Los investigadores de la ciencia política tienen como norma el estudio y análisis transnacional, pues uno de sus objetivos es identificar los rasgos que distinguen...
Por: Juan Sánchez-Mendoza13/10/2010 | Actualizada a las 08:32h
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+ Calderón y legisladores sólo animan la incredulidad + Pelean por dinero, pero no para hacer justicia social + Incorrecta política informativa del señor de Los Pinos + Jiménez Riestra estima que los burócratas son ratas Los investigadores de la
ciencia política tienen como norma el estudio y análisis transnacional, pues
uno de sus objetivos es identificar los rasgos que distinguen a los países
cuyos sistemas de gobierno ostentan la democracia, o bien se encuentran en vías
de adoptarla. La referencia surge a
propósito de la discusión insensata que en México libran el jefe del Poder
Ejecutivo Federal (Felipe Calderón Hinojosa) y el Poder Legislativo (en su
conjunto), mostrándose ésta más escandalosa por el desacuerdo (entre ambas
partes) en torno al paquete económico para el 2011, lo que de una u otra manera
habrá de incidir en la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos para el
ejercicio fiscal que se avecina. Y es aquí, por cierto, donde
se evidencia que nuestro país vive la fragilidad de una incipiente democracia. Pero el pleito también pega
fuerte en las instituciones, ya que en su perorata unos y otros descalifican su
creación, trabajo y alcances. Tan es así que cuando menos la
paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) se tambalea ante el sainete que incluso
amenaza con desestabilizar a la nación entera, pues los actores principales ya
cavaron su trinchera y se aprestan a destrozarse de cara a la sociedad que hoy
es presa de la confusión. Cada una de las partes en
conflicto esgrime de manera pública sus alegatos y habla a nombre del mandato
conferido por las mayorías que los erigió en representantes populares (mediante
procesos electorales que en la generalidad podemos tipificar como libres e imparciales). El problema central que se ha
vuelto crónico y pone en riesgo la gobernabilidad del país, lo podemos ubicar
en la incapacidad de los políticos, autoridades y grupos de interés para
ponerse de acuerdo; en la incongruencia de algunos de ellos, y, por supuesto,
en la falta de respeto hacia nuestra Carta Magna donde la legalidad no tiene
dobleces. No obstante hay funcionarios
de la administración pública federal y legisladores que siguen empeñados en
practicar un doble juego, pues ellos, como los funcionarios más cercanos al
Presidente que son y en su caso los representantes populares, en la práctica
hacen todo lo contrario de lo que prometen con su lengua suelta. Ante esas evidencias que
claramente exhiben la incongruencia de los actores involucrados en la
controversia, empieza a decrecer nuestra capacidad de asombro merced a la
mentira y el cinismo con que se abordan los asuntos trascendentales que
impactan a México. Y es que parece increíble que
el propio señor de Los Pinos y quienes están encargados de vigilar el cabal
cumplimiento de nuestras leyes sean quienes estén poniendo al país en la
antesala de una crisis profunda, debido a su terquedad de sacar avante un
paquete económico al margen de lo que digan, piensen o propongan los millones
de mexicanos que irresponsablemente no somos tomados en cuenta. Merced a lo anterior, vale la
pena reiterar que nadie puede estar por encima de la ley, así se trate del
Presidente de la República o de los diputados y senadores. Ello es una condición mínima
de respeto a los principios de convivencia y orden que deben privar en México. El Congreso de la Unión, por
tanto, está en todo su derecho de modificar la iniciativa enviada por el
Ejecutivo y éste debiera atender la decisión adoptada, toda vez que se trata de
una atribución constitucional. Como fuere, Felipe Calderón
Hinojosa y compañía se preparan a dar la batalla final mediante los
legisladores albicelestes y uno que otro chaquetero, aunque desde ahora se
advierte que la iniciativa original del señor de Los Pinos no será aprobada tal
y como está redactada. En ese sentido, entonces, al
Presidente sólo le quedarían dos vías que de entrada se observan como una
actitud autoritaria que en nada contribuiría a la gobernabilidad: 1) La figura legal del veto,
que según constitucionalistas no procede, en tanto que éste se aplica sólo
cuando se trate de una resolución que haya tomado el Congreso de la Unión… y no
es el caso todavía; o 2) La controversia
constitucional, que tendría que promoverla el mismo Calderón Hinojosa ante la
Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) --ahondando así la lucha entre
poderes--, pero sin posibilidades de salir airoso del pleito, a menos que los
magistrados atentaran contra la Carta Magna que tanto dicen defender. De este modo hoy nos encontramos
ante la encrucijada de refrendar el Estado de Derecho o de arrastrar al país
hacia escenarios nada deseables, merced a la terquedad del Presidente
Constitucional de México y de los legisladores federales para ponerse de
acuerdo en un asunto sustantivo para garantizar la estabilidad y
gobernabilidad. Comunicación inadecuada Por otra parte, las críticas
más recientes de Felipe Calderón Hinojosa en contra de los medios de
comunicación masiva actualiza o reedita, según el punto de vista de cada cual,
el viejo problema de la comunicación presidencial, que, en sí mismo, no es un
dificultad de origen, sino la dificultad derivada de la interpretación política
que del país hace e impone él como Presidente de México. Desde el régimen de Miguel de
la Madrid Hurtado (1982-88) y hasta la fecha (inclusive), el problema del
manejo de prensa en Los Pinos se ha complicado, o, mejor dicho, globalizado sin
que mejoren sus contenidos en cuanto a la concepción histórica y política de nuestro
país y su enmarcamiento ruinoso frente al mundo. Esto porque los últimos cinco
jefes del Ejecutivo federal, incluido Felipe, se dejaron seducir por las mieles
informativas de los grandes consorcios estadounidenses que cabildean e influyen
en la política de Washington. Especialmente en el Senado del país vecino del
norte, que en una clara actitud intervencionista se ocupa una y otra vez de
todo cuanto aquí se hace. Bajo esas condiciones hoy se
abre un mercado costosísimo de dependencia y cabildeo informativo con los
gringos; principalmente con los “chamanes” de los medios más influyentes que
mandan aquí y allende el río Bravo, sin que el Presidente de México tenga mayor
capacidad de maniobra. A raíz de ello se acentúa el
fracaso en el manejo de la comunicación social de la Presidencia --incluidos
todos los órganos en la materia--, y a los responsables del área, para
justificar su actividad, no se les ocurre otra cosa que amordazar a la prensa
impresa –y me refiero al ejercicio periodístico que se ejerce en el Distrito
Federal y en las entidades federativas, cuyo valor, para mí, es igual de
importante--, mediatizarla, privarla de contenidos, acosar periodistas,
cercarlos desde las propias oficinas editoriales o bien encarecerles el medio y
el modo de escribir y opinar sobre la realidad de nuestro país. En cuanto a la televisión, a
la vez que se roba la imagen pierde los contenidos y hasta pareciera que se
gobierna a través de ésta, cuando antaño los presidentes de México se
relacionaban con las masas populares a través de la palabra escrita. Por eso la crisis de la
comunicación presidencial se ha viciado. A grado tal que cuando Calderón
Hinojosa creyó alcanzar las alturas quiso reformar la ley a través de la
pantalla chica, tomando por modelo las estupideces que puso en boga Joseph Paul
Goebbels en cuanto a su desprecio por la prensa escrita. En su primer intento fracasó. Está visto, por lo que ahora
hay quienes aseguran que Felipe está decidido a corregir el rumbo y de aquí en
adelante caminará muy de la mano con los medios impresos. En lo personal tengo mis
dudas. Pero tampoco soy aguafiestas
ni acostumbro ahuyentar la cándida ilusión surgida en las entrañas mismas de
algunos editores. Se hace camino al andar *** Entre hoy y mañana
sabremos pormenores del huracán “Paula”, por lo que hay que estar alertas por
si acaso éste se desvía hacia tierras tamaulipecas. *** La inseguridad pública que
registra todo el país es un tema que bien conoce el Gobernador Electo, Egidio
Torre Cantú, por lo que no me extraña su brillante participación en el foro que
en Chihuahua se llevó a cabo bajo el tema “Diálogos por la seguridad por una
política de Estado”. *** Flaco favor le hace al
gobernador Eugenio Hernández Flores el secretario de Administración, Alejandro
Jiménez Riestra, al reconocer que se ha detectado un saqueo en las dependencias
oficiales –desde sillas hasta monitores de computadoras, ha dicho--, dando a
entender que efectivamente el 2010 es el “año de Hidalgo” en la administración
pública estatal. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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