Ayer, durante su comparecencia en el Palacio Legislativo de San Lázaro, Heriberto Félix Guerra escuchó fuertes y fundamentadas críticas porque el Gobierno Federal...
Por: Juan Sánchez-Mendoza12/10/2010 | Actualizada a las 08:08h
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+ Federación presume solucionar este problema, en 2015 + Melhem corrige, y con argumentos, al titular de Sedesol + Falta coordinación gubernamental pa’ socorrer a jodidos + Javier Villarreal Terán soslaya atraer turismo cinegético Ayer, durante su comparecencia
en el Palacio Legislativo de San Lázaro, Heriberto Félix Guerra escuchó fuertes
y fundamentadas críticas porque el Gobierno Federal nada ha podido hacer para
disminuir los índices de pobreza en México. Pero él, más que atender esos
reclamos, se aferró en cacarear que entre 1996 y 2008 la asignatura pasó del
37.4 por ciento al 18.2, según lo estima el Consejo Nacional de Evaluación de
la Política de Desarrollo Social (Coneval). De ahí que los diputados le
tupieran duro al tercer titular sexenal de la Secretaría de Desarrollo Social
(Sedesol), al exhibir (con pruebas en la mano) la falta de coordinación entre
la Federación (que encabeza Felipe Calderón Hinojosa) y los gobiernos
estatales, para aplicar correctamente los recursos y que éstos realmente
beneficien a quienes menos tienen. Heriberto Félix Guerra, en su
perorata, aceptó que en México aún hay hambre --¡qué novedad!--, pero tratando
de restarle responsabilidad al señor de Los Pinos, espetó a sus interlocutores
que el problema es de todos, por lo que propuso unificar esfuerzos y
capacidades, junto con los gobiernos locales (sic) y la sociedad, para acabar
con la pobreza alimentaria en el 2015. Al respecto, el diputado
federal tamaulipeco Edgar Melhem Salinas planteó que la pobreza debe ser
atacada con todos los recursos cuyo fin sea la productividad, al tiempo que
fustigó la política del Gobierno Federal porque ésta, dijo, “sólo está orientada
a paliar el fenómeno, sin resolverlo”. Y fue más allá al establecer:
“Haber duplicado el presupuesto de la Sedesol, entre 2007 y 2010, no tuvo
impacto en la política social ni se redujo sustancialmente la pobreza. Ni se
tradujo en eficientes vínculos productivos”. Los pobres de Calderón El tema me lleva a recapitular un reciente
pronunciamiento del señor de Los Pinos, con el que asegura que en México ya
sólo existen 30 millones de pobres –de cerca de 106 millones que suman su
población--, en abierto alardeo de su política asistencial. Sin embargo hay otras cifras, también oficiales,
que reconocen que en nuestro país hay 54 millones de personas que sufren
“pobreza moderada” y 21 millones sobreviven de milagro en asentamientos urbanos
y rurales. Pero hasta la fecha no existe
ningún programa institucional que brinde resultados efectivos contra la
miseria, que es uno de los males sociales que al paso del tiempo se ha vuelto
crónico. La desigualdad entre los
segmentos poblacionales es notable. Por una parte se encuentra la
minoría que vive las mieles del primer mundo y la civilización, y en la base
piramidal se localizan ejércitos de pobres que no alcanzan a satisfacer sus
necesidades elementales de vestido, vivienda, empleo y alimentación. En el mejor de los casos –y de
acuerdo a informes del Banco Mundial--, las personas pobres en forma moderada
viven con menos de dos dólares al día; algo así como 26 pesos, a lo largo y
ancho de la República Mexicana. Por décadas --y pese a las
buenas intenciones de los hombres y mujeres que arriban al poder y se
comprometen a combatir este flagelo--, el fenómeno continúa y eventualmente se
agudiza, aun cuando en la Federación se opine lo contrario. Pobreza doméstica En el documento “Mapa de la
pobreza y el servicio social en México”, elaborado por la Asociación de
Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), se refiere que
Tamaulipas tiene una región prioritaria de atención inmediata para el combate a
la pobreza integrada por 5 municipios, y con un número de habitantes superior a
los 55 mil. En la entidad son las
localidades del llamado Cuarto Distrito las que mayores rezagos sociales
presentan, hasta el grado de que una gran cantidad de sus habitantes tienen que
emigrar a los Estados Unidos en busca de oportunidades de empleo que les
permita sobrevivir. Resulta obvio, entonces, que
en la entidad, aunque se aplican programas destinados a combatir la
marginación, persisten fuertes desigualdades sociales tanto en el campo como en
las ciudades. Por cierto, aquí también
aplica la tendencia que se ha observado a nivel federal, de querer aprovechar
la pobreza para inducir el apoyo a favor del Partido Acción Nacional (PAN),
como ya se ha evidenciado en las dependencias encargadas de asistir a los que
menos tienen. Turismo cinegético La inseguridad pública que
padece Tamaulipas –igual que la sufre el país entero--, atenta contra el
desarrollo del turismo cinegético de la entidad, cierto. Pero no es un argumento valedero
para que Javier Villarreal Terán descuide su responsabilidad de promover la
cacería en el extranjero, cuando se supone que toda Unidad de Conservación,
Manejo y Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre (UMA) está legalmente
autorizada para prestar el servicio y cuenta con la seguridad suficiente para
garantizar la práctica de la cacería. Pero el secretario de Turismo
hace como que no ve ni oye en cuanto al tema, porque simple y sencillamente lo
desconoce. Más cuando su indolencia
obedece a su estado natural de entrega a los siete pecados capitales: lujuria,
gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. Pero igual asoman comentarios
en el sentido de que él, como responsable de la Secretaría de Turismo, atiende
puntualmente su especialidad: dar la cara pa’ que los verdaderos manejadores de
esa dependencia pasen desapercibidos. Se lo comento porque en los
días más recientes los propietarios de los ranchos cinegéticos han protestado
más que por la inseguridad por el despojo de sus derechos que pretende
concretar un individuo que presume tener “vara alta” en el gobierno estatal,
ante la complacencia de Javier Villarreal Terán, quien inexplicablemente se
mantiene al frente de un área que se supone es prioritaria para el gobierno
estatal por la derrama de vacacionistas de todo tipo. Y a nombre del mero mero en la
entidad, el oscuro personaje amenaza a los propietarios de las Umas, con el
rollo de cancelar sus permisos ante la Federación en caso de que no “alineen” o
se sometan a sus caprichos. Sobre todo ahora cuando está
en pleno apogeo la temporada de cacería del venado cola blanca 2010-2011. Padrón tamaulipeco Aquí, en Tamaulipas, existen
cerca de dos mil “Umas”, distribuidas a lo largo y ancho de los 43 municipios. Éstas por su naturaleza propia
atrapan recursos a la entidad que oscilan entre: a) 14 millones de dólares en
tan sólo 75 días (aproximadamente), que es el tiempo estimado de la cacería
autorizado por la Comisión Estatal de Vida Silvestre del Gobierno del Estado,
tal y como lo establece el convenio de descentralización de funciones en
materia de vida silvestre signado entre el Gobierno estatal y la Secretaría del
Medio Ambiente y Recursos Naturales (del Gobierno Federal); b) 12 millones de dólares,
igual en los dos meses autorizados, en la cacería de venados; y c) Al menos 4 millones de
dólares en lo que respecta a especies varias. En éstas se incluyen patos y
gansos, codornices, jabalíes y guajolotes, entre otras. Estamos hablando de cerca de
32 millones de dólares, que Javier Villarreal Terán no podría recaudar entre
sus amigos de francachelas, aun considerando a los empresarios y políticos
adinerados que ya le tomaron en gusto a la cacería. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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