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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Informe de realidades

Por: Juan Sánchez-Mendoza 28/11/2010 | Actualizada a las 22:57h
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De 10 compromisos contraídos, se cumplieron los diez
Equilibrio y diálogo permanente, premisas del régimen
Fueron seis años de trabajo, unidad y bienestar social
Tamaulipas enfrentó crisis con obras de infraestructura
 
En su sexto y último informe de Gobierno, Eugenio Hernández Flores hace un recuento puntual de las acciones emprendidas y concretadas a lo largo de su ejercicio constitucional.
 
Y como esencia de su mensaje, pronunciado luego de entregar por escrito el documento a la LX Legislatura del Congreso local, llama la atención su firme voluntad para a través del diálogo seguir manteniendo la armonía política del estado, pues es lo que ha permitido que en el sexenio más reciente Tamaulipas se haya distinguido por el trabajo, la unidad y el privilegio a la democracia.
 
El cumplimiento de los diez compromisos adquiridos al inicio de su régimen, es consecuencia del equilibrio adecuado que Eugenio ha procurado durante su administración –hay que tomar en cuenta que todavía le resta más de un mes para entregar la estafeta--; y es, también, una de sus premisas para alcanzar soluciones duraderas y la construcción de múltiples obras de infraestructura de beneficio colectivo, ya que en la tarea se han involucrado todos los actores partidistas sin importar doctrinas, credos ni ideologías.
 
Hay que recordar que durante los últimos cuatro años la crisis económica le ha pegado fuerte a todo México, pero con trabajo en Tamaulipas se ha enfrentado la adversidad, bajo la acertada conducción de Hernández Flores, quien lejos de amilanarse le echó ganas a su proyecto de infraestructura y eso le fue reconocido en el proceso electoral de julio próximo pasado, cuando en las urnas la población refrendó su calificación hacia el Gobernador.  
 
Ese veredicto ciudadano, fue además producto de los avances programáticos que se han realizado en torno a la construcción de un nuevo Tamaulipas y los alivios sustantivos a favor de los sectores sociales más vulnerables.
 
En síntesis, puede afirmarse que el sexto informe de Gobierno incluye las medidas correctivas que tuvieron que tomarse para caminar por el sendero correcto en los asuntos políticos, económicos y sociales de la entidad, aun cuando el tema de la inseguridad siga impactando porque la autoridad (federal) responsable de combatir la delincuencia avanza lentamente y en todos los rincones del estado todavía no se recobra la certidumbre.
 
Sin embargo el panorama general del estado hoy ofrece la impresión de que se ha modificado en forma importante, pues una cantidad de asignaturas que permanecían estancadas o metidas en círculos viciosos se ha destrabado, fluyendo con sorprendente rapidez e indicando el inicio de un nuevo y alentador ciclo.
 
Y de eso hay constancia.
 
Y por algo se prevé una transición tersa.
 
Estabilidad política
 
Es, quizá, en la vida democrática de la entidad donde con mayor fuerza se han registrado importantes éxitos a lo largo de estos seis años de gobierno, como claramente lo sustentan los tres procesos que aquí se dieron (en el actual sexenio) para renovar, en el primero, la legislatura local y los 43 ayuntamientos; en el segundo para designar senadores y diputados federales, y, en el tercero, para elegir Gobernador, alcaldes y diputados locales.
 
Así lo considero, ya que después de los obstáculos que originó la inmadurez de los políticos de oposición y el uso de tácticas de chantaje y/o contestatarias por parte de éstos, principalmente, (por fin) se vislumbran avances en el terreno del buen entendimiento entre el Gobierno y todas las corrientes ideológicas del estado; y se ha restaurado la legalidad que así sepulta el clima de desacuerdo e inconformidad que privó entre los principales actores políticos hasta la víspera del proceso electoral y durante algunos días subsecuentes a la jornada comicial.
 
Por otra parte, ayer fuimos testigos (en el nuevo recinto del Congreso del Estado) de que el divisionismo no sólo ha disminuido en su nivel de virulencia e intensidad, sino que se ha sabido encauzarlo y conducirlo por el terreno de la legalidad, con sus altas y bajas, como cualquier proceso, pero con mayores avances que retrocesos.
 
Con ello también se evita caer en el clima de anarquía y caos al que le apostó la insurrección de algunos nostálgicos del poder, restaurando la confianza de los tamaulipecos en la vigencia del orden institucional y en la estabilidad estatal.
 
Tan es así que (igual en la víspera) el Gobernador ofreció a todos los actores políticos seguir logrando los acuerdos pertinentes que permitan inscribir a Tamaulipas como un estado de avanzada, y, lo mejor, involucrarse en los trabajos de un avance sustantivo y equilibrado.
 
Desarrollo económico
 
En el terreno económico se produjeron los efectos tan esperados por todos los tamaulipecos –nativos o avecindados en la entidad--, que tuvimos que asumir los costos de una crisis que principalmente afectó la economía familiar, derivada de las medidas draconianas adoptadas por la Federación tras el colapso económico globalizado.
 
Hace cuatro años, cuando inició tan grave situación, no podíamos creer que fuera a ocurrir la tan ansiada recuperación económica en Tamaulipas mediante el sacrificio a corto plazo de cosas que podrían haberle redituado mayor popularidad al mandatario, pero hoy sí podemos apreciar que los signos vitales de nuestra economía muestran que la emergencia tiende a ser superada con el trabajo, la unidad y paz social.
 
Los hechos, por tanto, han demostrado que el programa para enfrentar la crisis fue el adecuado, y que las estimaciones del Gobierno en torno a indicadores como inflación y crecimiento económico, han resultado estar más cerca de la realidad que incluso las hechas por analistas del centro del país.
 
Seguridad pública
 
Ésta es quizá el área más vulnerable de todo el país, toda vez que la responsabilidad del Gobierno Federal no ha rendido los frutos prometidos ni los programas han funcionado adecuadamente.
 
Por ello los avances que las instituciones estatales han alcanzado en materia de prevención, persecución del delito, administración de la justicia y seguridad pública, tampoco han sido calibrados en su justa y real dimensión.
 
No obstante esa ausencia de resultados positivos por parte de la Federación, sigue siendo alentador que en materia de seguridad pública se esté aplicando el rigor de la ley en toda la geografía tamaulipeca –por parte de las instituciones domésticas, por supuesto--, y que el sucesor de Eugenio tenga en mente seguir reformando las leyes y códigos que rigen en el estado, por ser la mejor forma de adecuarlas a la época.
 
De ahí que la vox populi considere que Hernández Flores hizo (y sigue haciendo) bien su tarea de superar las deficiencias, limitaciones y falta de credibilidad en la prevención y persecución de los delitos que tanta inquietud han generado entre los tamaulipecos, pero igual es pertinente destacar que el Poder Judicial del estado se ha fortalecido significativamente.
 
Lo que viene
 
Una vez cumplido el requisito constitucional de entregar por escrito su informe anual de actividades al Congreso de Tamaulipas –en esta ocasión, el sexto y último--, el gobernador Eugenio Hernández Flores podría avocarse a la consolidación de su proyecto político-administrativo, por lo que no debemos descartar que de hoy hasta el día último de su mandato trabaje con más ahínco y entusiasmo.
 
Sobre todo porque está dispuesto a cerrar su ciclo a tambor batiente.
 
Prueba de ello es que aún le quedan muchas obras por inaugurar y, por supuesto, habrá de ponerlas en operación en los 33 días sucesivos que restan a su gestión.
 
Y de eso le comentaré con amplitud en los días posteriores.
 
Antes y después del ocho de diciembre próximo, cuando Eugenio ofrezca un mensaje político-administrativo a todos sus gobernados, ante la presencia de la clase política nacional y, desde luego, la tamaulipeca.
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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