Hoy, justo al conmemorarse el CLIII aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1857...
Por: Juan Sánchez-Mendoza04/02/2010 | Actualizada a las 22:06h
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Calderón
podría insistir hoy en redactar nuevo documento El
actual, anacrónico, pero nadie ha propuesto nada firme En
múltiples ocasiones la Carta Magna ha sido reformada Las
puertas del Congreso están abiertas, pero nadie dimite Hoy, justo al
conmemorarse el CLIII aniversario de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos de 1857, y el XCIII de la Carta Magna de 1917, Felipe Calderón
Hinojosa aprovecharía la ocasión para insistir en la necesidad de redactar un
nuevo documento porque el actual ya resulta anacrónico.
Pero ésta no es
propuesta original suya, ni tampoco la panacea que alivie las enfermedades que
padece el sistema político mexicano.
Sin embargo y en
el aventurado entendido de que el grueso de la sociedad nos pusiéramos de
acuerdo para modificar la ordenanza, el señor de Los Pinos estaría obligado a
ser el primero en respetarla y no malinterpretar su contenido, como lo ha
demostrado durante su régimen.
Él refiere que es
impostergable reformar completamente el contenido del documento para construir
una nación democrática donde impere la libertad y la justicia, pero no ha
documentado puntualmente cuáles son las fallas, omisiones u obsolescencias que,
desde su muy particular punto de vista, presenta la Constitución actual, aun
cuando éstas han sido señaladas una y otra vez por experimentados
constitucionalistas que, al abordar el tema, sí ofrecen fundamentos sólidos del
por qué es ineludible el cambio. Documento vigente Nuestra
Constitución Política vigente es la ley más importante que se ha escrito a lo
largo de la historia de México. Nos dice cómo debemos comportarnos, vivir
juntos en el territorio nacional y encontrar soluciones a nuestros problemas.
También es muy clara cuando refiere cómo debe funcionar nuestro sistema de
gobierno.
Igual establece
que los mexicanos somos libres y que podemos decidir cómo nos queremos
gobernar, así como nuestra independencia respecto a otros países. De ahí que se
diga: La soberanía reside en el pueblo; nos indica cuáles son nuestros derechos
y obligaciones; da pie a que se creen reglamentos, y bajo ningún motivo ni
circunstancia otorga al Presidente en turno un poder omnímodo como el que Felipe
hoy detenta.
Nuestra Carta
Magna cuenta con 136 artículos divididos en nueve títulos y 10 capítulos
relacionados con las garantías individuales; la soberanía nacional y la forma
de gobierno; la división de poderes; las responsabilidades de los servidores
públicos; los estados de la Federación y el Distrito Federal; el trabajo y la
previsión social; las prevenciones generales; las reformas a la Constitución; y
la inviolabilidad de sí misma.
Su creación es el
resultado de la convocatoria que en septiembre de 1916 hiciera Venustiano
Carranza al Congreso Constituyente, que se instaló en asamblea el 21 de
noviembre de ese mismo año en el teatro Iturbide en Querétaro.
Luego de elegir a
la mesa directiva, el día 30, Carranza entregó su proyecto de Constitución
Reformada el 1 de diciembre del mismo año; el día 6 se designa la Comisión de
Constitución que trabajó en el recinto legislativo, y ahí mismo se tomó
protesta y firmó la Constitución de 1917, quedando oficialmente en lugar de las
de 1814, 1824 y 1857, siendo promulgada el 5 de febrero de 1917; y entró en
vigor el 1 de mayo de ese mismo año. Las
modificaciones Desde su
promulgación y hasta la fecha, inclusive, la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos ha sufrido cualquier cantidad de modificaciones; y el
75 por ciento de sus artículos ha sido alterado cuando menos una vez.
A este respecto
vale la pena citar lo que en vida sostenía el ideólogo Jesús Reyes Heroles: “Nuestra
Constitución no es un punto de llegada, es un punto de partida; es un texto
fundamental que ayuda a transformar una realidad, y que, acatando su propio
espíritu, se ha modificado y puede seguir modificándose para regir nuevas
realidades, para incorporar en ella nuevos ideales, nuevos métodos de acción,
nuevas técnicas exigidas por la complicada sociedad de nuestros días. “La Constitución
de Querétaro corresponde a lo que contemporáneamente se llama una ‘Constitución
de Evolución’.
“Conteniendo en
su seno auténticas relaciones sociales, cambiantes por su esencia, responde con
vitalidad orgánica a estas mutables relaciones, tiene significado esencial y
sentido primordial ajustable a nuevas exigencias y facilita, dentro de la
legalidad, dentro de nuestro régimen de derecho, llenar sus lagunas y
anticiparse a nuevas situaciones.
“Por esta
naturaleza intrínseca de nuestro texto constitucional, podemos hoy revolucionar
en la legalidad, modificando las leyes con las leyes, el derecho con el derecho
y las instituciones dentro de las instituciones y siguiendo, precisamente,
medios institucionales”. La obsolescencia “A pesar de que
(la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos) fue la primera en el
mundo en garantizar los derechos políticos y sociales, además de los
individuales, ésta ya fue rebasada por otras; y poco a poco la política
económica neoliberal del gobierno está haciendo que pierda su esencia social y
el espíritu por el que fue creada”, dice el estudioso constitucional José
Capetillo Trejo.
Y refiere
irónico: “Han sido tantas las reformas que se le han hecho a la Constitución,
que con todas ellas tal vez hasta podrían haberse hecho otras dos”.
Con Capetillo
Trejo coinciden otros especialistas como Ricardo Eloy, Roberto Gutiérrez
Barcia, Clemente Valdés S., Macedonio Vázquez Castro y José Ramón Cossío Díaz,
quienes además exhiben (sin querer) la esencia de la pretensión presidencial:
“El problema
fundamental no está en el texto constitucional, sino en la práctica
jurisdiccional de todos los días. Así, al inicio de cada sexenio los
presidentes en turno han emprendido una serie de reformas constitucionales que
tienen como objeto implementar sus programas de trabajo. Por tanto, no son
normas jurídicas (lo que proponen). Son reglas políticas de un momento
determinado.”
Aún así el
Partido Acción Nacional (PAN), con Felipe Calderón Hinojosa como manager,
quiere a través de nuevas reformas constitucionales acotar los derechos
sociales e individuales que garanticen el acceso a la salud, educación,
vivienda, trabajo y alimentación; un nivel digno de vida, la libertad de
tránsito y asociación, entre otros.
Pero del dicho al
hecho hay mucho trecho. ¿O no? Se hace camino al
andar *** “El dedazo”,
como método selectivo del Partido Acción Nacional (PAN) para designar
candidatos a la gubernatura, ayuntamientos y diputaciones locales, irrita menos
a la nomenclatura albiceleste que la simple sospecha del riesgo que se corre de
nominar gallos vinculados a la delincuencia organizada.
*** El presidente
del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), César Nava Vázquez, bien que sabe de quiénes
se trata, pues de otra forma no se hubiese aventurado a lanzar dardos
envenenados contra sus propios compañeros de partido.
*** Por tanto,
más vale no acercarse tanto a los panistas, ya que el refrán popular es muy
cierto. Ése que dice: tanto peca el que mata a la vaca, como el que le agarra
la pata”.
*** Dicen que son
diez, tal vez doce, los diputados locales prestos a solicitar licencia para
separarse del cargo y buscar candidaturas a las presidencias municipales. En el
caso de los priístas, sé de antemano que ninguno está dispuesto a renunciar si
antes no les aseguran la nominación, por lo que la lista tiende a reducirse
sustancialmente. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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