A nadie debiera sorprender el auto destape de Humberto Moreira Valdés como aspirante a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario...
Por: Juan Sánchez-Mendoza05/11/2010 | Actualizada a las 09:24h
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+ Pretende relevar a Beatriz Paredes Rangel en el PRI + Pero también exhibe su compromiso con Peña Nieto + No hay que perderle la vista a Raúl González García + Turismo cinegético, acá en Tamaulipas, está en crisis A nadie debiera sorprender el
auto destape de Humberto Moreira Valdés como aspirante a la presidencia del
Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario Institucional (PRI),
pero desde luego hay quienes se asombran ante el hecho, por considerarlo un
madruguete a favor del mandatario mexiquense Enrique Peña Nieto. Sobre todo porque el
Gobernador de Coahuila, luego de remitir (por escrito) su quinto informe de
labores al Congreso local (cuya sede está en Saltillo) y antes de ofrecer
públicamente (en Torreón) un recuento de su actividad administrativa durante el
último año, así como un mensaje político, afirmó ante la prensa que en enero
del 2011 habrá de separarse del cargo, a fin de promoverse en todo el país como
el relevo de Beatriz Paredes Rangel. Y luego enseñó el cobre, al
interrumpir la lectura del documento que tuvo lugar en el Coliseo del
Bicentenario, para dar tiempo a que llegara su homólogo del Estado de México,
de quien así habla: “Con Enrique Peña Nieto tengo
una amistad construida con base en el trabajo. De él he recibido orientación
para impulsar la obra pública de alta calidad. Además su solidaridad, apoyo,
amistad y confianza”. Obvio es que éstas (sus)
palabras no son del agrado de Manlio Fabio Beltrones Rivera, pero el sonorense
hace como que no las oye ni las lee en los medios impresos de comunicación
masiva, porque su olfato, sensibilidad y experiencia política es más grande que
cualquier provocación. En fin, lo que se desprende
del acontecimiento político de ayer, es que Moreira figura como virtual sucesor
de la tlaxcalteca y que la confrontación por la candidatura presidencial
priísta ya está en todo su apogeo. La renuncia de Raúl La administración pública
municipal de Matamoros no sólo ha sido ejemplo de unidad, sino también de
resultados, eficiencia, eficacia y orden; además de serle harto reconocida su
comunión con la sociedad. Para lograrlo mucho han
trabajado el alcalde Erick Silva Santos y sus más cercanos colaboradores; y
para alcanzar la excelencia Raúl César González García fue pieza clave, por lo
que su renuncia al cargo de secretario general del ayuntamiento todavía no
digiere la comunidad fronteriza. Y menos porque Raúl sale por
la puerta grande --¿acaso a causar alta en un proyecto político de mayor
envergadura?--, y con el pleno reconocimiento a su labor por parte del alcalde
y todo el Cabildo –que integran 23 ediles: de los que siete son antagónicos al
PRI--, de todos los grupos de interés en la localidad fronteriza –ministros
religiosos, empresarios, periodistas, dirigentes de obreros e intelectuales,
entre otros--, ya que al ejercer el cargo siempre mostró disposición al diálogo
y la concertación, en clara muestra de su oficio político-administrativo. Se fue Raúl del ayuntamiento,
bajo el argumento de hacerlo por motivos personales. Pero seguro estoy de que habrá
de vivir en Ciudad Victoria en los años próximos, atendiendo otras
responsabilidades y para convivir más frecuentemente con sus amigos. Turismo cinegético Estamos a días de que en
Tamaulipas, igual que en toda la República Mexicana, inicie la temporada de
caza del venado cola blanca. Y eso me lleva a recapitular
un comentario cuya vigencia no tiene final (todavía), pues existe un personaje
que por su cercanía con el Gobernador atenta contra el desarrollo del turismo
cinegético de la entidad. Y no hablo precisamente de
Javier Villarreal Terán, quien hace como que no ve ni oye en cuanto al tema,
porque simple y sencillamente lo desconoce. Más cuando su indolencia
obedece a su estado natural de entrega a los siete pecados capitales: lujuria,
gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. Pero igual asoman comentarios
en el sentido de que él, como responsable de la Secretaría de Turismo, atiende
puntualmente su especialidad: dar la cara pa’ que los verdaderos manejadores de
esa dependencia pasen desapercibidos. Le repito el comentario porque
en los días más recientes los propietarios de los ranchos cinegéticos han
protestado por el despojo de sus derechos que pretende concretar el individuo
que presume tener “vara alta” en la administración pública estatal, y, a nombre
de ésta, los ha amenazado con el rollo de cancelar sus permisos ante la
Federación en caso de que no “alineen” o se sometan a sus caprichos. Sobre todo ahora cuando está
en pleno apogeo la temporada de cacería del venado cola blanca 2010-2011. Obvio es, también, que
Villarreal Terán desoye a los propietarios de los ranchos cinegéticos que se
oponen a caer en las garras de un sujeto que en la práctica (ilegal) de la
cacería pretende erigir todo un imperio, siendo que ellos, con su actividad y
sin falsos paternalismos, atraen para el estado una derrama económica
considerable… pese a la inseguridad. Padrón tamaulipeco En Tamaulipas existen cerca de
dos mil unidades de conservación, manejo y aprovechamiento sustentable de la
vida silvestre –mejor conocidas como “Umas”--, distribuidas a lo largo y ancho
de los 43 municipios. Éstas por su naturaleza propia
atrapan recursos a la entidad que oscilan entre: a) Los 14 millones de dólares
en menos de 80 días aproximadamente, que es el tiempo estimado de la cacería
autorizado por la Comisión Estatal de Vida Silvestre del Gobierno del Estado,
tal y como lo establece el convenio de descentralización de funciones en
materia de vida silvestre signado entre el Gobierno estatal y la Secretaría del
Medio Ambiente y Recursos Naturales (del Gobierno federal); b) 12 millones de dólares,
igual en los dos meses autorizados, para la cacería de venados; y c) Al menos 4 millones de
dólares en lo que respecta a especies varias. En éstas se incluyen patos y
gansos, codornices, jabalíes y guajolotes, entre otras. Estamos hablando de cerca de
32 millones de dólares, que Javier Villarreal Terán no podría recaudar entre
sus amigos de francachelas, aun considerando a los empresarios y políticos
adinerados que ya le tomaron en gusto a la cacería. El tema es tan interesante
como profundo. Y de él me ocuparé en entregas
posteriores pa’ encuerar a quienes a nombre del Gobernador, en su codicia,
atentan contra la economía estatal por su costumbre de medrar con el turismo
cinegético. Ya ve Usted que en la
temporada de cacería de la paloma ala blanca la ausencia de cazadores fue
considerable. Y desde hoy le puedo anticipar
que lo mismo podría ocurrir en la temporada de caza del venado cola blanca. ¡Ah!, pero eso sí, a los
practicantes de esta actividad se nos sangra con dinero para obtener la mentada
credencial expedida por la Comisión Estatal para la Conservación y
Aprovechamiento Económico de la Vida Silvestre –a cargo de Carlos Alejandro
Garza Peña--; para obtener la transportación de armas y hasta por comprar
cartuchos. A cambio, la autoridad
federal, estatal y municipal, nada ofrece para garantizar a los cazadores
seguridad. De ahí que el turismo
cinegético sea una actividad que va a la baja y también una fuente de ingresos
económicos que está en peligro de desaparecer para el Gobierno estatal. Crisis permanente La contracción económica que
para el 2011 habrá de darse en México, según lo reconoce Ernesto Cordero Arroyo
--titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP)--, en mucho
podría contribuir a desestabilizar socialmente al país, y, en consecuencia, al
derrumbe de su propio proyecto: suceder en la Presidencia de la República a
Felipe Calderón Hinojosa. Se lo comento porque si bien
es cierto que los mercados monetarios de todo el mundo siguen registrando
altibajos que impactan en todas las economías del mundo –y más en las naciones
subdesarrolladas o en vías de desarrollo, como la nuestra--, en una República
con grandes recursos petroleros, mineros, gasíferos, portuarios, etcétera
--como la Mexicana--, los reveses financieros debieran ser menos drásticos. Por ello difícilmente habrá
quien entienda la congoja que vive el señor de Los Pinos a más de cuatro años
de haberse instalado en el poder, pues desde su arribo a la Presidencia el
número de pobres ha crecido significativamente y en la práctica las clases
medias están pulverizadas. Eso no es consecuencia de la
actual crisis financiera mundial, sino de una política equivocada tendiente a
enriquecer más a los dueños del dinero, que, en su alianza con Felipe, poco les
interesa blindar económicamente al país y sí, por el contrario, han enviado sus
capitales al extranjero y exprimido las reservas del tesoro nacional que se
supone sirven (entre otras cosas) para sostener el valor de nuestra moneda. Lo más lamentable del caso, es
que aprovechando las circunstancias el Presidente apueste al buen corazón del
pueblo mexicano y demande solidaridad con su Gobierno ante la crisis drástica
que vive todo el mundo y amenaza con empeorar en el 2011 –sobre todo en
México--, cuando millones de compatriotas saben que el actual régimen
presidencial es responsable directo del desempleo, la inflación, la baja
producción agropecuaria y pesquera, la corrupción burocrática y (al menos
también) la pobreza. El señor de Los Pinos,
incluso, exhibe clara ambivalencia ante el problema, pues un día dice que la
crisis nos golpeará a todos los mexicanos y al día siguiente afirma que
prácticamente nos hará lo que el viento a Juárez. Es más, hasta ofrece salir
airoso de todo acontecimiento adverso, “porque nuestro país cuenta con bases
sólidas para enfrentar la crisis”. Pero no dice en qué sustenta
su apreciación y eso le resta la poquita credibilidad que todavía pudiera tener
por parte de sus gobernados. En fin, aquí nos tocó vivir –y
con mucho orgullo--, y no hay por qué quejarnos si ya la añeja sentencia nos
restriega día tras día que “cada pueblo tiene al gobernante que se merece”. ¡Vaya frase lapidaria que no
admite más comentarios! Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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