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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Maestros inconscientes

El gobernador Egidio Torre Cantú asoma clara voluntad para ponerse de acuerdo con los (cerca de 45 mil) maestros que en Tamaulipas son parte...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 21/01/2011 | Actualizada a las 08:14h
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+ Mucho pelean, pero en el aula no dan resultados
+ Anteponen la política a su apostolado de educar
+ El Pacto Federal, por tanto ya resulta anacrónico
+ González Salum hace bien en echar a ‘aviadores’
 
El gobernador Egidio Torre Cantú asoma clara voluntad para ponerse de acuerdo con los (cerca de 45 mil) maestros que en Tamaulipas son parte sustancial del sistema educativo, pero Arnulfo Rodríguez Treviño, quien está al frente de la Sección XXX del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), quizá atendiendo la instrucción caciquil de Elba Esther Gordillo Morales, no cede en lo que se considera un capricho corporativo de ser él (aunque el fondo es ella) quien decida qué actores debieran estar al frente de la dependencia.
 
Hasta entrada la madrugada (y al cierre de esta colaboración), no se ofreció información alguna respecto al encuentro que allá en la Ciudad de México (presumiblemente) sostuvieron Elba Esther y Arnulfo con el mandatario estatal, a fin de evitar la paralización de actividades por parte de los maestros.
 
Y eso ofrece indicios de que el conflicto tiende a agravarse.
 
Pero sin razón.
 
Se lo digo porque la responsabilidad de nombrar funcionarios de primer nivele en la estructura gubernamental, en claro apego a la ley, corresponde única y exclusivamente al Gobernador y a nadie más.
 
Sin embargo otra vez aparece en escena la Gordillo Morales, en un loco afán de imponer su voluntad en una entidad que ni la pela y menos su población está dispuesta a someterse a sus caprichos.
 
De cualquier forma ella, como experimentada titiritera que es, mueve los hilos gremiales tratando de desestabilizar al Gobierno constitucionalmente establecido, aun cuando atente contra los miles de educandos que podrían ver truncados sus estudios por su capricho.
 
En contra de ella, por supuesto, aparecen miles de paterfamilias y los maestros con alto sentido de su apostolado, ya que paralizando el calendario escolar no es como Tamaulipas podría zanjar el atraso en materia educativa.
 
Pero a Elba Esther, tanto como a Rodríguez Treviño, esto no les importa, pues ambos juegan a ejercer un poder tras el trono mientras su organización política avanza y se reposiciona para acceder a la jefatura del Poder Ejecutivo Federal.
 
Obviamente hablo de la Presidencia de la República.
 
Mentores desobligados
 
Es una realidad que en México la mayoría de maestros contratados para ofrecer sus (elementales) conocimientos en escuelas públicas adolecen de una preparación adecuada, por lo que los paterfamilias mucho privilegian la instrucción de sus hijos inscribiéndolos en colegios privados, donde el principio rector es brindarles una enseñanza a salvo de traumas, problemas, paranoias o a medias, como sucede en el sistema de la educación pública, ya que los mentores contratados para ello más que desgastar su tiempo en grillas estériles obligados están a cumplir con sus obligaciones.
 
Sindicalismo anacrónico
 
En otras épocas, cuando la enseñanza para los maestros resultaba todo un apostolado, era más difícil acceder a un promoción de grado si el alumno no resultaba capaz, pero a raíz de que el SNTE comenzó a manipular la educación no hay reprobados.
 
¿Y cómo?, si hoy en día los mentores están más ocupados en la grilla que en atender su obligación.
 
Es algo que Rodríguez Treviño y Elba Esther Gordillo debieran atender en tiempo y forma.
 
Pero no, pues a los dos les resulta más cómo confrontarse con la autoridad gubernamental antes que obligar a su rebaño a cumplir con su obligación.
 
De ahí que considere, en lo personal, que el sindicalismo mucho daño le hace a la educación.
 
Y, por supuesto, si fuere eliminado se alcanzaría la excelencia en la materia de que tanto se presume y mucho adolecen nuestros hijos.
 
Federalismo anacrónico
 
El sistema político mexicano ha hecho del federalismo su razón de ser, y cada uno de sus 32 integrantes está obligado a respetar los acuerdos suscritos en 1824, cuando México se definió constitucionalmente como un país federal; amén de los pactos posteriores que se dieron en el mismo sentido.
 
Sus representantes –o sea los gobernadores--, saben bien que este sistema de gobierno es el resultado de grandes confrontaciones armadas y acalorados debates, como lo demuestran las distintas constituciones que han regido la vida de nuestro país durante los dos últimos siglos.
 
Durante ese tiempo las disputas se han dado en diversos escenarios: primero por la vía de las armas, al enfrentarse las corrientes federalistas y centralistas durante el siglo XIX.
Y posteriormente en la época del porfirismo, cuando la lucha por el poder surgió hacia el interior de ése sistema autoritario que presentaba la paradoja de un federalismo formal y una práctica centralista.
 
Esta anomalía, sin embargo, no acabó con la caída del dictador, sino que encontró las condiciones favorables para reproducirse a lo largo del siglo XX e incluso en el XXI, pues cada presidente de la República hizo y ha hecho cuanto le fue y es posible para tener mayores facultades en perjuicio de las entidades federativas.
 
Un documento elaborado por la misma Federación, refiere que “desde su origen el federalismo mexicano tuvo por objetivo unir sin fusionar, y diferenciar sin dividir”.
 
Es decir, que la primera Constitución de la República –elaborada en 1824--, estableció el régimen federal y otorgó facultades tanto a la Unión como a los estados, a fin de que cada uno procurara, en su ámbito de competencia, la prosperidad de la nación y el bienestar de sus habitantes.
 
Hacia 1847 se propuso delimitar la competencia tanto del poder federal como del estatal, a fin de evitar la invasión de facultades que lo mismo atentaba contra la soberanía de las entidades como amenazaba la Unión.
 
Finalmente prevaleció el planteamiento de que los poderes federales debían circunscribirse sólo al ejercicio de las facultades que de manera expresa les otorga la Carta Magna.
Luis Pineda y M. Alberto Mendoza G. son dos estudiosos del tema, y sobre éste han escrito:
 
“El federalismo mexicano está inspirado en el modelo centralista español, y en la integración de los Estados Unidos de América… Es un sistema de gobierno que tiene como objeto principal formar una nación única… Su forma de gobierno es de tipo presidencial, porque el presidente de la República es jefe de Estado y de gobierno al mismo tiempo… la Constitución le otorga más facultades que a los otros poderes…”
 
¿Nuevo pacto federal?
 
Para algunos estudiosos del tema es necesario realizar una serie de ajustes profundos que permitan al país adaptarse a una nueva realidad para así lograr un desarrollo incluyente y equitativo.
 
Al proyecto se le ha denominado Reforma del Estado.
 
Pero no es idea original del actual Presidente.
 
“En los últimos 30 años –dicen Pineda y Mendoza--, académicos, investigadores, especialistas, luchadores sociales, miembros de organismos no gubernamentales, funcionarios de gobierno y viejos constitucionalistas han investigado, denunciado, cabildeado y luchado por la redefinición de un federalismo acorde a los tiempos modernos que implique la revaloración de los órdenes y estructuras de gobierno, redefina su autonomía y libertad, fomente la asociación entre todos los órdenes de gobierno y los tres Poderes de la Unión, para que México se convierta en una verdadera República con poderes definidos en el ámbito local, regional, estatal y federal, y con una personalidad que impulse el desarrollo”.
 
Esta lucha por un auténtico federalismo otrora estuvo encabezada por la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) y el ala dura de los partidos políticos con registro oficial, aun cuando desde su nacimiento haya encontrado serios obstáculos por parte del gobierno federal; y esa batalla hoy parece estar perdida (más para mal que para bien), pues al Presidente tampoco le interesa sentar bases reales para la redacción de una nueva Carta Magna que conlleve a la renovación del Pacto Federal.
 
Se hace camino al andar
 
*** La disposición de Miguel González Salum de reducir la carga nominal del ayuntamiento de Victoria, es bien vista.
*** Sobre todo cuando decenas de “aviadores” son eliminados y está decidido a optimizar el erario, sólo pagando a quienes en verdad trabajan y aportan en beneficio de la población.
*** Por cierto, ya no se ven más por el ayuntamiento los “quereres” de algunos emisarios del pasado y eso motiva un voto de confianza hacia “Migue”.
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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