Por: Juan Sánchez-Mendoza07/12/2010 | Actualizada a las 23:02h
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Hernández Flores la tiene acá en su tierra natal Y cuál fue la clave para asegurar el desarrollo? México entero mucho requiere nuevos talentos Hoy, grilla en grande en el corazón tamaulipeco México es un país de
asimetrías en cuanto a su desarrollo económico, político, social y cultural. A lo largo y ancho del
territorio nacional coexisten la abundancia y la marginación. La riqueza y la
pobreza. En las regiones se observan
auge y rezago; e incluso en las propias 32 entidades, en lo particular, se nota
claramente este fenómeno. Los estados del norte han sido
superiores en prosperidad comparados con entidades del sur como Chiapas, Oaxaca
o Guerrero; y acá la gente ha dejado constancia de su carácter emprendedor y
ganas de sobresalir. A dicha actitud contribuyen
una serie de factores de índole estructural, pero también tiene que ver con
aspectos culturales, educativos y, por supuesto, de actitud ante la vida y el
progreso. Es evidente que a las
entidades fronterizas del norte les beneficia su vecindad con la Unión
Americana --que por cierto mantiene la principal economía del orbe--, pues ello
propicia que haya inversión de capital extranjero en diversas ramas de la
producción --principalmente en la industria--, lo que permite la generación de
innumerables fuentes de trabajo y, en consecuencia, que la gente tenga un modo
honorable de ganarse la vida, aun cuando otros factores sociales incidan
negativamente en el rubro de la seguridad pública. Así los centros de comercio y
prestación de servicios crecen en un ambiente de certidumbre; y el mercado
interno se expande en beneficio de las familias que de esta forma encuentran
alternativas de vida, que es el mejor parámetro para medir la salud colectiva
de un conglomerado humano. Resulta obvio que la relación
con el exterior no es la vara mágica para que una economía crezca y se
desarrolle. La base primordial en el que
debe descansar la fortaleza de una entidad o nación, son los factores de
producción local. Contribución gubernamental Los poseedores del capital
doméstico y una fuerza laboral suficiente y capacitada, que permita alcanzar
grados de productividad que marquen la distinción en la elaboración de la
cantidad y calidad de los bienes y servicios, significan la clave de cualquier
proyecto productivo. Los empresarios sólo disponen
de sus recursos una vez que analizan las ventajas competitivas y se
convencen de que existen condiciones favorables a sus intereses; antes de ello no
arriesgan en lo mínimo. De ahí que la actividad
gubernamental sea clave al facilitar las condiciones para que la clase
empresarial desarrolle su actividad en escenarios favorables, tanto de
disposición de mano de obra calificada como de insumos, leyes y procesos que
simplifiquen el asentamiento de fuentes de generación de empleo y riqueza. Entonces la clave del
desarrollo es contar con un buen gobierno que tenga visión de largo alcance y
sea capaz de armonizar los factores de la producción en torno a un objetivo
común, que en el centro coloque al ser humano. En este sentido, la política
es el instrumento por excelencia que es menester privilegiar a fin de sumar
fortalezas y encauzarlas en beneficio de la colectividad. Por desgracia pocos son los
gobernantes que entienden la dimensión de su encomienda y más que procurar
traducir los planes, proyectos y acciones de la administración que encabezan en
logros tangibles que impacten de manera efectiva a sus representados, gustan emitir
rollos huecos, mensajes propagandísticos y cazar pleitos estériles con
adversarios reales e inventados, las más de las ocasiones como elementos de
distracción para encubrir los errores y la mediocridad que les distingue. Dignificar la política En el actual contexto, donde
se agita la República Mexicana merced al enorme ruido que hacen los grupos de
interés y la ineficiencia del titular del Poder Ejecutivo federal --quien no
logra colocarse a la altura de las circunstancias, y, muy al contrario, exhibe
su proclividad hacia la confrontación con todo aquel factor de poder que no
comulgue con su ideología y visión de gobierno--, es cuando se afianza la
necesidad de que la política sea dignificada. No es posible que se continúe
promoviendo un clima de confrontación desde los poderes de la Unión,
principalmente desde la Presidencia de la República que encabeza Felipe
Calderón Hinojosa, en virtud a que estamos llegando a límites peligrosos; y ya
en algunos rincones de la patria empieza a enseñar su rostro la
ingobernabilidad, cuya presencia perjudica a todo el sistema. De ahí que resulte propicio
distender el ambiente y dar paso a los buenos oficios de personajes que
antepongan el interés del país por encima de camarillas y grupúsculos, que con
su actitud dañan al tejido social de manera torpe e irresponsable. Por ello hacen falta
auténticos líderes o promotores de la paz y la reconciliación nacional. Entiéndase bien: políticos de
nuevo tipo que liguen la palabra con la acción y den resultados; a la par que generen
un clima de confianza y sana convivencia en un marco de pluralidad. Sólo así se podría avanzar en
la consolidación de la democracia y lograr que tentaciones anarquistas y
autoritarias sean desactivadas en bien de los millones de mexicanos que aún
creemos en la posibilidad de un país más justo y equitativo, donde se acabe con
los grandes rezagos sociales que, por desgracia, aún persisten. Liderazgo vigente Precisamente es aquí, en este
escenario de incertidumbre nacional, donde cobran plena vigencia las palabras
del gobernador Eugenio Hernández Flores, cuando habla sobre la necesidad de
dignificar la política y cumplir con la deuda democrática que se tiene con la
sociedad. Él ha dicho que su generación
cree que es la hora de que la democracia, que tantos esfuerzos y recursos ha
costado, se traduzca en prosperidad para todos los mexicanos. Y es que al mandatario
tamaulipeco, de acuerdo a los resultados que dio en la entidad a lo largo de
seis años, le asiste la suficiente autoridad política para ser escuchado con la
atención que merece un personaje que predica con el ejemplo. De esta manera y a pocos días
de que ceda la estafeta gubernamental, le puedo asegurar que a Geño le aguarda
un futuro promisorio. Más cuando sé que el país
requiere políticos de su talla que operen desde las altas esferas del poder,
donde se marca el rumbo de la nación… Hoy, el mensaje En el mensaje que hoy ofrece a
su pueblo, con motivo de su sexto y último informe gubernamental, Eugenio
Hernández Flores seguramente dirá que cuando inició su administración la
población tamaulipeca superaba apenas los 2 millones 700 mil habitantes, y que
en la actualidad rebasa los 3 millones 500 mil. Este crecimiento acelerado,
por obvias razones, ha requerido que las instituciones se tornen más eficaces y
eficientes. La referencia es suficiente
para contextualizar lo que este día habrá de exponer el mismo jefe del
Ejecutivo estatal, sobre el desarrollo de Tamaulipas en lo económico, político
y social. Discreción de Sánchez Garza La presencia de Alfonso
Sánchez Garza en la ceremonia alusiva al sexto y último informe gubernamental,
se prevé discreta, aun cuando en el (pasado) proceso electoral le tocó
enfrentar a un monstruo político de la oposición, como lo es Ramón Antonio
Sampayo Ortiz; y en ningún momento ha hecho alarde de su superioridad en las
urnas. Durante la justa ambos
candidatos se mantuvieron prácticamente empatados, pero en la recta final
Sánchez Garza ganó la carrera a Sampayo y dejó constancia de que cuando se
trabaja sin grillas estériles ni distracciones, en una competencia de altura,
el triunfo es más meritorio. Comento lo anterior porque
Alfonso, fiel a su costumbre, se maneja con discreción y no hace leña del árbol
caído, como quisieran escucharlo hablar los detractores de Sampayo, quien, por
cierto, sabe que en su tercera participación electoral en Matamoros le tocó
perder ante un político de grandes vuelos. Se hace camino al andar *** Hoy, también la grilla
estará en todo su apogeo. Y los ojos de la clase política nacional habrán de
escudriñar los intercambios de miradas y gesticulaciones de Eugenio con Beatriz
Paredes Rangel, Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones Rivera y Humberto
Moreira Valdés, en busca de una señal futurista. *** Lo cierto es la percepción
que ya es del dominio público: que Geño es visto con buenos ojos por los otros
actores aludidos. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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