociedad un millón de desempleados al alcanzar la mayoría de edad, de los cuales sólo el 0.2 por ciento logra obtenerlo.
 
Por otro lado, cabe destacar que la industria de la representación obrera ha producido miles de siglas --sindicatos, confederaciones, federaciones, asociaciones y frentes--, tanto a nivel federal como estatal y municipal, pero ninguna de esas organizaciones tiene credibilidad por parte de nadie.
 
Propósito educativo
 
El buen entendimiento entre el gobernador Egidio Torre Cantú y los presidentes municipales de la geografía tamaulipeca, ha permitido uniformar criterios para concretar programas, acciones y obras de beneficio social.
 
Esto al margen del ramo educativo, que, por cierto, tendrá un despegue sin parangón en el año que cursamos, por ser ésta la llave maestra del éxito.
 
Egidio incluso va más allá en su propósito, pues consciente está que una educación de calidad es prioritaria para ser más competitivos ante la avanzada de un mundo globalizado; y que la mejor forma de enfrentar el futuro es fortaleciendo las regiones con hombres y mujeres, niños y niñas mejor preparados.
 
De cara a jóvenes estudiantes, amas de casa, dirigentes sociales, empresarios y otros representantes comunitarios del sur de Tamaulipas, el mandatario ha reconocido que la educación es el legado más valioso que se les pueda dejar a las nuevas generaciones.
 
Por ello la educación es tema central en su agenda.
 
Victoria se transforma
 
Miguel González Salum conoce y bien la problemática del municipio porque aquí, en Victoria, se ha desarrollado empresarialmente y en el aspecto político-administrativo, como bien lo reconocen los residentes de antes y los avecindados en la localidad.
 
De ahí su interés de que la ciudad tenga una transformación real que la identifique por contar con calles bien pavimentadas, servicios públicos en todos los sectores y una óptima seguridad pública.
 
Como tarea inmediata se ha propuesto cambiar la imagen de los servidores públicos como tanto lo merece el llamado Corazón de Tamaulipas, y él, personalmente, supervisa los planes y proyectos que forman parte de su programa de gobierno.
 
En sus recorridos por las colonias atiende personalmente a cuanto ciudadano se le acerca. Y ahí mismo da respuesta a sus demandas, ya de manera personal o canalizándolas a las oficinas adecuadas que forman parte del ayuntamiento citadino.
 
Cursilería boletinera
 
Hay boletines de prensa que remiten ciertos publirrelacionistas (de los tres órdenes de Gobierno) sobre las actividades de sus patrones, redactados con tanta cursilería que hasta dan ganas de llorar… pero de risa.
 
Esos documentos carecen de buena sintaxis, ortografía, puntuación, profundidad y mensaje, pero en cambio son zalameros, huecos y cursis.
 
Luego citaré algunos ejemplos, pues por hoy el espacio se agota.
 
 
 
Em@il:
 
jusam_gg@hotmail.com
  golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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