En el proceso de selección interna para designar candidatos a diputados locales y alcaldes, son muchos los “cartuchos quemados”...
Por: Juan Sánchez-Mendoza31/01/2010 | Actualizada a las 22:57h
La Nota se ha leído 2307 Veces
Hay priístas que sin posibilidad, buscan
candidaturas Más les interesa darse a notar que procurar la
unidad Gamundi Rosas responde a un solo hombre: Eugenio Hoy podría iniciar la desbandada en el Congreso
local En el proceso de selección interna para designar candidatos a diputados
locales y alcaldes, son muchos los “cartuchos quemados” que están prestos a
ganar el hándicap.
A ello obedece que en el Partido Acción Nacional (PAN) se tenga la
presunción de poder ganarle al tricolor algunos distritos y cinco de los
municipios llamados grandes (Nuevo Laredo, Reynosa, Tampico, Mante y Victoria),
puesto que en esas demarcaciones se mueven aspirantes del tricolor que no gozan
de prestigio, madurez política ni experiencia administrativa, aun cuando desde
hace años han vivido pegados a la ubre gubernamental.
Los priístas aludidos, sin embargo, juegan apostándole a su “arrastre” y
“popularidad” –aunque cotidianamente participen en una lucha que sólo provoca
desgaste anímico y físico--, mientras los albicelestes, como siempre, animan
tempraneramente la descomposición misma de la competencia oficial, pues no quieren
quedarse atrás en cuanto a sainetes estériles se refiere De cualquier forma en esta lucha intestina los acelerados se sacarán los
ojos, unos a otros, sin que les importe ensuciar la contienda interpartidista
con el cuento de la democratización.
Y es aquí, precisamente, donde se debe considerar que cuando un ser
advierte su impotencia para alcanzar el éxito, pero se niega a admitirlo
públicamente, comete todo tipo de tonterías por sufrir alteraciones extremas en
su estado anímico, que regularmente rayan en la desesperación.
Este sería el caso de quienes parecen haber perdido la esperanza de
ganar el proceso interno del PRI para designar candidatos, por cualquiera de
las dos vías aprobadas: convención de delegados y consulta a la base.
Por ello recurren a la confrontación. No respetan las reglas del juego
–como era de esperarse--, ni asimilan su estrepitosa caída en el ánimo de las
estructuras distritales y/o municipales, que al darse cuenta de que sus
mensajes son sólo bravuconadas les vuelven la espalda y los dejan solos con su
amargura y habladurías.
Ello por supuesto acarrearía escisiones en el tricolor, pero algunos
“cartuchos quemados” no lo entienden así. Se cierran al diálogo, y, lo peor, ya
preparan lo que sería su próxima embestida: aducir que las condiciones no están
dadas para llevar a cabo procesos democráticos, siendo que lo mejor (para el
PRI y para ellos mismos) es pugnar porque todas las candidaturas resulten de
unidad.
Es éste el último recurso de los priístas que nada tienen qué hacer en el
proceso. Y todos los virtuales perdedores lo saben muy bien. Tanto que sus
personeros una y otra vez se han reunido con gente de partidos antagónicos a
los suyos, tratando de que los arropen, a fin de contender bajo sus siglas como
candidatos. Pero sin éxito aparente.
Merced a lo mismo, no debe extrañar a la mentada gran familia
revolucionaria si en los días próximos vemos que algunos aspirantes con menos
probabilidades de triunfo anuncian que abandonan la competencia interna para
aceptar postulaciones de los partidos que esperan escurrimientos para presentar
candidatos a todos los cargos de elección popular en juego. De ellos todo puede esperarse.
Y más por saber que éste, quizá, sea el último tren en sus mediocres
carreras políticas. Mano amiga, pero firme En la confección de las fórmulas de precandidatos a los ayuntamientos y
diputados locales, por cierto, el Gobernador podría confirmar que no está
dispuesto a compartir el poder político de la entidad, pues aquí él manda y si
se equivoca, bien que lo sabe, vuelve a mandar.
De ahí que avale la práctica de un ejercicio democrático para garantizar
la gobernabilidad y la cohesión en Tamaulipas, como resulta el hecho de que
para las nominaciones haya dado instrucciones para que el PRI se abra a la
negociación, pues también sabe que los nuevos tiempos son propicios para la
inclusión de todos los grupos de interés estatales, ya que con estas acciones
gana mayor respeto y confianza cotidianamente.
Esta hipótesis me lleva a deducir que la conducción político-electoral
del PRI, en el proceso selectivo interno que en días próximos se abrirá a la
contienda y de cara a la jornada comicial de julio próximo, la asume plenamente
el mandatario, aunque en la práctica lo haga a través del presidente del Comité
Directivo Estatal (CDE), Ricardo “El Negro” Gamundi Rosas.
De nadie más.
Y ni siquiera tiene qué pedir el visto bueno a la dirigente nacional
priísta, Beatriz Paredes Rangel, aun cuando ostente la misma filiación política
y pese a todo el poder que le permite su investidura.
Menos los llamados grupos de interés antagónicos al dirigente estatal en
turno. Dirigente
pragmático
Bajo este entendido, le recuerdo que el talento político
no necesariamente va ligado al populismo. Pero esto no alcanzan a entenderlo quienes apuran un
cambio en la conducta de Gamundi Rosas. Por dos razones muy simples:
1) Apuestan a la recuperación del corporativismo dentro del PRI; y 2) Extrañan la retórica del simulacro y la degradación institucional.
Antaño, usted bien lo recuerda, el presidente (en turno) del priísmo
estatal era idolatrado por los saltimbanquis del mismo partido, siempre y
cuando éste no atentara contra la ambición de los “camaleones”.
Entonces no hacían tanto escándalo por el actuar del dirigente.
Menos cuando las cuotas legislativas eran el mejor remedio contra los
dogmas extremistas, y, por supuesto, contra los llamados críticos sistemáticos.
Hoy no ocurre lo mismo. Cuando menos no en Tamaulipas, donde la
experiencia evita dar pasos en falso porque del camino andado, y de los yerros,
mucho se ha aprendido.
Esto viene a colación porque en los últimos días se ha hecho más notoria
una campaña de descalificación en contra de “El Negro”.
Sin embargo, quienes promueven esa andanada, ignoran lo que Ricardo hace
y lo que no, en su actividad interpartidista.
Ahí tiene usted, por ejemplo, la serie de encuentros que en las últimas
semanas ha sostenido con los aspirantes más furibundos a las 43 alcaldías, en
lugares públicos y a la vista de todos, que por sí mismos refieren su interés
para (al menos también en esta encomienda) cohesionar a la mentada gran familia
revolucionaria.
“El Negro”, incluso, no hace alarde de su labor político-partidista en
los medios de comunicación masiva.
Ahora es más discreto. Menos populista.
Y por fuente digna de todo crédito sé que no lo seduce el canto de las
sirenas ni le obsesiona permanecer al mismo tiempo al frente del partido y como
coordinador general de la campaña del virtual candidato priísta a la gubernatura,
Rodolfo Torre Cantú, pues su compromiso y lealtad están con un solo hombre: el
Gobernador. Se hace camino al andar *** Hoy se pone en marcha el primer período ordinario del tercer año de
ejercicio constitucional de la LX Legislatura del Congreso local.
*** El primer punto a desahogar es su instalación; enseguida la elección
de la mesa directiva para el mes de febrero; luego iniciará la sesión solemne a
la que asiste el gobernador Eugenio Hernández Flores, y, para concluir, se
esperan las primeras solicitudes de licencia promovidas por los diputados que
aspiran ser candidatos a alcaldes.
*** Mañana, Día de la Candelaria, se reanudan clases y actividades en la
administración pública estatal, pero no se olvide que también habría humo
blanco en el PAN, anunciando la candidatura formal de su abanderado a la
gubernatura de Tamaulipas, aunque ésta sea resuelta allá en la Ciudad de
México.
*** El precandidato del PRI al relevo sexenal, Rodolfo Torre Cantú, por
cierto, desde hoy mismo hará campaña de manera oficial entre la militancia
tricolor en busca de la candidatura formal, y habrá de concluirla el ocho de
marzo próximo. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas