Hace tres días --concretamente el martes 30 de noviembre--, en este mismo espacio le comenté que durante la semana en curso habría de quedar formalmente instalado...
Por: Juan Sánchez-Mendoza03/12/2010 | Actualizada a las 09:20h
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+ Egidio Torre Cantú ya definió al equipo de enlace + Y como se advertía, lo encabeza Garza Palacios + Los aspirantes a virreyes exhiben desesperación + Película del cine mexicano los dibuja claramente Hace tres días --concretamente
el martes 30 de noviembre--, en este mismo espacio le comenté que durante la
semana en curso habría de quedar formalmente instalado el Comité de Enlace del
Gobernador Electo, Egidio Torre Cantú, para hacer efectivo el proceso sexenal
de entrega-recepción con el régimen que está por concluir su período
constitucional. Y fue ayer, precisamente,
cuando en la propia oficina de Egidio se anunció la formal instalación del
equipo que habrá de recibir de quienes se van toda la información concerniente
al estado que guarda el actual gobierno, en cuanto a los asuntos
administrativos. Bajo la coordinación de Herminio
Garza Palacios, los personajes involucrados en la tarea desde hoy tienen la
encomienda de conocer al menos de manera general todo cuanto se relacione con
los asuntos de poder; y si acaso sus identidades no han sido reveladas es
porque son parte del equipo de transición y eso no significa que pudieran
convertirse en virreyes en el régimen que está por estrenarse. Por algo Torre Cantú no ha
hecho alusión al tema. Pero de que eso provoca
inquietud entre los aspirantes a formar parte de su equipo compacto, es algo
innegable. Y eso me lleva a recordar un
filme del cine mexicano. Se intitula “La víspera”. Sinopsis de la película En 1982, cuando la censura era
práctica cotidiana en México por la intolerancia presidencial ante la libertad
de expresión, el director cinematográfico Alejandro Pelayo Rangel escribió y
rodó su primer largometraje en 16mm, “La víspera”, que un año después mereció
cuatro premios “Ariel” pese a que sólo fue exhibida en televisión y cineclubes. Nunca fue transferida a 35mm
porque el autor, hijo de Luis Manuel Pelayo y primo-hermano de Beatriz Paredes
Rangel, bien sabía que la Secretaría de Gobernación jamás le autorizaría llevar
el filme a la pantalla grande. El motivo: su dura crítica
hacia quienes aspiran acceder a los pináculos del poder. De cualquier forma Ernesto
Gómez Cruz, María Rojo, Salvador Sánchez, Alfredo Sevilla, Ana Ofelia Murguía y
Fernando Balzaretti, entre otros actores, lograron actuaciones que aún se
disfrutan a años de distancia. Más cuando el argumento es
fácil adaptarlo a los políticos de moda. Leamos el sustento de este
argumento: La acción transcurre en un
solo día, aquel que, después de estar doce años inactivo en la vida política,
un ingeniero espera, en compañía de algunos familiares, compadres, amigos y
panegiristas, el llamado para integrarse al gabinete. En pareja (es decir, esposos)
o individualmente, los comparsas del “futuro secretario” llegan a la casa de
éste; lo abrazan, lo colman de regalos, le juran lealtad, fidelidad y se ponen
a sus órdenes. “Pa’ lo que se ofrezca”. Los canapés y bebidas corren
por cuenta del anfitrión, aunque no falta quien llegue con pastelillos o vinos
de la mejor calidad. Y desde luego todos visten sus mejores galas. Ellas, las damas, se enfundan
en pieles y abrigos que combinan con alhajas caras; y ellos lucen desde smoking hasta frac, relojes de oro y
sonrisas triunfalistas. Hablan de su futuro en la
cúpula del poder… y de lo que sigue después de la Secretaría, pero siempre bajo
la batuta del “elegido” que no aparta los ojos del teléfono. Así transcurren los minutos,
las horas… sin que entre la ansiada llamada. Luego de varias horas de
espera, los rostros empiezan a mostrar gesticulaciones de hastío, incredulidad,
desesperación. ¿Y cómo no si el maldito
teléfono nada que suena? Por fin ya entrada la noche
“el elegido” es avisado de que la cartera pretendida ya está ocupada; se
desploma, pierde la noción de las cosas y ni siquiera se da cuenta de que sus
invitados y parentela lo van dejando solo con su amargura y habladurías, hasta
el grado de llevarse las ofrendas con que llegaron y reclamarle “el
atrevimiento de haberlos engañado”. Así, esas 24 horas de espera,
llevadas a la cinta, le permiten al espectador reflexionar sobre el significado
del poder, los políticos de una época y los de las nuevas generaciones. El parangón No es fácil encontrar una
copia de “La víspera”, pero si usted pretende incorporarse al gabinete y tiene
oportunidad de ver la cinta, aproveche el momento para hacer un parangón de
cómo podría verse en estos momentos. Sobre todo si aún no ha
entendido la inutilidad de mantenerse junto al teléfono –convencional o
celular, que para el caso da lo mismo--, en espera de la llamada. Hago esta reflexión por
sospechar que algunos aspirantes a formar parte del equipo del gobernador
Egidio Torre Cantú empiezan a perder la ecuanimidad, sin entender que una
indiscreción, un titubeo o un desliz, en los momentos actuales, podría marcar
la diferencia entre incorporarse o no al gabinete. Entonces, lo más recomendable
es que consideren las horas y los días por venir como auténticos espacios para
la reflexión y momentos de guardar. Para ello tendrían que
olvidarse de su protagonismo; y si no fuera mucho pedir, cerrar la boca que
siempre tienen presta a efecto de darse a notar. Hoy como nunca quienes
pretenden ser promovidos en la administración pública deben esconder la cabeza
y medir estratégicamente cada evento al que decidan asistir, incluidas las
carnes asadas. Y es que al calor de los tequilas pueden aflojar prenda, sin que
todavía haya nada para nadie. Entonces, lo sensato es cuidar
las formas y no hacer tanta alharaca, menos generar expectativas entre
seguidores, mozos y caprichos, ya que la decepción podría ser contundente y
traumática. Una lección de prudencia es la
vertida por el creador del “nuevo Tamaulipas” y vendedor de sueños milenarios,
Manuel Cavazos Lerma, quien a pregunta expresa de un reportero --antes de
alcanzar la gubernatura--, aseguró que los proyectos políticos se acarician en
privado. En el caso que nos ocupa no
está de más atender la recomendación del “Chaparrito bailarín” --así lo bautizó
la periodista Isabel Arvide--, de modo que es pertinente aprender en cabeza
ajena y guardar la compostura. Algo más: aquellos personajes
que sientan que la virgen les habla y por tanto ya se sientan los “iluminados”,
deben tomar las cosas con mesura porque las decepciones calan hondo y podrían
llevarlos a cometer tonterías. Suerte y poder Según Nicolás Maquiavelo, lo
que hundió a César Borgia fue que logró muchos triunfos y era un hábil
estratega, pero tuvo la mala suerte de tener buena suerte. Me explico: el padre de César
era nada menos que un Papa –Alejandro VI--, por lo que el tirano nunca se
preocupó en prepararse para mantenerse vigente, y así entre voraces amigos y
feroces enemigos se lo acabaron cuando su progenitor ya no podía defenderlo. Surge la cita porque algunos
políticos de altos vuelos no han entendido que ponerse al tú por tú con el
Gobernador Electo de Tamaulipas podría llevarlos al ostracismo político, aun
cuando busquen falsos paternalismos más allá del estado. Y eso lo veremos a partir del
uno de enero del 2011. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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