Por: Juan Sánchez-Mendoza29/11/2010 | Actualizada a las 22:33h
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Esta semana podría empezar a operar formalmente Sus integrantes, no necesariamente serían virreyes La normatividad otorga 30 días para trámite sexenal Hay ventajas de trabajar con los enemigos y amigos En el transcurso de esta misma
semana, si el gobernador electo Egidio Torre Cantú no dispone lo contrario,
quedaría formalmente instalado su Comité de Enlace para agilizar el proceso de
entrega-recepción con el régimen que está por concluir su período
constitucional. De esta forma algunos actores
de tantos que se auto perfilan como parte de su gabinete tendrían tiempo suficiente
para conocer las actividades próximas a realizar, y se evitarían retrasos en
los asuntos de la administración pública. Lo anterior viene al caso
porque mucho se ha especulado en torno al tema, sin tener un real conocimiento
de la normatividad; y eso, lector amigo, provoca confusión entre quienes ansían
ocupar cargos de primero y segundo niveles en la burocracia estatal, los
funcionarios salientes y entre miles de servidores públicos. Más cuando los mismos
aspirantes a las secretarías han deslizado sus nombres como supuestos nuevos
virreyes --sin que necesariamente éstos formen parte del equipo compacto del
mandatario electo--, en un claro afán de salir a la palestra y ser tomados en
cuenta en la repartición sexenal de “huesos”, aun cuando el propio Egidio ha
reiterado que los nombramientos se darán a conocer hasta el 31 de diciembre. Quizá los acelerados todavía
no han asimilado bien las palabras de Torre Cantú, con las que refiere
claramente cómo se daría la transición gubernamental. En el aspecto administrativo,
aclaro. Y a ellos les recuerdo que los
encargados del proceso entrega-recepción no necesariamente van a formar parte
del gabinete, pues para la conformación de éste, también, Egidio ha sido muy
cuidadoso. Tan es así que a la pregunta
de ¿cómo va a nombrar a su equipo de trabajo?, ha respondido: “Con mucha responsabilidad. Lo
que queremos es darle resultados a los tamaulipecos; y para ello necesitamos
gente muy comprometida con el estado, gente honesta, transparente, gente de
bien, personas capaces en cada una de las áreas que les sean asignadas, y,
sobre todo, gente que tenga un gran compromiso con Tamaulipas y que lo quiera
muchísimo para trabajar intensamente durante los próximos seis años”. Comité de Enlace El Comité de Enlace del
Gobernador Electo tiene cerca de un mes, prácticamente, para estudiar la
situación de cada área gubernamental; y en ese lapso trabajará de la mano con
un equipo del régimen saliente que le dará pormenores del estado que guarda la
actual administración. Sobre el mismo tema, el
mandatario electo ya adelantó que habrá una excelente coordinación entre ambos
cuadros, con el objetivo de estar listos para que el uno de enero él y su
equipo tomen las riendas de la administración pública estatal. Y no quita el
dedo del renglón, ni anima a los acelerados. Por tanto, para mejor entender
el proceso de transición y no hacer caso a las elucubraciones mentales de los
“calenturientos”, baste citar lo que dice la Ley para la Entrega-Recepción de
los Recursos Asignados a los Poderes y Ayuntamientos del Estado de Tamaulipas,
en su capítulo tercero: Artículo IX) Tratándose del
acto de entrega-recepción final de cualquiera de los poderes, de los
ayuntamientos o de sus entidades, la o las personas legalmente autorizadas para
tomar posesión, dentro de los 30 días previos al acto de entrega-recepción,
podrán designar un Comité de Enlace, que tendrá por objeto establecer la
coordinación necesaria con el o los servidores públicos que concluirán el
desempeño de su función, y que sean designados expresamente para este efecto
por el titular o representante del poder de que se trate o por el presidente
municipal que corresponda, con el fin de conocer, de manera general, los
recursos y responsabilidades que serán recibidos y facilitar la continuidad de
las funciones públicas con motivo de la renovación de sus titulares. Artículo X) La designación del
Comité de Enlace corresponde a la persona que se encuentre legalmente
autorizada para tomar posesión del cargo que corresponda, quien le comunicará
por escrito al servidor público que concluirá su gestión. El Comité de Enlace
estará integrado por un número máximo de siete miembros cuando se trate de la
entrega-recepción municipal o de entidades estatales o municipales, y por un
máximo de diez si se trata de la entrega-recepción de alguno de los Poderes del
Estado. Una vez hecha la designación
del Comité de Enlace, las personas señaladas en el párrafo anterior de este
precepto acordarán la forma en que se habrán de coordinar para el fin señalado
en el artículo precedente. Los integrantes del Comité de
Enlace podrán conocer las oficinas, el mobiliario y equipo con el cual cuentan
y su estado físico, los almacenes, los archivos, los sistemas de nóminas e
inventario, el avance de la complementación de la información a que se refiere
el artículo séptimo de esta ley y la identificación y localización de los
bienes y documentos que serán materia de la entrega-recepción. Artículo XI) Las actividades
que desarrollen los integrantes del Comité de Enlace, serán únicamente con el
objeto de conocer de manera general los recursos y las responsabilidades que
habrán de recibirse, por lo que no podrán interferir en el desarrollo normal de
las funciones oficiales, sustraer información, ni tomar posesión de bienes
antes de la entrega-recepción formal. En todo caso en el desarrollo de sus
actividades no podrán ocupar más de cuatro horas hábiles diarias. El texto es harto elocuente,
por lo que no vale la pena distraerse en los juegos malabares de quienes ya se
sienten parte del nuevo gabinete. Los que suspiran Ahora bien, en cuanto a los
hombres y mujeres que suspiran por incorporarse al equipo de primer nivel de
Egidio Torre Cantú, ya se ha desatado una serie de especulaciones. Los analistas políticos,
teóricos de café, grillos despistados y hasta los “chamanes”, sugieren que por
vía de mientras quienes a partir de hoy se pavoneen por las oficinas públicas
--enviados como elementos de transición--, ya están más que “amarrados”, dado que
así lo establece la tradición. Sin embargo esto no es regla
infalible, en tanto que los verdaderos nuevos apóstoles podrían estar
perfilando manuales y programas de trabajo en relación a las carteras que les
serían encomendadas --en la tranquilidad de sus oficinas, negocios o ranchos--,
junto a un reducido grupo de colaboradores que no escatiman esfuerzos ni
horarios, pues cada día, creen, están más cerca de disfrutar las delicias y
encantos de la nómina burocrática. Hasta la fecha, al menos para
ocupar los principales puestos de la administración pública estatal, se han
mencionado con insistencia diversos nombres; y aunque son simples presunciones,
no por eso dejan de ser viables algunas ternas para los cargos de mayor
relevancia. Por otro lado se coincide en
que el equipo ésta vez no saldrá de las afinidades personales, negociaciones
políticas, compromisos morales y encargos de última hora; sino que lo
conformarían profesionistas y técnicos altamente calificados. En fin, sólo Egidio sabe
cuándo, cómo y con quiénes formar su Comité de Enlace que, insisto, no por ello
necesariamente estarían considerados como secretarios de su gabinete. Amigos y enemigos El libro intitulado “Las 48
leyes del poder” --de Robert Greene--, nos ilustra sobre diversos temas de
política práctica; y uno de ellos, en especial, se recomienda a la nueva clase
política. Leamos: “Nunca confíe demasiado en sus
amigos; aprenda a utilizar a sus enemigos. “Desconfíe de los amigos;
suelen ser los primeros en traicionarlo, ya que caen fácilmente presa de la
envidia. También suelen convertirse en irrespetuosos y tiranos. “En cambio, emplee a quien
haya sido su enemigo, y le será más leal que un amigo, ya que deberá hacer
mayores esfuerzos para demostrar su adhesión. Lo cierto es que usted debe temer
más a sus amigos que a sus enemigos. “Si no tiene enemigos, busque
la forma de creárselos”. Al respecto, Voltaire plasmó:
“Señor, protégeme de mis amigos, que de mis enemigos me protejo yo mismo”. Recomendación A quienes pretenden subirse al
nuevo “carro revolucionario”, dedico un pensamiento de Thomas Hubbard: “Si usted trabaja para un
hombre, por Dios, trabaje por él; hable bien de él y sea fiel a la institución
que él representa. “Si usted quiere murmurar,
condenar o encontrar faltas constantes, entonces es mejor que renuncie a su
puesto, y cuando esté fuera dé rienda suelta a la maldad de su corazón. “Pero mientras sea parte de la
institución, ¡no censure!, si lo hace la primera ráfaga de viento que pase se
lo llevará, y probablemente usted nunca sabrá por qué”. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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