La incorporación de Alfredo González Fernández al equipo de trabajo del Gobernador Electo, Egidio Torre Cantú, anima tantas elucubraciones que dificultan...
Por: Juan Sánchez-Mendoza18/11/2010 | Actualizada a las 08:59h
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+ Egidio Torre Cantú conserva su oferta de ser incluyente + La incorporación de Alfredo causa, ésta sí, la extrañeza + Nombres de quienes juegan en este proceso sucesorio + Peña Nieto en su proyecto debe incluir a toda la prensa La incorporación de Alfredo
González Fernández al equipo de trabajo del Gobernador Electo, Egidio Torre
Cantú, anima tantas elucubraciones que dificultan el análisis político, pues
generacionalmente no han coincidido en las aulas ni en el aspecto laboral,
sociedades empresariales o grupos de interés, fuera de su coexistencia como
residentes de Ciudad Victoria. Y aludo al hecho porque Egidio
es oriundo del llamado “Corazón de Tamaulipas”, mientras que Alfredo Román
nació en el puerto de Tampico. Torre Cantú tiene 53 años de
edad y González Fernández 44; uno es ingeniero civil y el otro contador
público, pero ambos egresados del Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey, lo que bien enmarcaría su concomitancia, a menos que
la relación directa viniera de un parentesco, puesto que González también se
apellida la señora María del Pilar, la esposa de Egidio. Otra vertiente insinúa que la
anexión de Alfredo Román al equipo del mandatario electo obedece a su amistad
con el candidato gubernamental extinto, Rodolfo Torre Cantú (qepd); e incluso
existe una presunción más: que arriba al aparato de transición ampliamente
recomendado. Lo cierto es que la aparición
de González Fernández en el séquito de Egidio no es bien vista (por quienes han
pretendido meter a éste en una burbuja y aislarlo de todo contacto con la
sociedad), pero sólo él, y nadie más, sabe por qué lo hace. Supongo que por congruencia,
pues reiteradamente Torre Cantú ha dicho y sostenido que su equipo de trabajo
(y hasta su gabinete) habrán de integrarlo personajes profesionales en cada una
de las tareas que él mismo les asigne, lo que evidencia su determinación para
gobernar con una actitud incluyente. Más allá de fobias, componendas,
imposiciones, recomendaciones expresas, amiguismos, compadrazgos y parentela,
pues convencido está de que esas prácticas anacrónicas no conducen a buen
puerto, pero sí al deterioro del servicio público. Los involucrados Referir nombres sólo por
llenar espacios a nada conduce. Y Usted seguramente comparte
esta apreciación. Pero le sugiero no perder de
vista al propio Alfredo Román González Fernández, Manuel Muñoz Cano, Antonio
Martínez Torres, Manuel C. Montiel Govea, Antonio Carlos Valdés Balboa, Pedro
Luis Valdés Garza, Homero de la Garza Tamez, José Benítez Rodríguez, Enrique
Cárdenas del Avellano, José Manuel Assad Montelongo, Jorge Salinas Treviño,
Herminio Garza Palacios, Raúl César González García, Baltazar Hinojosa Ochoa,
Erick Silva Santos, Óscar Luebbert Gutiérrez, Cecilia Robles Riestra, Fernando
Pérez Chapa, Américo Villarreal Anaya, Edel Sánchez Galván, Héctor Zamora
Treviño, Ramón Durón Ruiz, Óscar Almaraz Smer, Germán Almaraz Smer, José
Guadalupe Azpeitia González, Alejandro Valladares Almanza y José Blas Gil
Contreras. Entre otros, son éstos quienes
tienen derecho al picaporte. Al menos en la casa y oficina
del Gobernador Electo, según me han dicho fuentes bien informadas. Funcionamiento mediático El gobernador del Estado de
México, Enrique Peña Nieto, mucho le entiende a la política. Por eso no me extraña que
gaste carretadas de dinero en su promoción mediática para seguir perfilándose
como el precandidato priísta más popular rumbo a la sucesión presidencial del
2012. Sobre todo cuando él conoce el
documento elaborado por expertos en proselitismo político, quienes recomiendan
que toda campaña pre-electoral (interpartidista o constitucional) incluye el
contacto permanente con los distintos grupos de interés que operan hacia el
interior de cada membrete y los potenciales votantes; y sabe que las acciones
de comunicación y propaganda son fundamentales para ampliar la presencia del
aspirante entre los diversos públicos que, en su oportunidad, son quienes
definen el triunfo o la derrota. De esta forma seguramente
considera tanto los eventos de contacto directo con los cuadros partidistas
como de propaganda. También sabe que no se puede
prescindir de uno o de otro, aunque ambos implican el desembolso de considerables
cantidades de dinero. En una campaña todo cuesta:
las reuniones, los mítines, las visitas domiciliarias y concentraciones. Ni qué decir de los símbolos,
spots, logotipos y lemas, con los que se busca impactar a la ciudadanía
mostrando de manera clara y contundente los atributos y compromisos del
aspirante. Es este aspecto es hacia donde
él canaliza la mayor cantidad de recursos, en virtud al amplio impacto que
generan, pero y para su todavía desafortunado posicionamiento sólo ha acudido a
la prensa centralista, olvidándose de los espacios estatales. Por tanto, hasta hoy yerra en
su propósito, pues no se puede concebir una campaña política sin la utilización
de los productos de comunicación y su transmisión a través de los medios. Todo parte de un estudio de
opinión o auditorio; y justamente de ahí se alinea y diseña la propaganda que
debe responder a las necesidades y demandas de la población. La identidad grafica, el
concepto central y el lema, deben estar adecuadamente encauzados a las expectativas
sociales sin desdeñar otras posibilidades, siempre y cuando el aspirante
entienda la necesidad de estar en forma intensiva en los medios de
comunicación, impresos y electrónicos, con el propósito de proyectar su
personalidad, divulgar su oferta política, compromisos y motivar el voto de los
potenciales electores. Medios electrónicos La radio es un vehículo de
comunicación ampliamente utilizado en las precampañas tanto como en las
campañas constitucionales, pues abarca auditorios heterogéneos y es de extensa
penetración. En cuanto a la televisión,
ésta resulta un medio imprescindible ya que su poder de penetración e impacto
es contundente. Aquí la propaganda se concreta
a través de los spots, entrevistas, notas informativas, testimonios y
trasmisiones en vivo. Pero sin lugar a dudas el
costo del tiempo es mayor que en la radio, y para impactar al auditorio hay que
estar ahí en forma permanente… mientras se esté en la jugada y tenga con qué
pagarse. Actualmente no se puede
concebir una campaña de alto impacto sin el uso de la televisión, dada su
enorme capacidad como medio que atrae la atención de públicos heterogéneos. Prensa escrita Goza de una bien ganada fama
de influyente en el ámbito de las decisiones políticas. De ahí que no pueda soslayarse
la importancia de tener presencia en las páginas de los periódicos y revistas a
través de material informativo, cintillos, desplegados y encartes. Necesario es no desdeñar a los
profesionales de la información que, desde su trinchera, hacen opinión. Una estrategia de publicidad
política e información en medios tiene que considerar esta realidad. Aquí en Tamaulipas existen 23
periódicos diarios considerados importantes dada la circulación que manejan y
su credibilidad. La trascendencia de los medios
impresos como factor de opinión de ninguna manera puede soslayarse. De ahí que los eruditos en la
materia recomienden a los aspirantes a todo cargo de elección que el resultado
de sus actos proselitistas aparezca publicado al día siguiente en las páginas
de los periódicos. Aparte les recomiendan
garantizar se destaque la propaganda fija. Es decir, en los cintillos,
los roba planas, las medias planas y planas enteras, cuando la situación lo
amerite. Asimismo, en el plan de
comunicación e información de una campaña se toman en cuenta los periódicos de
menor circulación; semanarios y revistas importantes. Por tanto, es un hecho: si
Peña Nieto que busque calar hondo en el ánimo de la ciudadanía, difícilmente
puede dejar de lado la utilización integral de los medios impresos y
electrónicos. Igual de cierto es que a fin
de lograr el impacto deseado hay que gastar sumas millonarias en la
contratación de espacios y tiempos. Es parte de lo que advierten
los especialistas en comunicación. E-m@il jusam@infosel.net.mx golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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