Por: Juan Sánchez-Mendoza09/02/2011 | Actualizada a las 22:30h
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Pierde gubernaturas, pero más pierde adeptos En casi un semestre, fracasa en cinco estados Los partidos políticos se integran con fortaleza Y, hay que entenderlo, no con militancia débil Las derrotas sufridas por el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) en Guerrero y Baja California Sur, confirman que el
fortalecimiento tricolor, del que tanto alardea su mentada clase política, es
harto cuestionable y, lo peor, exhibe las confrontaciones internas que
mediáticamente niegan los grupos de interés que tempraneramente se disputan la
candidatura presidencial. Por tanto, afirmar que ambos tropiezos electorales
en poco habrían de incidir en el proceso federal del 2012, es una irresponsabilidad
por parte del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), encabezado por Beatriz Paredes
Rangel. Sobre todo si consideramos que en el 2010 el PRI
también fue apabullado en Oaxaca, Puebla y Sinaloa --lo que significa millones
de sufragios en su contra--, aun y cuando el año que nos antecede haya
recuperado y/o conservado nueve de las doce gubernaturas en juego, porque en un
ejercicio matemático ganó posiciones pero pierde adeptos. Cierto es que todavía hay cinco jornadas
electorales a desarrollarse el año que cursamos –cuatro el tres de julio
(Estado de México, Hidalgo, Coahuila y Nayarit) y una en noviembre 13
(Michoacán)--, para entrar de lleno al rejuego sucesorio sexenal –es decir, a
la disputa por la jefatura del Poder Ejecutivo Federal--, aunque hay quien
afirma que el proceso comicial mexiquense es el más importante, ya que del
resultado comicial depende la participación de Enrique Peña Nieto en el proceso
interno pa’ designar candidato presidencial. Mientras ese momento llega, Beatriz insiste en que
hacia el interior del PRI todo es miel sobre hojuelas; que no hay fracturas
internas y que la adversidad sufrida en Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Baja
California Sur y Guerrero ninguna mella causan al tricolor. ¿Usted le cree? Yo tampoco. Y menos cuando su virtual
sucesor, Humberto Moreira Valdez, tanto la riega con su protagonismo circense,
repite las estupideces de Vicente Fox Quesada y trata de ganar adeptos
haciéndose el simpático –al ritmo de la cumbia y el canto bullanguero--, porque
él y sus corifeos, panegiristas y bufones, creen que la política en México
crece y se fortalece sólo dando circo al pueblo. Quizá en parte la razón le asista, ya que
demostrado está que con el PAN el país entero tienda a sostenerse como una
nación tercermundista. Es triste la realidad, ¿verdad?, pero hay que
exhibirla, so pena de que la prensa en su conjunto siga perdiendo credibilidad. Objetivos malsanos Nadie en su sano juicio se atrevería a negar que un
partido político triunfador se integre con fortalezas. No con debilidades. Pero ya en los hechos, y dado el poco o nulo
arraigo alcanzado, lo que salga es bueno, según razona “La chiquillada”. La idea es seguir “mamando”, sin importar las
posibilidades reales de éxito. Exponerse a perder el registro y, en consecuencia,
el financiamiento público, no está en los planes de membrete alguno. Y si en función de conservar las prebendas tuvieran
que aliarse con el mismísimo demonio, lo harían. De eso no hay duda. Los tiempos de la exquisitez y la virginidad
política hace mucho que cayeron en desuso. Ahora priva el gusto por saludar con
sombrero ajeno y estar vigente a costa de lo que sea. Incluso de ofertar al
mejor postor, en público y en lo oscurito, las siglas que representan. Como
cualquier ramera. Por eso y por mucho más, nadie puede reclamar a la
sociedad civil que haya perdido la capacidad de asombro y no encuentre
diferencias entre los personajes opositores que se ostentan como férreos
abanderados de las causas mayoritarias. Entre ellos la distinción la marcan el color y las
siglas. Pero en el fondo no hay diferencia sustancial. Menos extraña al grueso del electorado que
actualmente la “pepena” o los “escurrimientos” estén en su etapa más
productiva. Ni que membretes como el Partido de la Revolución Democrática (PRD),
Partido del Trabajo (PT), Partido Nueva Alianza (Panal), Convergencia, Partido
Verde Ecologista de México (PVEM) y Partido Acción Nacional (PAN), todavía
anden desatados “reclutando” a priistas descontentos. En la geografía estatal los seis parecen no
existir. Pero cuentan con registro oficial y hay claras evidencias de que
repiten lo que mejor saben hacer: echarse en brazos del poderoso --en este caso
del PRI--, con el interés de sufrir el menor desgaste y al menos conservar las
oficinas que rentan en el estado. Como fuere, ésos vividores de la “democracia”
empiezan a ser exhibidos. Inseguridad al alza La inseguridad pública no es asunto privativo de
Tamaulipas –aun con todos los acontecimientos de violencia registrados en las
últimas horas--, pues igual se padece en toda la geografía nacional, como bien
se advierte en los medios de comunicación masiva que puntualmente dan cuenta de
la lucha cotidiana que las fuerzas armadas libran contra bandas delictivas y en
torno a los enfrentamientos entre grupos malhechores. Esta situación nadie la desconoce. Pero tampoco se
pasa por alto la firme disposición gubernamental para al menos aquí en la
entidad, con apoyo federal por supuesto, procurar el bienestar ciudadano. Surge este comentario porque el secretario general
de Gobierno, Morelos Canseco Gómez, en la víspera abordó el tema de que las
carreteras estatales sean más seguras. Resurgimiento turístico Tamaulipas es una entidad rica en bellezas
naturales. Su relieve terrestre, ríos y lagunas, presas, clima, regiones y
biodiversidad, constituyen el tesoro (quizá) más importante de la geografía
estatal. Pero a lo largo de la historia pocos han sido los
hombres que se han interesado en divulgar las bondades de su naturaleza. Y la mejor prueba es que en este sexenio la
industria turística tiende a ser atendida adecuadamente. Culpables del atraso en la materia han sido: 1) los
mandatarios que en su tiempo y circunstancia soslayaron atender este rubro por
el costo de inversión que representa; 2) los grupos de interés que mucho
temieron al desarrollo turístico por considerar que éste los haría perder sus
cotos de poder, y, 3) por supuesto, los funcionarios estatales habilitados como
responsables del área. Por algo el mandatario estatal ha tenido que
atender el rubro y gestionar directamente los apoyos necesarios para su
desarrollo. En fin, eso amerita análisis por separado. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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