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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

El rejuego sucesorio

Emilio Gamboa Patrón es un político discreto, caballeroso y pulcro en su vestimenta; refinado y amable; amplio conocedor de...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 15/11/2010 | Actualizada a las 22:34h
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Fidel Herrera Beltrán va por la candidatura priísta
Él y Manlio Fabio tienen vasta trayectoria política
Se le complica el escenario a Enrique Peña Nieto
Baja y baja la credibilidad hacia Felipe Calderón
 
Emilio Gamboa Patrón es un político discreto, caballeroso y pulcro en su vestimenta; refinado y amable; amplio conocedor de los entretelones del poder.
 
Más, mucho más que el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, como lo acredita su curricular en la administración pública federal y en calidad de representante popular priísta –el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), en 2006, calificó con un 100 por ciento su eficiencia legislativa--, por lo que sería irresponsable darlo por muerto en cuanto se refiere al relevo de Beatriz Paredes Rangel (la actual dirigente nacional del PRI) y acerca de la adelantada candidatura presidencial.
 
Sobre todo porque Emilio (a quien sus detractores califican de gris y perverso) no ha vuelto a tocar ambos temas desde el martes 19 de enero del año en curso, cuando “destapó” a Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones Rivera y Beatriz Paredes Rangel, como precandidatos priístas a la Presidencia de la República.
 
Recurro al hecho porque a Gamboa Patrón (a sus 60 años de edad) se le considera parte de la clase política tricolor que está por extinguirse –en otro tiempo se les llamó “dinosaurios” a quienes rebasaban el medio siglo de vida--, igual que ocurre con sus correligionarios Manlio Fabio (58), Beatriz (57), Fidel Herrera Beltrán (61), Francisco Rojas Gutiérrez (66) y muchos otros militantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que buscan recuperar sus ínsulas en el Poder Ejecutivo Federal e impedir que generaciones más frescas y jóvenes se les adelanten.
 
Por eso mismo –ayer, para ser concretos--, el todavía gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, se auto “destapó” como aspirante a la candidatura presidencial priísta, asegurando tener el perfil idóneo.
 
¿Usted lo cree? Yo también, ya que el aludido tiene más sensibilidad y experiencia política que el caballo favorito en este hándicap.
 
 
Repliegue de grupos
 
La consideración primaria de Emilio Gambo Patrón –quien ejerciera el poder tras el trono en la residencia oficial de Los Pinos, cuando Miguel de la Madrid Hurtado ostentaba el Bando Presidencial--, sólo avistaba las pretensiones de Manlio Fabio, Paredes Rangel y Peña Nieto (44 años), y ahora que Fidel reclama el derecho de ser incluido en la lista, para el PRI cambia el escenario drásticamente.
 
De ahí que los grupos de interés que hacia el interior del organismo tienen derecho a voz y voto empiecen a replegarse; y que los bonos del mandatario mexiquense empiecen a caer, sin necesidad de que el señor de Los Pinos (Felipe Calderón Hinojosa) juegue en este rudo pancracio tricolor ni que el multimentado “Peje” (Andrés Manuel López Obrador) tenga vela en el entierro.
 
Cierto es, muy cierto, que hasta unos años la mercadotecnia le ganó por mucho la partida a los políticos con el desplazamiento de los “feos” y/o actores en decadencia, pero transcurridas amargas experiencias hoy de nueva cuenta se anteponen la madurez, el oficio, la sensibilidad y el olfato, por ser la única forma de reencauzar a nuestra Patria ante la amenaza del sabotaje, la ingobernabilidad (por aquello de las crisis económicas sexenales e inseguridad), la obsesión televisiva de hacer de la jefatura del Poder Ejecutivo Federal una estrella más de su estrellada programación y una Nación carente de identidad.
 
Esto bien los saben los grupos que se disputan por adelantado la Presidencia de México.
 
Y tan bien lo saben, que cuando menos en el PRI –que es el único partido con probabilidades reales de acceder al poder (o retomarlo)--, ya inició un sainete de pronóstico reservado.
 
¿Acaso por el pronunciamiento más reciente de Fidel? ¡Aja! Pero también porque el equipo que comanda Manlio Fabio no está dispuesto a conceder tregua.
 
Y eso lo veremos cuando en las urnas se elija al relevo de Peña Nieto, donde los intereses realmente habrán de encontrarse.
 
Calderón, sin credibilidad
 
Nada alienta más la descomposición social, la anarquía y la pérdida de legitimidad política, que la información distorsionada.
 
Y es precisamente la vocería del gobierno federal la que miente cuando trata de disfrazar las verdaderas intenciones de Felipe Calderón Hinojosa, pues hasta el ciudadano menos avezado ha percibido ya la existencia de una clara embestida en contra de la economía familiar, la cual se mueve indistintamente y como pez en el agua tanto en la casa como en las fuentes de empleo y en la superestructura burocrática, avalada por el Congreso de la Unión.
 
En estos momentos de ingobernabilidad y confusión, los más de 100 millones de mexicanos nos hemos convertido en rehenes de un pequeño grupo de “mañosos”, a los que es sencillo identificar por sus nombres y apellidos. No así por su currículo, puesto que a muchos de ellos ni siquiera los habíamos oído mentar hasta que aparecieron en escena pública.
 
Sin embargo, el peso de sus acciones y la influencia de sus provocaciones se siente en todos los rincones del territorio nacional, a través de golpes de mano y una constante amenaza de lo que nos espera en caso de no ceder a sus caprichos, aunque éstos, en el fondo, atenten contra nuestra precaria situación económica.
Mucho se ha discutido sobre la inconveniencia de aplicar mayores impuestos; se ha exteriorizado el repudio general de la población hacia el Presidente; una y otra vez se ha levantado la voz, pero ni así hemos podido disuadirlo de sus terquedades.
 
Por si fuera poco, sus asesores de prensa gastan carretadas de dinero en spots televisivos tratando de proyectar otra imagen que no le corresponde, pues cree que con anuncios mal elaborados podría convencernos de que no fue él quien promovió los incrementos a la gasolina, el gas, la luz, etcétera.
 
Pero es obvio que ya nadie le cree. Nadie ajeno al grupo de sus panegiristas, que hoy afila sus fauces para devorar lo poquito que nos queda a esta sociedad desangrada.
 
¿Hasta cuándo aguantaremos sus torpezas?
 
 
Afinando detalles
 
La disciplina es una característica de Alfonso Sánchez Garza.
 
Y esto lo confirma el tiempo que dedica a concretar los proyectos sociales que en Matamoros puso en marcha tan sólo por el placer de ayudar a sus conciudadanos que requieren lentes (gratis), agua potable y tortillas a precios accesibles.
 
Igual afina los detalles para que en manos ajenas y confiables sus negocios mantengan el ritmo de crecimiento logrado con él al frente; y una vez liberado de esas responsabilidades, “Poncho” se meterá de lleno a la transición del poder que, según se advierte, será de las más lúcidas allá en la frontera,
 
Sobre todo porque de la mano trabaja con el actual alcalde, Erick Silva Santos, con quien por cierto comparte el entusiasmo de hacer de Matamoros el municipio más próspero de la frontera tamaulipeca.
 
Conciliábulo celeste
 
Los delegados federales que operan en territorio tamaulipeco, alentados por influyentes funcionarios del régimen calderonista –obviamente--, trabajan en un proyecto cuyo objetivo es descalificar las acciones de todas y cada una de las dependencias estatales, ahora que está cercano el sexto y último informe del gobernador Eugenio Hernández Flores.
 
Y para su cometido recurren al tan trillado rollo de que muchas de las obras y programas ejecutados en tierra cueruda (incluso las municipales) no habrían sido posibles ni lo serían sin el apoyo de la Federación.
 
En su andanada, por cierto, los más conspicuos miembros de la ultraderecha planean ocultar que los dineros del ramo 33 y los que la Federación envía a los estados por concepto de participaciones son, por ley, obligatorios, pues reconocerlo les restaría todavía más credibilidad al devaluado régimen de Felipe Calderón Hinojosa y, por consiguiente, a sus amanuenses del membrete albiceleste.
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx 

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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