Por: Juan Sánchez-Mendoza08/12/2010 | Actualizada a las 23:13h
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Eugenio supo cohesionar a sociedad
tamaulipeca Moreira Valdés proyecta llevárselo al CEN
del PRI Erick ofrece certidumbre decembrina a
empleados La problemática que brota en el ejercicio
del poder Más allá
del recuento detallado de las obras y acciones de Gobierno que Eugenio
Hernández Flores ofreció (ayer) con relación a su sexto y último informe de
ejercicio constitucional –y del que seguramente los medios de comunicación
masiva hoy dan pormenores--, hay que analizar el aspecto político del evento
desarrollado en el Polyforum Victoria. Sobre
todo porque fue clara la ausencia de Beatriz Paredes Rangel, Manlio Fabio
Beltrones Rivera, Cruz López Aguilar, Fidel Herrera Beltrán y otros connotados
priístas que forman parte de la clase política tricolor. En
cambio sí acudieron a la cita el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, su
homólogo de Coahuila Humberto Moreira Valdés; Francisco Rojas Gutiérrez, Emilio
Gamboa Patrón, Jesús Murillo Karam, Roberto Madrazo Pintado y los dirigentes
del Movimiento Territorial (Carlos Flores Rico) y de la Fundación Colosio,
Marco Antonio Bernal Gutiérrez. Además
de una pléyade de mandatarios estatales, ex gobernadores y legisladores
federales; el gobernador electo Egidio Torre Cantú y toda una diversidad de
personajes como el mentado “Niño verde” y dirigentes sindicalistas (uno de
ellos, Carlos Romero Deschamps), así como representantes de la iniciativa
privada y los grupos de interés locales. Derivado
de esas ausencias y presencias, bien puede deducirse en qué equipo está jugando
Hernández Flores. Y ello
también refiere claramente su olfato y sensibilidad política, ya que el
mandatario tamaulipeco desde hace mucho tiempo ha exhibido su proclividad hacia
los proyectos de Moreira Valdés (como aspirante a la presidencia nacional del
PRI) y Peña Nieto (en su pretensión de ser candidato presidencial). Ambos lo
saben y comparten con Eugenio no sólo su amistad, sino el interés de unir al
Partido Revolucionario Institucional (PRI), su partido, en aras de recuperar la
Presidencia de la República en el 2012. Geño,
¿al CEN del PRI? La
camaradería entre Eugenio Hernández Flores y Enrique Peña Nieto no es de ahora.
Se dio hace tiempo, y tan ambos coinciden en sus propósitos inmediatos que en
el último años se les ha visto dialogar como lo que son, grandes amigos. De eso
ayer quedó constancia, pues luego de leer el documento con motivo de su sexto y
último informe de labores, Eugenio recibió de Peña Nieto un abrazo efusivo,
fuerte, solidario y juntos invitaron a Egidio Torre Cantú a tomarse la foto. Hicieron
lo propio con Francisco Rojas y Madrazo Pintado, con Moreira Valdés, quien, por
cierto, antes de iniciarse el evento dijo ante los medios de comunicación
masiva que de llegar a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del
PRI, invitaría a Eugenio a formar parte de la estructura partidista. ¿Usted
lo cree? Yo también, por lo que Eugenio más que despedirse de su tierra y de su
gente, sólo haría desde el uno de enero próximo una pausa en su ascendente
carrera política, ya que en la Ciudad de México, por lo que ayer mismo pude
observar, lo esperan nuevas responsabilidades rumbo al 2012. Ayuntamiento
cumplidor Sin
temor a equivocarme, el ayuntamiento de Matamoros es, de los 43 que registra la
geografía tamaulipeca, el más cumplidor en cuanto al pago de salarios, obras,
prestación de servicios y proveedores. Y es tan
claro su saneamiento financiero que no ha recurrido a los empréstitos para
garantizar el salario, aguinaldo y otras prestaciones decembrinas a sus cerca
de 700 empleados sindicalizados, lo que da certidumbre a quienes ahí laboran. Esto obedece
a la correcta administración que del erario hace el tesorero Rogelio Martínez
Cárdenas; y a la disposición del alcalde Erick Silva Santos para que los
recursos sean aplicados en tiempo y forma y de manera inmediata en los rubros
prioritarios, a fin de que el pueblo y gobierno municipales avancen en una
misma sintonía. Durante
los tres años de su gestión, Erick ha exhibido finanzas sanas y abierta
comunión con los trabajadores del ayuntamiento, así como el cumplimiento del
pago a proveedores, contratistas y prestadores de servicios. Por algo
se le considera el mejor alcalde de Tamaulipas en el último trienio e, incluso,
se vaticina su incorporación al equipo de trabajo de Egidio Torre Cantú. Mientras
tanto los trabajadores del ayuntamiento saben que sus percepciones decembrinas
ya están garantizadas. El
ejercicio del poder Refiere
una sentencia política que no hay nada más embriagador que el poder, pero
tampoco nada más peligroso. Esta es
una gran verdad porque el ejercicio del poder puede llevar a extralimitarse a
quien lo alcanza y obnubilar su capacidad de raciocinio, que es el instrumento
por excelencia con el que se mueven las piezas del ajedrez. De ahí
la importancia de abrevar en los estudiosos de los fenómenos políticos, que
recomiendan actuar con prudencia para aprender a dominar las emociones y no por
el contrario, ser presa fácil de la irreflexión al momento de tomar decisiones. Sin
lugar a dudas, cada situación es diferente y en función de ello la toma de
conciencia resulta fundamental en el desarrollo de un proyecto. Se lo
comento porque en Tamaulipas el futuro político implica nuevas y distintas
empresas, que es menester abordar con los enfoques y la dinámica que el momento
y la circunstancia demandan, si acaso el propósito es seguir caminando hacia
delante. Esto
quiere decir que los hombres del poder deben saber dónde hay que detenerse, qué
cambios graduales impulsar, con qué amigos o enemigos jugar y cuándo consolidar
lo alcanzado. Comúnmente
la euforia de sentirse influyentes coloca a ciertos funcionarios públicos en un
estado de vulnerabilidad y los vuelve hostiles cuando alguien pone en duda su
fortaleza o comete la osadía de desafiarlos. Por
tanto, en el ejercicio del poder hay que confiar más en la sagacidad y
estrategia de la gente, considerar tanto a la suerte como a la circunstancias
como elementos cambiantes, y procurar rodearse de figuras talentosas. También
resulta pertinente reconocer que el poder tiene sus ritmos y pautas, y, a
partir de esta base, colocar a cada funcionario en su justa y real dimensión, a
efecto de estar en capacidad de utilizarlos a favor de la misma causa. Quien en
verdad ejerce el poder no debe perder de vista que la esencia de la estrategia
consiste en controlar los pasos subsecuentes, ya que la euforia podría alterar
su facultad de interpretar y dirigir hacia buen puerto los acontecimientos que
se avecinan. Lo más
común entre los subordinados es que el influyentismo se les trepe a la cabeza y
actúen más emocionalmente que con razón, al tiempo que muestra proclividad de
quedarse en lo establecido y, en el peor de los escenarios, vivir de la fama
ajena. Este
tipo de actitudes relajan la capacidad de análisis objetivo y llevan al
conformismo, al considerar en forma errónea que todo se encuentra bajo control. De lo
anterior se desprende una lección, que no por sencilla carece de importancia. Los
hombres y mujeres que conocen y manejan con efectividad el poder, varían sus
ritmos y pautas, cambian, se adaptan a las circunstancias y responden, en lo
inmediato, a las contingencias. Es
decir, jamás pierden la dimensión del lugar que ocupan y menos se marean. El símil
del manejo del poder, bien podríamos encontrarlo en una de las primeras
recomendaciones que hacen los instructores de equitación a sus discípulos: “Antes
de domar el caballo, hay que domarse uno mismo”. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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