Felipe Calderón Hinojosa ha sido el Presidente Constitucional de México que más ha ofrecido erradicar la pobreza por suponer...
Por: Juan Sánchez-Mendoza01/11/2010 | Actualizada a las 23:36h
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Calderón
ha ofrecido erradicar la pobreza, cierto Pero a
su régimen lo exhiben las cifras de inopia Abre
frentes contra todas las corrientes políticas Y hay
corresponsables de tanta injusticia social Felipe
Calderón Hinojosa ha sido el Presidente Constitucional de México que más ha
ofrecido erradicar la pobreza por suponer, igual que quienes lo antecedieron en
el cargo, que éste fenómeno podría erradicarse con el desgastado recurso de
difundir mediáticamente avances sustantivos en cuanto al tema. Por eso
una y otra vez recurre a la trillada frase de que es prioritario ir al rescate
de los más necesitados, pues sólo de ésta forma –también lo ha externado--, el
país podría alcanzar un auténtico desarrollo. Pero del
dicho al hecho hay un mar de diferencia. Y si no ha podido cumplir su
compromiso, es porque en el fondo tampoco le interesa hacer justicia a los más
jodidos, como incluso ahora lo reconocen sus mismas huestes. El
substancial impedimento que lo ha hecho fracasar en su reiterada oferta ha
sido, precisamente, su desacertada política económica que ha empujado a México
a la crisis más severa de su historia, como lo sustenta el hecho de que ahora
hay más de 80 millones de compatriotas pobres y nuestra moneda ha perdido el
70% de su poder adquisitivo. En
términos reales, la mayoría de los problemas de México se resumen en una sola
palabra: Ingobernabilidad. Me
explico más a fondo: efectivamente Calderón sigue representando al Poder
Ejecutivo Federal, pero no manda en el país. En
esencia, no gobierna, si por esto se entiende “la procuración del bien común”
para los contribuyentes mexicanos, como tanto reza el slogan populachero del
Partido Acción Nacional (PAN). Como
caballero de la triste figura, el señor de Los Pinos no ha sido capaz de hacer
nada para detener el fracaso de su gestión, porque no sabe cómo hacerlo, aunque
de dientes pa’ fuera sostenga tener la intención. Hoy el
país está convertido en un paraíso para algunos empresarios amigos de él,
quienes no se cansan de propalar a los cuatro vientos que estamos en pleno
crecimiento (¿?). Al mismo
tiempo “El Quijote de Morelia (Michoacán)” –quien también se hace llamar “El
hijo desobediente”--, reniega de sus gobernados y abjura de sus
responsabilidades constitucionales para evadir la búsqueda de justicia y
desarrollo social. De ahí
la desconfianza de los mexicanos y la falta de rumbo de su administración que
no han hecho mella en la coraza con que se cubre, pues su mejor escudo ha sido
una actitud displicente frente a la vorágine de violencia, inseguridad, miseria
y zozobra en los estados, los municipios, las colonias, los ejidos, las
congregaciones y rancherías de toda la nación. Los
molinos de viento contra los cuales se estrella la débil voluntad de Felipe
Calderón Hinojosa han sido, entre otros, la ausencia de un equipo de trabajo
sólido, comprometido y con la mínima experiencia en las artes del servicio
público; y eso lo confirman los constantes cambios en su gabinete. No ha
contado siquiera con la sabiduría práctica, humilde pero certera de un Sancho
Panza, que lo ubique y se convierta en su conciencia crítica, a falta de una
propia con la cual enfrentara la gravedad de sus entuertos. Triste
figura la del señor de Los Pinos, ya lo creo, y triste situación la de México,
pues con la sucesión adelantada nada garantiza que los males transexenales
pudieran aliviarse con la transición y alternancia del poder. Más de
lo mismo Aunque
en sus últimas peroratas Felipe ha dicho que ha tenido que enfrentar una de las
crisis más graves de la historia para dar al país certidumbre económica, hay
expertos financieros que lo desmienten. Incluso
sé de estudiosos que adelantan que si antes de concluir el 2010 no se revierte
la tendencia negativa, México caería en un colapso económico por lo que
tendrían que tomarse otras medidas para tratar de mantener el barco a flote,
como serían una drástica devaluación de nuestra moneda, la venta de algunas
empresas propiedad del Estado como la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y
Petróleos Mexicanos (PEMEX), y un nuevo y mayor endeudamiento externo. De otra
forma el Gobierno Federal continuará en picada, y, como los últimos seis
mandatarios que lo antecedieron (incluido el de su crítico neo panista, Vicente
Fox Quesada), Felipe Calderón Hinojosa también estaría destinado al fracaso y
no podrá cumplir ninguna de sus ofertas. Los
co-responsables Luis
Echeverría Álvarez fue quien cometió el primer atentado contra “el milagro
mexicano” (sustentado en el petróleo), pues antes de que él se instalara en
Palacio Nacional, nuestro país crecía a un ritmo del 7% anual en promedio. Esa
tasa de crecimiento ni Japón ni Corea ni nadie la tenían, pero uno de sus
principales errores fue el populismo. José
López Portillo fue un gran mesiánico y dogmático. Creyó que con exportaciones
de petróleo iba a convertir a México en otra Arabia. Y en cuanto se desplomaron
los precios del crudo él contrató una pavorosa deuda externa; le aumentó 40 mil
millones de dólares en seis años; provocó tres devaluaciones; la fuga de
capitales, la estatización de bancos y la moratoria de la deuda externa, entre
otras aberraciones. Miguel
de la Madrid tuvo un sexenio gris. Pecó de omisión. No funcionó ni para bien ni
para mal. Él dejó que todo se fuera deteriorando. En su régimen México alcanzó
la inflación más alta de su historia; el monto de deuda externa también más
grave de su historia, y una de las recesiones más fuertes del México
contemporáneo. Carlos
Salinas de Gortari fue otro gran ilusionista. Confió demasiado en el capital
especulativo. Y bueno, en cuanto se fugaron los capitales especulativos, se
vino abajo toda esa aparente bonanza. Ernesto
Zedillo Ponce de León tampoco hizo nada para sortear la crisis económica,
aunque quizá él le eche la culpa al crack bursátil del sureste asiático, pero
estaría equivocado, pues si esa crisis nos hubiera pegado tres años atrás,
pudieron haber ocurrido cosas más crueles. Vicente
Fox Quesada, por su parte, culpó de su gran fracaso económico a los mexicanos
que no le permitieron vender Pemex ni la CFE; aplicar más y mayores impuestos,
y de la inestabilidad sociopolítica que hoy registra la geografía nacional. Igual
hemos visto y escuchado a Calderón Hinojosa tratando de justificarse, pero ya
nadie le cree y sí, por el contrario, fuerte y quedito se habla de su
ineptitud, ineficacia e ineficiencia para gobernar. Del
vacío de poder que durante su régimen hay en el país. Recorte
presupuestal El
Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio 2011, debe aprobarse
a más tardar el 15 de noviembre –según lo establece la propia Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos--, por lo que es probable que la Cámara
de Diputados no alcance a discutir a fondo el reparto de los dineros públicos
ante los ajustes que de última hora realiza la Presidencia de la República, a
través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP). Conscientes
de ello los gobernadores cabildean en el Palacio Legislativo de San Lázaro en
busca de que al Programa de Apoyo al Fortalecimiento de las Entidades
Federativas (Pafef) se le asignen cuando menos los recursos del año que está
por concluir. En su
argumento, los mandatarios dicen que el nuevo régimen fiscal de Petróleos
Mexicanos (Pemex) costaría a las entidades miles de millones de pesos por
concepto de participaciones por la explotación de crudo y gas natural. Postura
de Eugenio En su
cabildeo –que por cierto avalan el grueso de los gobernadores priístas y de
otras filiaciones partidistas--, Eugenio Hernández Flores, por medio de los
legisladores federales tamaulipecos, ha pedido al Gobierno federal tener
sensibilidad política para entender que sólo aportando recursos suficientes
podrían atenderse las necesidades de las entidades para ejecutar los programas
de desarrollo federalistas. En el
caso de Tamaulipas, los excedentes petroleros han llegado incompletos, y por
eso ha pedido a la Secretaría de Hacienda que se apliquen los recursos del
Pafef. Este
reclamo tiene sustento, y más cuando desde hace seis años los recursos que se
otorgan a las entidades federativas no se han incrementado. ¡Ah!,
pero eso sí, hay mayor recaudación fiscal federal y a Petróleos Mexicanos la
venta del crudo y gas natural le dejan millonarios dividendos. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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