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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Los de abajo

La integración de un sólido equipo de trabajo en todo proyecto político es indispensable para alcanzar las metas trazadas...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 21/10/2010 | Actualizada a las 23:14h
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Grillan y hasta se autopromueven más que el sucesor
Egidio le apuesta al talento para conformar su equipo
La rebatinga política exhibe claramente a oportunistas
Corrupción de jueces calificadores daña al municipio
  
La integración de un sólido equipo de trabajo en todo proyecto político es indispensable para alcanzar las metas trazadas.
 
Y quienes forman parte de su estructura –sobre todo los que ocupan posiciones de mando--, entre otras características deben exhibir valores, creatividad y disciplina; conocimiento pleno del área asignada; ser leales y estar comprometidos con la misión encomendada por el líder.
 
Los de abajo están obligados a asimilar cualquier cambio estructural y programático que se realice en aras de la cohesión y el fortalecimiento del equipo; amén de agudizar su pensamiento estratégico porque eso es precisamente lo que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso.
 
Igual tienen la responsabilidad de aportar lo más valioso de sí mismos (y generosamente) a la tarea colectiva, a fin de que el líder avale y reconozca su desarrollo particular y de grupo, basado en la articulación que logren en los planes, proyectos y acciones establecidos por su patrón.
 
Obviamente la conformación de un equipo talentoso se da cuando el jefe ejerce un liderazgo democrático y cuenta con seres humanos que reconozcan y hagan suyas las reglas de la organización; gente que conciba al entorno como la oportunidad de sobresalir en conjunto y no como un espacio para librar batallas individuales y estériles, en aras de asegurar cargos futuros en la administración pública.
 
Ciertamente sólo los grandes proyectos políticos involucran a gente probada profesionalmente y en el servicio público que llevan la camiseta bien puesta y anteponen los intereses de grupo a los personales, a diferencia de las instituciones que prácticamente son incubadoras de saltimbanquis, trepadores y oportunistas, aun cuando el líder en turno se empeñe en desterrar esas nocivas actitudes.
 
Lo ideal, por tanto, consiste en incorporar al proyecto a personas disciplinadas, humildes, respetuosas, solidarias e inteligentes que cumplan al pie de la letra la encomienda asignada y muestren espíritu de colaboración, esperando que el equipo crezca y se desarrolle.
 
Pero pa’ hablar de identidades faltan más de dos meses y muchas más intrigas de las que cotidianamente tenemos conocimiento.
 
La rebatinga
 
En esta etapa coyuntural, donde juegan actores que buscan alcanzar o mantener el poder, la conformación del equipo de Egidio Torre Cantú y la lealtad de sus integrantes son asuntos harto complicados.
 
Y es que por desgracia son muchos los individuos que pretenden treparse al nuevo carro gubernamental, aunque carezcan de sensibilidad, talento e identidad con la causa a la que pretenden afiliarse --de motu proprio o mediante recomendación expresa--; desdeñan la importancia de manejarse con sencillez y ecuanimidad, pero cantan loas por sus hazañas y arropan sus complejos en los mitos de eficiencia y calidad, que, en apariencia, les distinguen.
 
Usted seguramente sabe a quiénes me refiero.
 
Se lo comento porque en el ámbito político y entre quienes aspiran ser tomados en cuenta para diseñar al gabinete que viene, encontramos a muy pocos individuos que muestran congruencia y autenticidad.
 
Generalmente porque los pretendientes a cargos administrativos bien saben que los equipos no pasan de ser una suma de facciones; y tan es así que ellos en cuanto son incorporados a una misión en el proyecto político del momento cavan su trinchera y esperan a que transcurra el tiempo para cobrar sus servicios.
 
Con marrullerías, algo de labor partidista y uno que otro acierto en el área que dominan, hay quienes logran llegar a lo más selecto del grupo de interés.
 
Una vez ahí afianzan su egolatría y se ostentan como gurús del líder.
 
“Soy del equipo original, amigo del Gobernador Electo desde antes que entrara al mundo de la política”, dicen con toda seguridad.
 
 Pero una vez incorporados al equipo sacan a relucir las prendas y debilidades que les distinguen.
 
Por ejemplo, siempre hablan a nombre del mero jefe, del que afirman ser confidentes y compañeros de parrandas y mil batallas.
 
Esos trepadores, en su pisada, aplastan callos de quienes consideran sus adversarios dentro del equipo, aun sabiendo que con esa actitud lastiman el proyecto.
 
Pero les vale.
 
Ellos se solazan grillando, injuriando y filtrando rumores. Incluso cuando asestan puñaladas traperas a sus mismos compañeros de aventura.
 
Por lo regular los personajes a que hoy me refiero no arriban solos al equipo.
 
Dependiendo de la jerarquía que ostenten son flanqueados por la secretaria, el asistente, el chofer, el asesor, el encargado de informática y otros subordinados y seguidores, que están siempre dispuestos a cumplir cualquier deseo de su benefactor.
 
Quienes se perfilan como parte del staff, antes que cumplir al que les da la oportunidad de figurar, se autopromueven (en los medios de comunicación masiva) perdiendo la perspectiva y la proporción.
 
Son seducidos por el halago y por ello mismo, quizá, resulten víctimas de sus propias conjuras, complots y truculencias.
 
Incluso, los trepadores más tardan en recibir una encomienda que en confrontarse con otras tribus que buscan lo mismo exactamente; y de esas luchas intestinas emergen las filtraciones públicas y muchos de los argumentos que caen en manos de la oposición.
 
Otro rasgo distintivo de los oportunistas es que aún sin haber pastel ya se reparten grandes tajadas, imaginándose al frente de áreas importantes en la administración pública, y flanqueados por sus amigos, compadres, socios, parentela y “caprichos”.
 
Comentario aparte merece la “exquisitez” de su comportamiento que contrasta con el desprecio inocultable que les causan los sectores populares.
 
Y es que también consideran a la ciudad y al estado en que viven y laboran como pueblos pequeños que no los merecen, por su complejo mismo de aristócratas, o por su arrogancia de creerse el cuento de que ya transitan en el ámbito nacional.
 
Sin embargo todo su frenesí, aplomo y calentura, culmina cuando el líder les llama la atención y les exige seriedad, responsabilidad y trabajo, so pena de prescindir de sus mediocres servicios. O simple y llanamente no han sido invitados a formar parte del equipo.
 
La perrada anda suelta
 
En los días más recientes he recibido cualquier cantidad de correos electrónicos y llamadas telefónicas –incluso escuchado reproches--, por el mal proceder de los agentes viales que han dado en infraccionar a cuanto automovilista, motociclista, ciclista y peatón cruce en su camino.
 
A falta de argumentos valederos, los genízaros extienden a diestra y siniestra boletas para infraccionarlos por supuestas violaciones al reglamento vial, y cuando es de noche lo más recurrente para ellos es que conducían en estado de ebriedad.
 
No es ni ha sido mi caso –por las noches cuando termino de escribir este mamotreto pido un taxi para que me traslade a su casa, que es la mía--, pero sí el de miles de victorenses que prácticamente son asaltados por los uniformados municipales.
 
Al respecto, durante días he buscado al secretario del ayuntamiento –un tal César Saavedra--, pa’ preguntarle por qué tanta agresión contra la sociedad citadina, pero no da la cara.
 
En la alcaldía dicen que está de vacaciones y atendiendo instrucciones del Gobernador –que quede bien claro, de Eugenio Hernández Flores y no de su patrón Arturo Díez Gutiérrez--, o que anda en su rancho. Cosa que no es cierto, ya que por el colegio del 13 Veracruz se le ha visto besuqueando a sus amigas en pleno horario de trabajo.
 
Lo peor del caso, dicen mis informantes y lo constaté, es que en el 2 Zaragoza los jueces calificadores le hacen el favor a la ciudadanía de cobrarles menos por las dizque multas causadas por su infracción al reglamento –igual sucede en Tránsito--, pero sin emitir comprobante alguno.
 
¿Y ese dinero dónde llega a parar?
 
Lo pregunto porque no estamos hablando de centavos, sino de grandes cantidades diariamente.
 
Postdata
Ojalá y el Gobernador Eugenio Hernández Flores y el alcalde Arturo Díez Gutiérrez me den oportunidad de probar mis dichos, ya que los residentes del llamado “corazón de Tamaulipas” estamos hartos de tanta corrupción.
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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