Por: Juan Sánchez-Mendoza25/11/2010 | Actualizada a las 22:31h
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Esa práctica no ha funcionado, durante décadas Egidio sigue dispuesto a contratar a los mejores Tantas presiones y la grilla, no le quitan el
sueño Todo listo para que Eugenio entregue su informe Durante décadas ha sido una
constante que en la administración pública federal, estatal o municipal, al
iniciar su período constitucional, se habilite como funcionarios a personajes
inexpertos en las áreas conferidas. Y eso ha obedecido al
influyentismo que permea los tres niveles de gobierno. Pero también ha sido una
necedad por privilegiar los compadrazgos, la amistad, a la familia y los
llamados grupos de interés, por parte de quienes se estrenaron en el mando. En reiteradas ocasiones el
tema ha sido abordado por estudiosos y analistas del sistema político mexicano,
concluyendo siempre que aun cuando el actor principal deseche esa práctica
anacrónica, termina por ser dominado por quienes le rodean y cede
involuntariamente, si no las carteras más importantes, sí buena parte de los
espacios administrativos. Acudo al hecho porque Usted
seguramente ya ha percibido que en torno al Gobernador Electo, Egidio Torre
Cantú, se mueve una pléyade de cortesanos que entre sí se disputan los cargos
más codiciados en la administración pública, siendo que él no ha dado línea a
nadie ni mucho menos ha extendido nombramiento alguno, pese a las presiones que
de una u otra forma sortea cotidianamente y la “grilla” barata que día tras día
crece y se multiplica en los mentideros políticos. Eso confirma su congruencia
entre el decir y el actuar. Y lo refiero porque Egidio,
desde que fue electo Gobernador, dijo que la conformación de su gabinete es un
asunto que no le preocupa, pues mujeres y hombres talentosos los hay en toda la
geografía tamaulipeca e incluso más allá de nuestras fronteras, dando a
entender que si es necesario ir en busca de sus paisanos expertos en áreas
específicas, él está dispuesto a buscarlos y convencerlos para que se sumen a
su proyecto. Es decir, de antemano rechaza
la improvisación. Lo recomendable Los especialistas en la
selección de recursos humanos recomiendan que antes de cualquier contratación
se revise minuciosamente el perfil del puesto y de los aspirantes a ocuparlo,
pero en la administración pública esto no se ha aplicado puntualmente, en
virtud a que las decisiones cupulares comúnmente han son verticales; y si acaso
en el pasado se utilizaron procedimientos de diagnóstico, fue tan sólo para
justificar un supuesto profesionalismo en la selección del personal. Sobre todo
en lo que se refiere a las secretarías, subsecretarías, direcciones generales y
direcciones de área. Por otra parte, bien sabemos
que no existe un definido servicio profesional de carrera en la función
pública, pues cada movimiento trae consigo la contratación o renuncia masiva de
quienes colaboran muy de cerca con el funcionario recién nombrado o el
removido. Ya sean mandos medios o superiores. La experiencia acumulada
durante años de trabajo, por tanto, es ignorada; y la inversión que hizo la
administración pública para capacitar a sus burócratas se pierde, pues estos
son desplazados por otros grupos que llegan a ocupar las carteras estratégicas. Es obvio que esas
determinaciones no se originan en la ignorancia. Por lo regular los altos
mandos o sus asesores en turno conocen al dedillo los libros o manuales que
utilizan los cazadores de talentos para identificar prospectos, seleccionarlos
y efectuar la respectiva contratación. Sin embargo, ha podido más el
interés particular que la necesidad de conformar un equipo de trabajo
eficiente, integrado por expertos en las áreas más delicadas, cuando menos. Propagación de logros Esta realidad es la que se
encubre mediante la propagación de logros aislados en el ejercicio público,
pues algunos funcionarios federales, estatales y municipales, pretenden
hacernos creer que trabajan con eficacia y eficiencia. Entonces, más que procurar la
satisfacción social, el motivo que los impulsa a cacarear su pobre obra es
obtener el reconocimiento de los que se van, y de los que vienen, pa’ seguir
pegados a la ubre. Por eso desde ahora sienten la
necesidad de maquillar su desempeño público. De ningún modo pretendo
minimizar los esfuerzos serios realizados por algunos funcionarios públicos
profundamente comprometidos con la responsabilidad conferida. Menos recalcar en
que aún no se ven los resultados de su gestión, pero creo justo señalar que
muchos ya piensan en seguir la tradición de enquistarse en el poder, con todo
lo que ello implica. Así, poco les importa exhibir
limitantes y deficiencias, pues le apuestas a una mala selección de personal
con bajo perfil y probada mediocridad. Pero esta vez, casi convencido
estoy, yerran en sus apreciaciones. Refuerzos federales Las diferentes bandas del
crimen organizado que pretenden retener, ampliar o instalar su poderío a base
de sangre y fuego en la región fronteriza estatal, podrían ser diezmadas si en
verdad las centenas de agentes federales antinarcóticos y los soldados que han
hecho su aparición en el estado se avocan a perseguir a los narcotraficantes y
no, como otrora, a sólo espantarlos con el petate del muerto. En su cruenta disputa por
controlar los puntos estratégicos ubicados sobre la ribera del Bravo, los
facinerosos han utilizado todo tipo de armamento y no muestran respeto, menos
miedo ni consideración, hacia las corporaciones policiales federales, estatales
o municipales –ni al Ejército Mexicano o la Marina--, como ha quedado
demostrado en los múltiples enfrentamientos librados entre ellas mismas o
contra la “la ley”, sin que les importe sembrar el terror y la muerte. Es
decir, se han vuelto tan descarados que hasta en presencia de la Policía
Federal Preventiva (PFP), los soldados y marinos, son capaces de todo, según la
vox populi. Hay que reconocer, sin
embargo, que el fenómeno del narcotráfico y el crimen organizado desde hace
muchos años les ha ganado la batalla a las autoridades encargadas de su
combate, por tres razones fundamentales: Gran parte de los
narcotraficantes y principalmente sus estrategas en la siembra, cultivo,
cosecha, procesamiento, distribución y comercialización de las drogas, antes
fueron policías; 2) La connivencia que existe
entre capos –incluida toda la estructura de su cártel--, con los jefes de las
corporaciones policiales; y 3) Porque hasta hoy no ha
surgido el funcionario federal que encabece una verdadera cruzada contra los
delincuentes. Cierto es que el combate a
este tipo de flagelo sólo podría ganarse a largo plazo por ser una empresa
difícil de realizar, pero igual se supone que para eso están los mejores
hombres y mujeres al frente de las instituciones de seguridad nacional y/o
pública. Entonces, ateniéndonos a ello
les recordamos que tienen la obligación de aplicarse a fondo y dar resultados…
más que inventar explicaciones. El informe que viene Está ya todo dispuesto para
que el gobernador Eugenio Hernández Flores entregue por escrito su sexto y
último informe de labores, ante los integrantes de la LX Legislatura del
Congreso del Estado –cuyo presidente de la Junta de Coordinación Política es
Felipe Garza Narváez--, el domingo próximo, en cabal cumplimiento a lo
dispuesto por la Constitución Política de Tamaulipas. Diez días después ofrecerá un
recuento puntual de su ejercicio constitucional ante toda la clase política de
la entidad y, seguramente, frente a casi una veintena de gobernadores que están
dispuestos a acompañarlo en el evento. Por eso y más se espera un
gran mensaje. E-m@il jusam@infosel.net.mxgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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