Por: Juan Sánchez-Mendoza03/01/2011 | Actualizada a las 22:32h
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¿por no formar parte del gabinete? Son figuras
talentosas, pero les gana la nostalgia Hay soberbia y
prepotencia en nuevos burócratas Cierto, muy
cierto, surgen los “prietitos en el arroz” Una retahíla de nombres va de boca en boca entre quienes
gustan del análisis político. Y es que hay figuras talentosas (y otras no tanto) que
hoy sufren la calamidad del desempleo. O “la banca”, según el punto de vista de
cada cual. Pero a muchos de esos actores la nostalgia por el poder
les daña más que cualquier ingreso económico que pudieran lograr incrustados en
la administración pública estatal –de la forma que fuere--, y quizá por esa
misma razón han dado en “filtrar” supuestos tendenciosos tratando de
desacreditar a los colaboradores más cercanos del Gobernador. Cierto, no dan la cara. Pero sus identidades se perciben claramente cuando se
tiene un real conocimiento de la política doméstica. De ahí que detectarlos le cueste mucho trabajo a quienes
ya forman parte del equipo compacto. Sobre todo a los extraterrestres –es decir, los
burócratas venidos de otras latitudes--, por no saber qué terrenos están
pisando y malamente suponer que llegan a conquistar lo que erróneamente (ellos)
consideran una aldea Esa actitud altanera de algunos nuevos servidores
públicos y (sobre todo) el hecho de haber sido relegados en la conformación del
gabinete, es precisamente lo que anima la crítica venenosa de los nostálgicos
del poder. Así lo entiende el mandatario, ya lo creo, por lo que
supongo que guardará silencio ante esa situación y de inmediato tomará cartas
en el asunto, a fin de que los unos y los otros no vayan a más en su disputa
estéril. Voto de confianza Este día es el cuarto de la administración gubernamental
de Egidio Torre Cantú. Y hasta donde sé hay secretarios que no conocen siquiera
la estructura de las dependencias bajo su responsabilidad, por lo que considero
ocioso cuestionar (en lo inmediato) su ejercicio vigente. No así sus desplantes actuales ni errores cometidos en el
pasado. Por tanto, la pena vale otorgarles un voto de confianza,
en el entendido de habremos observar su actuación escrupulosamente para en lo
sucesivo, entonces sí, ofrecer un diagnóstico acerca de su desempeño en el
servicio público. Prietitos en el arroz De que los hay… los hay. Por eso insisto: sin lugar a dudas el cambio de estafeta
para la conducción gubernamental fue terso… como debe ser entre personas
responsables y civilizadas. Más cuando los actores estelares pertenecen al mismo
partido y comparten una misma visión sobre el proyecto de desarrollo estatal y
nacional que más conviene a los tamaulipecos y mexicanos en general, desde el
cristal al través del que quiera vérsele. La gracia de ello consistió en que Eugenio Hernández
Flores y Egidio Torre Cantú entienden la dinámica política del momento,
aceptaron el mandato popular y no sucumben a la tentación de arrogarse
atribuciones ajenas. Así, predicaron con el ejemplo de que no hay como el
respeto y tener la sabiduría, como dijo el poeta, de conocer el tiempo. Pero de que hay damnificados (y/o nuevos nostálgicos del
poder) con motivo del reacomodo de piezas en el ajedrez político estatal… no le
quede la menor duda. Existen estilos, formas y procedimientos de gobernar, de
acuerdo a la personalidad que detente el poder. Por ello resulta interesante observar de qué manera
habrán de operar los nuevos titulares de las dependencias que alcanzaron
niveles de calidad en la pasada gestión gubernamental. Como ejemplos cito a la Coordinación de Comunicación
Social y a la Coordinación de Asesores, que fueron entregadas de manera
ordenada y sin que asomara la mínima disfunción entre los idos y los llegados. En la administración pública estatal, sin embargo --y ahí
están los nuevos burócratas de “altos vuelos” que no me dejan mentir--, existen
también dependencias que fueron recibidas por los nuevos titulares en
situaciones deplorables, merced a una serie de irregularidades cometidas por quienes
las usufructuaron en el pasado inmediato. Secretarías como la de Desarrollo Rural, Turismo y la
Procuraduría de Justicia del Estado, quedaron desechas tanto por la
ineficiencia de quienes en ellas despacharon como por el mar de corrupción
incubado en su seno. Personajes como Víctor de León Orti, Javier Villarreal
Terán y Jaime Rodríguez Inurrigaro, a ojos vistos dejaron muchos pendientes que
tendrán que ser subsanados, a la brevedad posible, antes de que hagan crisis. Es secreto a voces que De León Orti hereda a su relevo un
verdadero desgarriate al interior de la secretaría, donde funcionarios sobre
todo de la contraloría y del área administrativa se sirvieron con la cuchara
grande. Se comenta que de ahí Víctor empezó a llenar el cochinito
que le sirvió y bien para hacer productivo el rancho familiar.. Por tanto, el trabajo que deberá llevar a cabo el nuevo
secretario del ramo se antoja titánico. Y más cuando el asunto de las
cabalgatas no aparece en la agenda del Gobernador. Soberbia en Palacio Algunos integrantes del nuevo gabinete estatal andan tan
mareados que se niegan a contestar el teléfono a sus todavía amigos
periodistas. Son aquellos que ostentan cargos sin tener el control
real y efectivo de las áreas donde fueron habilitados, pues hasta para emitir
una declaración o informar qué hacen sus patrones deben pedir permiso a los que
en verdad mandan en Palacio de Gobierno. Lo peor del asunto es que no alcanzan a entender que los
profesionales de la tecla no buscamos chamba, y que la soberbia, esa sí, es su
principal enemigo. En fin, como reza la sentencia popular, rodando se
encuentran las piedras… Seguridad pública En materia de seguridad pública, la oferta de Egidio
Torre Cantú es harto atractiva. Lo avala el hecho de que ante los tamaulipecos el jefe
del Ejecutivo estatal haya reconocido que una sociedad segura es aquella en que
las personas, familias y (sus) bienes se encuentren protegidos por las
instancias gubernamentales encargadas de prevenir el delito y aplicar la ley. Y es en esa asignatura, precisamente, donde podría
generase mayor confianza ciudadana o perder su credibilidad, por ser ésta una
tarea que la población (en general) pide se atienda de manera efectiva. Por tanto, los nuevos encargados de garantizar la
seguridad pública tendrán que cumplir a cabalidad la encomienda conferida sin
atentar contra las garantías individuales ni los derechos humanos. Me explico más a fondo: Para acceder a nuevas y mejores etapas de desarrollo
social, resulta imperativo garantizar la seguridad pública en un marco de
armonía y respeto, donde se privilegie la promoción de una cultura de la
legalidad tanto por parte del Gobierno como de la población en su conjunto,
que, por cierto, sólo trabajando de la mano podrían ver frutos en lo inmediato. No alcanzar esa finalidad provocaría rupturas entre los
integrantes del conglomerado social, y, por consiguiente, se ahondaría el grado
de incertidumbre y descomposición que hasta hoy existe. Entonces sí sentaría sus reales el delito; y la impunidad
sería la constante junto al autoritarismo, la injusticia y la pérdida del
respeto hacia las autoridades e instituciones. Se hace camino al andar *** Humberto Moreira Valdés ya está fuera. Como
gobernador de Coahuila, es obvio, y esta misma semana habrá de iniciar su
campaña como candidato único a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional
(CEN) del PRI. *** Ricardo Gamundi Rosas, en lo inmediato, también habrá
de renunciar a la dirigencia estatal del tricolor, pues se supone que el
viernes próximo debe causar alta como “carga maletas” de Moreira en su campaña
interpartidista. *** Hasta la víspera como sucesora de “El Negro” se
perfilaba Guadalupe Anastasia Flores Valdez, quien difícilmente podría atender
el liderazgo partidista y la presidencia de la Junta de Coordinación Política
de la LXI Legislatura del Congreso local. *** Y lo afirmo con todo conocimiento de causa, pues
durante la sesión legislativa para la transición del Poder Ejecutivo se refirió
a Egidio Torre Cantú como Gobernador Constitucional, cuando éste ni siquiera
había rendido protesta. *** ¡Vaya, laguna mental! ¿O lo hizo para incomodar a
Geño? Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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