Por: Juan Sánchez-Mendoza24/01/2011 | Actualizada a las 23:07h
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Egidio Torre Cantú no tolera a los ‘aventureros’ Nuevos nombramientos son por él sancionados Dicen que Bladimir Martínez ya no va a la SET Cavazos Lliteras vende un proyecto “pirateado” Egidio Torre Cantú es un
hombre pragmático. Y hasta donde se ha visto no tolera a los aventureros del
quehacer político. De ello existe constancia. Por tanto a nadie debe extrañar
si en los días sucesivos da marcha atrás a uno o más nombramientos, tras haber
analizado dónde estuvo el error. La corrección a tiempo de
cualquier situación que pudiera alterar su proyecto de gobierno, no es cosa
nueva; pues lo mismo hizo durante los aproximadamente cinco meses en que afinó
la clasificación de su equipo de trabajo más cercano. Esto como resultado de una
evaluación profunda sobre el proceder y desempeño de quienes con él colaboraban
en su período de mandatario electo. Y es precisamente esa
congruencia, la que me hace suponer que el jefe del Ejecutivo estatal no está
dispuesto a sostener en el cargo a los funcionarios que le provocan conflictos
en las áreas conferidas, pues si ellos en 25 días (incluido hoy) no han podido
solucionar la problemática inherente a las carteras que manejan, menos serían
capaces de cumplir con los planes establecidos a mediano y largo plazo. En este su ejercicio
constitucional –y sobre todo en el arranque--, el mandatario haría lo correcto
en meter en cintura a todos los secretarios y subsecretarios, hasta a los
directores generales de área ya designados, haciéndoles entender que forman
parte de una sola navegación; que no representan embarcaciones distintas y que
nada más existe un capitán. Quienes no asimilen su
política humanista deben ser reubicados, o, en el peor de los casos, abandonar
la nave. Después de eso (Torre Cantú)
podría sin presión de ninguna índole avocarse a otras tareas, como acelerar el
ritmo de trabajo en cada área –previo el nombramiento de los servidores
públicos de “mediano pelo”--, adecuar las estrategias para concretar en tiempo
y forma las metas por él trazadas; hacer funcionales los programas rezagados, e
involucrar en su proyecto a todos los grupos de interés que de una u otra forma
son parte del sistema político estatal sin descuidar, en el camino, el diálogo
y la concertación con los jefes de cada tribu. Habría sin embargo quienes
erróneamente se sientan agredidos o prematuramente desplazados; pero serían los
menos, aun cuando ellos tuvieron la misma oportunidad (de los nuevos
funcionarios) para acceder a la administración pública. Incluso desde las entrañas
mismas de la nomenclatura tricolor podrían brotar algunas desavenencias
aduciendo exclusiones, aunque en realidad serían argumentos no valederos, ya
que Egidio, hasta donde tengo entendido, se ha distinguido por practicar una
política incluyente. Igual pudiera darse el caso de
que simplonamente al Gobernador pretendieran restarle méritos como timonel del
barco, siendo que él, en su calidad de capitán, difícilmente se convertiría en
rehén de los marineros que navegan a la deriva. Y menos de aquellos que le
fallaron en las travesías encomendadas. Por dos razones: Torre Cantú
tiene timón. Y tiene rumbo. Entonces, ¿pa’ qué tanto
ruido? Nombramientos próximos Las designaciones de los
funcionarios de segundo y tercer niveles en el gabinete gubernamental, se
antoja inminente entre este fin de semana y los primeros días de febrero, si
tomamos en cuenta que estamos viviendo nuevos tiempos políticos; que ya
transcurrieron (con hoy) los primeros 25 días de la nueva administración
gubernamental; y que de acuerdo con las reglas del sistema político mexicano,
no escritas, por cierto, es necesario que el jefe del Ejecutivo estatal ya
ponga en la mesa todas sus piezas como parte del difícil arte de ejercer el
poder. De acuerdo con sus
atribuciones constitucionales, el Gobernador es la única persona autorizada
para nombrar y remover a sus colaboradores más cercanos –de jefes de
departamento hasta secretarios--, por lo que no hay que dar crédito a lo que
digan u ofrezcan los falsos vendedores de ilusiones. Y menos cuando sabemos que
es preocupación de Egidio hacer que la administración pública redoble esfuerzos
para beneficio del pueblo tamaulipeco. La tradición política igual
marca que los relevos se ejecuten ya sea para retirar a los ineficientes,
premiar a los esforzados, foguear a los jóvenes o para cubrir los flancos que
se han tornado vulnerables. Un solo equipo Sobre el mismo tenor, hay que
destacar que la integración de un sólido equipo de trabajo en la administración
pública es necesaria para alcanzar las metas trazadas; y quienes formen parte
de su estructura, entre otras características, deben tener valores, creatividad
y disciplina, además del conocimiento; ser leales y estar comprometidos con la
misión encomendada por el Gobernador. Los de abajo están obligados a
asimilar cualquier cambio estructural y programático que se realice en aras de
la unidad y el fortalecimiento del equipo; amén de agudizar su pensamiento
estratégico, porque eso es lo que marcaría la diferencia entre el éxito y el
fracaso. Por consiguiente quienes sean
nombrados burócratas de “mediano pelo” tienen la responsabilidad de aportar lo
más valioso de sí mismos, de manera generosa, a la tarea colectiva, a fin de
que el mandatario avale y reconozca su desarrollo particular y de grupo, basado
en la articulación que logren en los planes, proyectos y acciones establecidos. Obviamente esto se da cuando
al ejercicio del poder acceden seres humanos que reconozcan y hagan suyas las
reglas del equipo; gente que conciba al entorno como la oportunidad de
sobresalir en conjunto y no como un espacio para librar batallas individuales y
estériles en aras de asegurar cargos en la administración pública. Ciertamente sólo las grandes
empresas y organizaciones cuentan con elementos probados que llevan la camiseta
bien puesta y anteponen los intereses de grupo a los personales, a diferencia
de las instituciones donde alcanzan a colarse saltimbanquis, trepadores y
oportunistas, aun cuando el líder en turno se empeñe en desterrar esas nocivas
actitudes. Lo ideal, por tanto, consiste
en incorporar al proyecto a personas disciplinadas, humildes, respetuosas,
solidarias e inteligentes que cumplan al pie de la letra la encomienda asignada
y muestren espíritu de colaboración, esperando que el equipo crezca y se
desarrolle. La rebatinga Entre los grupos coyunturales
que buscan alcanzar o mantener el poder, la conformación de los equipos y la
lealtad de sus integrantes son asuntos harto complicados. Ahí, por desgracia, ocurre que
muchos individuos carecen de sensibilidad, talento e identidad con la causa a
la que se afilian --de motu proprio o mediante recomendación expresa--; desdeñan
la importancia de manejarse con sencillez y ecuanimidad, pero cantan loas por
sus hazañas y arropan sus complejos en los mitos de eficiencia y calidad, que
en apariencia les distinguen. Por fortuna el Gobernador no
se deja engañar y a cada individuo va colocándolo en el lugar que realmente se
merece. Se hace camino al andar *** Hay quien dice y asegura
que Bladimir Martínez Ruiz ya no forma parte de la Secretaría de Educación de
Tamaulipas (SET). ¿Y eso qué tiene de extraordinario? Nada, ¿verdad?, pues su
salida estaba más que anunciada. *** ¿Usted cree que ya no
despache allá en la calzada Tamatán? Yo también. *** Quien mal haría en
festinar anticipadamente su permanencia en el cargo es Diódoro Guerra
Rodríguez, pues desde hace años la cacique magisterial (Elba Esther Gordillo
Morales) trae pleito cazado con “El Chino”. Y de eso le comentaré en otra
ocasión. *** ¡Ah! –por fin jalé aire,
de tanta gracia que me causa el interés de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, de
buscar por cuarta ocasión una candidatura presidencial--, y ¡bah! –exclamo por
su desmedida ambición de poder--, pero ¡C! --¿cuál?, corrijo, sé--, que lo hace
simple y llanamente como (en las dos ocasiones anteriores) sólo en clara
obediencia hacia el señor de Los Pinos para tratar de restarle votos al
candidato tricolor. *** La sesión del Cabildo
victorense, programada para este día, atrapa la atención de propios y extraños,
ya que las anteriores han sido todo un espectáculo por las ocurrencias de los
regidores antagónicos al tricolor. ¿Vamos? *** El presidente municipal de
Altamira, Pedro Carrillo Estrada, a escasos días de haber asumido el poder
muestra un mareo inusitado; y eso podría provocarle tan graves problemas que lo
menos que de él se dice es que es necesario relevarlo, aun con toda la
protección que para cometer excesos en su ejercicio pudieran haberle prometido
algunos nostálgicos del poder. *** La absurda
verificación vehicular que (para Tamaulipas) propone Heberto Cavazos Lliteras
–como subsecretario de Medio Ambiente--, con el rollo de disminuir la
contaminación provocada por el parque automotriz que se mueve en la geografía
estatal, no es idea original suya. *** Para nada. Es un proyecto
de su ex patrón Salvador Treviño Garza --elaborado a petición del ex
mandatario--, que la sociedad cueruda considera un claro atentado contra su
economía familiar, ya que el estado no registra índices alarmantes de
contaminación por el uso de automóviles, camionetas, camiones ni automotores de
ninguna otra especie. *** Pero Heriberto quiere
sorprender al gobernador Egidio Torre Cantú. Y eso no se vale *** Menos cuando el Gobernador
le ofreció su confianza al ratificarlo en el cargo *** Bueno, aquí aplicaría la
máxima de que a los santos se les santifica, a los beatos se les beatifica, y a
las ratas se les ratifica. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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