A nadie debiera sorprender el auto destape de Humberto Moreira Valdés como aspirante a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario...
Por: Juan Sánchez-Mendoza08/11/2010 | Actualizada a las 08:37h
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A nadie debiera sorprender el auto destape de Humberto Moreira Valdés
como aspirante a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido
Revolucionario Institucional (PRI), pero desde luego hay quienes se asombran
ante el hecho, por considerarlo un madruguete a favor del mandatario mexiquense
Enrique Peña Nieto. Sobre todo porque el Gobernador de Coahuila, luego de remitir (por escrito)
su quinto informe de labores al Congreso local (cuya sede está en Saltillo) y
antes de ofrecer públicamente (en Torreón) un recuento de su actividad
administrativa durante el último año, así como un mensaje político –el jueves
que nos antecede--, afirmó ante la prensa que en enero del 2011 habrá de
separarse del cargo, a fin de promoverse en todo el país como el relevo de
Beatriz Paredes Rangel. Y luego enseñó el cobre, al interrumpir la lectura del documento que
tuvo lugar en el Coliseo del Bicentenario, para dar tiempo a que llegara su
homólogo del Estado de México, de quien así habló sin titubeo alguno: “Con Enrique Peña Nieto tengo una amistad construida con base en el
trabajo. De él he recibido orientación para impulsar la obra pública de alta
calidad. Además su solidaridad, apoyo, amistad y confianza”. Obvio es que éstas (sus) palabras no son del agrado de Manlio Fabio
Beltrones Rivera, pero el sonorense hace como que no las oye ni las lee en los
medios impresos de comunicación masiva, porque su olfato, sensibilidad y
experiencia política es más grande que cualquier provocación. En fin, lo que se desprende del acontecimiento político de, es que
Moreira Valdés figura como virtual sucesor de la tlaxcalteca y que la
confrontación por la candidatura presidencial priísta ya está en todo su
apogeo. Él, por su parte, ya empezó a cabildear personalmente entre sus
homólogos, como bien lo demuestra el hecho de que ayer estuviera en Ciudad
Victoria para visitar a su amigo Eugenio Hernández Flores, con quien trató
temas en común inherentes a la administración gubernamental y, por supuesto, lo
relacionado con su interés de ser el próximo dirigente nacional del PRI. La renuncia de Raúl La administración pública municipal de Matamoros no sólo ha sido ejemplo
de unidad, sino también de resultados, eficiencia, eficacia y orden; además de
serle harto reconocida su comunión con la sociedad. Para lograrlo mucho han trabajado el alcalde Erick Silva Santos y sus
más cercanos colaboradores; y para alcanzar la excelencia Raúl César González
García fue pieza clave, por lo que su renuncia al cargo de secretario general
del ayuntamiento todavía no digiere la comunidad fronteriza. Y menos porque Raúl sale por la puerta grande --¿acaso a causar alta en
un proyecto político de mayor envergadura?--, y con el pleno reconocimiento a
su labor por parte del alcalde y todo el Cabildo –que integran 23 ediles: de
los que siete son antagónicos al PRI--, de todos los grupos de interés en la
localidad fronteriza –ministros religiosos, empresarios, periodistas,
dirigentes de obreros e intelectuales, entre otros--, ya que al ejercer el
cargo siempre mostró disposición al diálogo y la concertación, en clara muestra
de su oficio político-administrativo. Se fue Raúl del ayuntamiento, bajo el argumento de hacerlo por motivos
personales. Pero seguro estoy que habrá de vivir en Ciudad Victoria en los años
próximos, atendiendo otras responsabilidades y para convivir más frecuentemente
con sus amigos. Turismo cinegético Estamos a días de que en Tamaulipas, igual que en toda la República
Mexicana, inicie la temporada de caza del venado cola blanca. Y eso me lleva a recapitular un comentario cuya vigencia no tiene final
(todavía), pues existe un personaje que por su cercanía con el Gobernador
atenta contra el desarrollo del turismo cinegético de la entidad. Y no hablo precisamente de Javier Villarreal Terán, quien hace como que
no ve ni oye en cuanto al tema, porque simple y sencillamente lo desconoce. Más cuando su indolencia obedece a su estado natural de entrega a los
siete pecados capitales: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y
soberbia. Pero igual asoman comentarios en el sentido de que él, como responsable
de la Secretaría de Turismo, atiende puntualmente su especialidad: dar la cara
pa’ que los verdaderos manejadores de esa dependencia pasen desapercibidos. Le repito el comentario porque en los días más recientes los
propietarios de los ranchos cinegéticos han protestado por el despojo de sus
derechos que pretende concretar el personaje que presume tener “vara alta” en
la administración pública estatal, y, a nombre de ésta, los ha amenazado con el
rollo de cancelar sus permisos ante la Federación en caso de que no “alineen” o
se sometan a sus caprichos. Sobre todo ahora cuando está en pleno apogeo la temporada de cacería del
venado cola blanca 2010-2011. Obvio es, también, que Villarreal Terán desoye a los propietarios de los
ranchos cinegéticos que se oponen a caer en las garras de un sujeto que en la
práctica (ilegal) de la cacería pretende erigir todo un imperio, siendo que
ellos, con su actividad y sin falsos paternalismos, atraen para el estado una
derrama económica considerable… pese a la inseguridad. Padrón tamaulipeco En Tamaulipas existen cerca de dos mil unidades de conservación, manejo
y aprovechamiento sustentable de la vida silvestre –mejor conocidas como
“Umas”--, distribuidas a lo largo y ancho de los 43 municipios. Éstas por su naturaleza propia atrapan recursos a la entidad que oscilan
entre: a) Los 14 millones de dólares en menos de 80 días aproximadamente, que
es el tiempo estimado de la cacería autorizado por la Comisión Estatal de Vida
Silvestre del Gobierno del Estado, tal y como lo establece el convenio de
descentralización de funciones en materia de vida silvestre signado entre el
Gobierno estatal y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (del
Gobierno federal); b) 12 millones de dólares, igual en los dos meses autorizados, para la
cacería de venados; y c) Al menos 4 millones de dólares en lo que respecta a especies varias.
En éstas se incluyen patos y gansos, codornices, jabalíes y guajolotes, entre
otras. Estamos hablando de cerca de 32 millones de dólares, que Javier
Villarreal Terán no podría recaudar entre sus amigos de francachelas, aun
considerando a los empresarios y políticos adinerados que ya le tomaron en
gusto a la cacería. El tema es tan interesante como profundo. Y de él me ocuparé en entregas posteriores pa’ encuerar a quienes a
nombre del Gobernador, en su codicia, atentan contra la economía estatal por su
costumbre de medrar con el turismo cinegético. Ya ve Usted que en la temporada de cacería de la paloma ala blanca la
ausencia de cazadores fue considerable. Y desde hoy le puedo anticipar que lo mismo podría ocurrir en la
temporada de caza del venado cola blanca. ¡Ah!, pero eso sí, a los practicantes de esta actividad se nos sangra
con dinero para obtener la mentada credencial expedida por la Comisión
Estatal para la Conservación y Aprovechamiento Económico de la Vida
Silvestre –a cargo de Carlos Alejandro Garza Peña--; para obtener la
transportación de armas (ante la Secretaría de la Defensa Nacional) y hasta por
comprar cartuchos a precios estratosféricos, siendo que la cacería está considerada
un deporte extremo; es legal y además causa ingresos millonarios al país. A cambio, las autoridades federal, estatales y municipales, nada ofrecen
para garantizar a los cazadores seguridad. De ahí que el turismo cinegético sea una actividad que va a la baja y
también una fuente de ingresos económicos que está en peligro de extinguirse. Crisis permanente La contracción económica que para el 2011 habrá de darse en México,
según lo reconoce Ernesto Cordero Arroyo --titular de la Secretaría de Hacienda
y Crédito Público (SHyCP)--, en mucho podría contribuir a desestabilizar
socialmente al país, y, en consecuencia, al derrumbe de su propio proyecto:
suceder en la Presidencia de la República a Felipe Calderón Hinojosa. Se lo comento porque si bien es cierto que los mercados monetarios de
todo el mundo siguen registrando altibajos que impactan en todas las economías
del mundo –y más en las naciones subdesarrolladas o en vías de desarrollo, como
la nuestra--, en una República con grandes recursos petroleros, mineros,
gasíferos, portuarios, etcétera --como la Mexicana--, los reveses financieros
debieran ser menos drásticos. Por ello difícilmente habrá quien entienda la congoja que vive el señor
de Los Pinos a más de cuatro años de haberse instalado en el poder, pues desde
su arribo a la Presidencia el número de pobres ha crecido significativamente y
en la práctica las clases medias están pulverizadas. Eso no es consecuencia de la actual crisis financiera mundial, sino de
una política equivocada tendiente a enriquecer más a los dueños del dinero,
que, en su alianza con Felipe, poco les interesa blindar económicamente al país
y sí, por el contrario, han enviado sus capitales al extranjero y exprimido las
reservas del tesoro nacional que se supone sirven (entre otras cosas) para
sostener el valor de nuestra moneda. Lo más lamentable del caso, es que aprovechando las circunstancias el
Presidente apueste al buen corazón del pueblo mexicano y demande solidaridad
con su Gobierno ante la crisis drástica que vive todo el mundo y amenaza con
empeorar en el 2011 –sobre todo en México--, cuando millones de compatriotas
saben que el actual régimen presidencial es responsable directo del desempleo,
la inflación, la baja producción agropecuaria y pesquera, la corrupción
burocrática y (al menos también) la pobreza. El señor de Los Pinos, incluso, exhibe clara ambivalencia ante el
problema, pues un día dice que la crisis nos golpeará a todos los mexicanos y
al día siguiente afirma que prácticamente nos hará lo que el viento a Juárez. Es más, hasta ofrece salir airoso de todo acontecimiento adverso,
“porque nuestro país cuenta con bases sólidas para enfrentar la crisis”. Pero no dice en qué sustenta su apreciación y eso le resta la poquita
credibilidad que todavía pudiera tener por parte de sus gobernados. En fin, aquí nos tocó vivir –y con mucho orgullo--, y no hay por qué
quejarnos si ya la añeja sentencia nos restriega día tras día que “cada pueblo
tiene al gobernante que se merece”. ¡Vaya frase lapidaria que no admite más comentarios! Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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