En los últimos días la crítica hacia el Poder Legislativo de Tamaulipas ha sido una constante. Sobre todo en lo relacionado con...
Por: Juan Sánchez-Mendoza03/11/2010 | Actualizada a las 23:29h
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Sus críticos, a todos
miden con el mismo rasero No es lo mismo ser
uninominal que plurinominal Alcalde compra
residencia en Austin pa’ su retiro El tesorero de Reynosa
‘oculta’ la deuda pública En los últimos días la crítica hacia el Poder Legislativo de Tamaulipas
ha sido una constante. Sobre todo en lo relacionado con el salario (integral)
que perciben los 32 diputados locales, cuyo monto acaricia los 70 mil pesos mensuales. Quienes promueven esa descalificación, sin embargo, mal se ven aplicando
el mismo rasero a quienes lograron una curul a través del voto popular y a los
que arribaron a la sesenta legislatura bajo el principio de la representación
proporcional. Los primeros --o sea los diputados uninominales que recorrieron en
campaña sus distritos, municipios, rancherías y congregaciones; ejidos y
colonias agrícolas--, simplonamente son comparados con sus homólogos
plurinominales, pues por disposición legal unos y otros cuentan con los mismos
derechos. Y de eso se valen, precisamente, los fustigadores para generalizar sus
conceptos, a falta de talento para abordar analíticamente el tema de las dietas
legislativas. ¡Bah! y más ¡bah!, ya que entre los diputados de mayoría relativa y los
de representación proporcional hay un mar de diferencia, puesto que los
uninominales invirtieron no sólo dinero, sino también su tiempo y sudaron la
gota gorda para convencer a lo sufragantes a que por ellos votaran, mientras
los plurinominales prácticamente se sacaron la lotería sin comprar boleto. ¿O miento? ¿Acaso los diputados de representación proporcional pudieran aducir que
su presencia en el Congreso (estatal) es necesaria, cuando probado y comprobado
está que nada han hecho en beneficio del pueblo? Y enseguida ofrezco sus identidades. Por parte del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Diana Chavira
Martínez y Cuitláhuac Ortega Maldonado. En cuanto al Partido Acción Nacional (PAN): Norma Cordero, Raúl de la
Garza Gallegos, Rebeca Enríquez Aregullín, Gelasio Márquez Segura, Leonor Sarre
Navarro, Guadalupe Soto Reyes, Vicente Verástegui y Jorge Díaz Casillas. Del Partido del Trabajo (PT) ahí está María de la Luz Martínez
Covarrubias; y por lo que toca al Partido Revolucionario Institucional (PRI)
los plurinominales son Ricardo Gamundi Rosas y Martha Guevara de la Rosa. Como Usted bien lo aprecia, en esta danza legislativa hay actores de
diferentes calibres. De ahí que hoy haya decidió dejar establecido que no todos los diputados
son lo mismo. Más sustento Hay quienes
reprochan (sólo por darse a notar) los ingresos de los diputados locales –más
que su incumplimiento al compromiso social que por ley están obligados a acatar
puntualmente--, pero desconocen (o quizá deliberadamente pasan por alto) que de
su salario los legisladores de mayoría relativa tienen que cubrir la renta de
un local que sirve como oficina de gestoría, servicios de teléfono, agua y luz;
sueldos, equipo de cómputo, gasolina, medicinas y apoyos para la gente de su
respectivo distrito. Además, a los
legisladores locales no se les apoya con vehículos ni cuentan con
financiamiento para adquirir automotores ni gastos para su arreglo personal u
otros rubros, como ocurre en muchas entidades del país. Es decir, los
uninominales hacen uso de sus percepciones para sus actividades cotidianas. La
diferencia En la LX
Legislatura que está por concluir, suman 13 los diputados plurinominales y 19
los de mayoría relativa. Pero son los de
representación proporcional, precisamente, quienes se embolsan íntegramente el
dinero que se les paga en el Congreso, pues no cubren gastos de representación,
no hacen gestoría ni rentan oficinas, ya que suelen despachar en las oficinas
de la misma sede. Es más, sólo se
la pasan haciendo ruido en el recinto; rompen con el orden establecido –ahí
está el caso de Diana Chavira--, presentan como iniciativas proyectos que las
más de las veces se van a asuntos generales e incurren en actos de soberbia y
franca confrontación. ¿Acaso por
ignorar que para funcionar efectivamente como diputado se requiere trabajo de
investigación, conocimiento de las leyes, gestoría, cabildeo, diálogo,
sensatez, buen manejo del lenguaje, presencia, oficio político y además presentar
iniciativas que realmente beneficien a la comunidad? Lamentablemente
los diputados plurinominales –y en estricto apego a la verdad, sólo los de
oposición, aunque el saco bien podría ponérselo la priísta que está a punto de
causar baja como dirigente sindical de los burócratas federales aquí en la
entidad--, sólo buscan los reflectores bajo el argumento de así privilegiar la
democracia, pero en el fondo con la perversa finalidad de llamar la atención. Por tanto, los
legisladores antagónicos al tricolor deben entender que no es el número de
iniciativas lo que define la productividad legislativa, pues todos los
proyectos son sometidos a un procedimiento y analizados por una comisión plural
de diputados. Entonces, si el pleno las desecha, no proceden; es decir, no son
susceptibles de ser aplicadas, pero esto también se niegan a entenderlo. Al respecto es
pertinente aclarar que las iniciativas resultan improcedentes cuando se
pretende modificar la Constitución Política del Estado en contravención a lo establecido
en la Constitución General de la República; y crear una ley o modificar un
ordenamiento legal que requiere de un gasto económico no contemplado en el
Presupuesto de Egresos del Estado. Además, cuando
se pretende dotar de facultades a autoridades locales y las mismas son
exclusivas de las instancias federales o buscan abrogar
irresponsablemente impuestos estatales, sin proponer medidas alternas de
recaudación, mediante las cuales el Estado continúe brindando los servicios
necesarios para el desarrollo de Tamaulipas. Pero esto no lo
dicen los críticos del Congreso. Se hace camino
al andar *** Ahora que
está de moda que los alcaldes tamaulipecos pasen varios días de la semana en la
Unión Americana, desatendiendo su obligación constitucional, vale la pena
comentarle que hay uno de ellos que ya dispuso irse a vivir allende el río
Bravo en cuanto concluya su gestión. *** De buena
fuente sé que ya hasta compró residencia en uno de los suburbios más exclusivos
de Austin (Texas), la amuebló y aquí en su tierra natal contrata servidumbre,
pues tan miserable como es se niega a pagar sueldos en dólares y en acato a la
legalidad estadounidense. *** Raúl Jiménez
Cárdenas, quien todavía despacha como secretario de Finanzas y Tesorería en el
ayuntamiento de Reynosa, nada quiere saber de la millonaria deuda que la
administración de Óscar Luebbert Gutiérrez legará a su sucesor. *** Y lo peor
del caso es que ahora quiere dar “línea” a los reporteros que al respecto lo
han cuestionado, al decirles que mejor hablen y le pregunten acerca de lo que
la alcaldía ha invertido en obras y servicios. *** ¡Bah!, como
si no supiéramos que las obras se han realizado gracias al apoyo gubernamental
y que en materia de servicios públicos nada hay qué presumir. *** Lo mejor,
por tanto, sería que Raúl cerrara el pico, no vaya a ser que por ahí vayan a
aparecer pruebas de su mal manejo del erario. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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