Contra lo que argumenten y aseguren los diputados de la LXI Legislatura del Congreso de la Unión, el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal...
Por: Juan Sánchez-Mendoza17/11/2010 | Actualizada a las 08:13h
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+ Ganaron el Presidente y algunos gobiernos estatales + No los productores agropecuarios, según Cruz López + Lo cierto es que los acuerdos surgieron a última hora + Hubo tiempo para consensar, pero privó la indolencia Contra lo que argumenten y
aseguren los diputados de la LXI Legislatura del Congreso de la Unión, el
Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal del 2011 fue
aprobado más por cansancio que en base a un análisis riguroso. Y es que hasta la madrugada de
ayer –ya rebasado el término legal para sancionar el documento--, los acuerdos
brillaron por su ausencia y hubo necesidad de prolongar la sesión con el viejo
y gastado recurso del receso. Por ello la calificación a la
propuesta presidencial fue alta, aunque igual salieron airosos los grupos
parlamentarios al lograr más recursos para casi todas las entidades del país,
en lo general, pues en lo que se refiere a rubros concretos como la asignación
de dinero para programas productivos del campo éstos sufrieron una merma
considerable. Tanto, que el diputado priísta
Cruz López Aguilar tomó la decisión de renunciar a la presidencia de la
Comisión Legislativa de Agricultura. Hay, sin embargo, quienes lo
catalogan de berrinchudo, pero en estricto apego a la verdad fue (el todavía
dirigente nacional de la CNC) el único diputado federal priísta que mostró
congruencia entre su decir y actuar. Incluso, en la maratónica
sesión legislativa, se tornó mayor el desacuerdo entre los operadores del señor
de Los Pinos y la mayoría de diputados federales --merced a la repartición de
tres billones 438 mil 895 millones de pesos--, aun cuando los legisladores
(incluidos los del PRD) ya no cuenten con credibilidad suficiente por (días
antes) haber dado su aval para que incrementen tarifas de servicios y, lo peor,
los precios de la canasta básica de alimentos. Y es aquí, por cierto, donde
se evidencia que nuestro país vive la fragilidad de una incipiente democracia. Pero el pleito también pega fuerte
en las instituciones. Tan es así que éstas se
tambalean ante el sainete desestabilizador de la administración pública entera
(ante la amenaza de desaparecer dependencias, liquidar más sindicatos y
recortar el número de plazas), pues los actores principales otra vez se
aprestaron a desacreditarse de cara a la sociedad que hoy es presa de la
confusión, pues en el fondo más que pelear por los intereses del pueblo ambas
partes (Felipe y los diputados federales) procuraron salir lo menos lastimados
con miras (claras) hacia carrera sexenal (todavía lejana) del 2012. Y esto no es cuento, sino la
esencia del conflicto. Por tanto, el problema central
que se ha vuelto crónico y pone en riesgo el proyecto económico del país, lo
podemos ubicar en la incapacidad de los políticos, autoridades y grupos de
interés para ponerse de acuerdo –aun cuando el señor de Los Pinos presuma que
el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal del 2011 se
dio en base al concenso--; en la incongruencia de algunos de ellos, y, por
supuesto, en la falta de respeto hacia nuestra Carta Magna donde la legalidad
no tiene dobleces. No obstante en el Gobierno
Federal sí se acostumbra practicar un doble juego, pues en la práctica los
funcionarios de primer nivel hacen todo lo contrario de lo que prometen, como
bien lo demuestran algunas palabras pronunciadas por Felipe Calderón Hinojosa
durante sus giras de trabajo. Él afirma que los valores de
la democracia, el respeto a la ley y el orden, son el fundamento de una sana
convivencia política. “Con todos los desafíos y las incertidumbres que puede
entrañar, mi gobierno ha optado siempre por los principios democráticos”, ha
dicho. Y también ha divulgado:
“Cuando un poder rebasa sus atribuciones es siempre en detrimento de los otros”. Ante esas evidencias (salidas
del ronco pecho presidencial) empieza a decrecer nuestra capacidad de asombro
merced a la mentira con que se abordan los asuntos trascendentales que impactan
a México. Y es que parece increíble que
el propio señor de Los Pinos y sus colaboradores más cercanos sean quienes
estén poniendo al país en la antesala de una crisis profunda, debido a
terquedad y cerrazón al no estar dispuestos a respetar los ordenamientos
legales ni a reconocer el ámbito de competencia de un órgano soberano y plural
como es la Cámara de Diputados; pero a ese escándalo igual contribuyen los
legisladores que ya demostraron doblez a la hora de la verdad. Por lo anterior, vale la pena
reiterar que nadie puede estar por encima de la ley, así se trate del
Presidente de la República. Ello es una condición mínima
de respeto a los principios de convivencia y orden que deben privar en México. La LXI Legislatura federal,
por tanto, estuvo en todo su derecho de modificar el presupuesto enviado por el
Calderón Hinojosa, pero no lo hizo por comodidad, toda vez que se trata de una
atribución constitucional. Más aún cuando los cambios
efectuados al presupuesto de ninguna manera se prevén contrarios al gusto del
Presidente, según dicen los propios diputados que votaron en contra del
documento, en virtud a que perjudicarían a amplios sectores de la sociedad y se
postergarían algunos rubros considerados prioritarios. Esos rubros que defiende Cruz
López Aguilar a capa y espada, tienen qué ver con el apoyo al campo; mientras
que las correcciones de las bancadas legislativas se orientan a obtener más
dinero para las entidades, aunque igual debo reconocer que igual beneficiarían
a los sectores sociales más desprotegidos, hasta donde no han llegado los beneficios
de la macroeconomía. Falta de análisis La premura con que en el
Palacio Legislativo de San Lázaro se logró el acuerdo de sacar avante, pero de
última hora, el documento enviado por el señor de Los Pinos, hace presumir que
el Presupuesto de Egresos del 2011 fue aprobado sin haberse sido analizado en
su justa y real dimensión. Tiempo de sobra tuvieron todos
los actores para ponerse de acuerdo antes de llevar al pleno el dictamen, pero
si no lo hicieron fue por sus diferencias partidistas y de grupo, más que por
el contenido de la propuesta, ya que mientras el Gobierno Federal no quitó el
dedo del renglón en cuanto a la repartición de los dineros, hubo mandatarios
estatales que pedían (a través de sus representantes en el Congreso de la
Unión) hasta lo inconcebible, como son obras suntuosas y parques de
diversiones, cuando está visto que lo más urgente para el país es salir del
bache económico en que está hundido. Y es aquí, precisamente, de
donde se agarró el señor de Los Pinos para ganarle la partida a quienes se
oponían a su proyecto, ya que mientras él decía que el presupuesto fue diseñado
para ir al rescate de los que menos tienen, hubo peticiones estatales que
rayaron en lo absurdo. En fin, para bien o para mal
ya quedó resuelto el asunto presupuestal, no importando a los diputados que la
carencia de análisis haya repercutido en la aprobación de un documento diseñado
al gusto del Presidente. Por tanto, en lo sucesivo se
verían mal si protestaran por algo que ellos mismos avalaron en la víspera. Se hace camino al andar *** ¡Vaya, puntada del
“Betico! –Me refiero, por supuesto, al todavía titular de la Secretaría de
Desarrollo Social, Cultura y Deporte (Sedesol)--, por ofrecer públicamente sus
servicios al Gobernador Electo, Egidio Torre Cantú, cuando no ha concluido la
gestión de Eugenio Hernández Flores. *** La actitud de quien
también está identificado como “El caliche”, raya en la deslealtad y traición
–se llama “chaqueteros” a los individuos que como él confirman su calidad de
saltimbanquis, pero en descargo de su oportunismo acudo a un añejo refrán: “no
tiene la culpa el indio, sino quien lo hizo compadre”. *** En fin, así como Humberto
Valdez Richaud, en lo sucesivo habremos de identificar a otros acelerados, que
a falta de un profesional en materia de prensa cometen los mismos yerros que
los aprendices de políticos. *** Y eso que el multimentado
“Betico” muchas horas de vuelto tiene en los asuntos políticos y los
relacionado con la administración pública. E-m@il jusam@infosel.net.mx golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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