Hoy es Jueves 11 de Junio del 2026


Sección: Editoriales / Golpe a golpe

El ejercicio del poder

Reza una sentencia política que no hay nada más embriagador que el poder, pero tampoco nada más peligroso...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 07/10/2010 | Actualizada a las 22:46h
La Nota se ha leído 2184 Veces


Hay personajes que aún confunden el servicio público
Con más talentos y menos amigos se trabajaría mejor
Sacudida al árbol gubernamental es acción esperada
La “limpia” en la Ministerial conlleva otros pendientes
 
Reza una sentencia política que no hay nada más embriagador que el poder, pero tampoco nada más peligroso.
 
Y ésta es una gran verdad, porque una vez instalados en el ejercicio público muchos personajes se han extralimitado –así ha ocurrido durante toda nuestra historia--, pues la misma euforia de sentirse influyentes les obnubila su capacidad de raciocinio que, por cierto, es el instrumento por excelencia con el que se mueven las piezas del ajedrez.
 
De ahí la importancia de abrevar en los estudios de los fenómenos políticos elaborados por especialistas, quienes recomiendan actuar con prudencia para aprender a dominar las emociones y no por el contrario, ser presa fácil de la irreflexión al momento de la toma de decisiones.
 
Sin lugar a dudas cada situación es diferente y en función de ello la toma de conciencia resulta fundamental en el desarrollo de un proyecto.
 
Se lo comento porque en Tamaulipas el futuro político implica nuevas y distintas empresas, que es menester abordar con los enfoques y la dinámica que el momento y la circunstancia demandan, si acaso el propósito es seguir caminando hacia delante.
 
Esto quiere decir que los hombres que aspiran ser piezas clave en la próxima administración pública estatal (ya) deben saber dónde hay que detenerse, qué cambios graduales impulsar, con qué amigos o enemigos jugar y cuándo consolidar lo alcanzado.
Comúnmente la euforia de sentirse influyentes coloca a ciertos políticos en un estado de vulnerabilidad, y los vuelve hostiles cuando alguien pone en duda su fortaleza o comete la osadía de desafiarlos.
 
Por tanto, en el ejercicio del poder hay que confiar más en la sagacidad y estrategia de la gente, considerar tanto a la suerte como a la circunstancias como elementos cambiantes, y procurar rodearse de figuras talentosas.
 
También resulta pertinente reconocer que el poder tiene sus ritmos y pautas, y, a partir de esta base, colocar a cada político en su justa y real dimensión, a efecto de estar en capacidad de utilizarlos a favor de la misma causa.
 
Quien en verdad ejerce el poder no debe perder de vista que la esencia de la estrategia consiste en controlar los pasos subsecuentes, ya que la euforia podría alterar su facultad de interpretar y dirigir hacia buen puerto los acontecimientos que se avecinan.
 
Lo más común entre los aspirantes a ocupar cargos de primer nivel en el gobierno que viene, según observo es  que el influyentismo ya se les ha trepado a la cabeza y eso provoca que actúen más emocionalmente que con razón, al tiempo que muestran proclividad de quedarse en lo establecido y, en el peor de los escenarios, vivir de la fama ajena.
 
Este tipo de actitudes relajan la capacidad de análisis objetivo y llevan al conformismo, al considerar en forma errónea que todo se encuentra bajo control.
 
De lo anterior se desprende una lección, que no por sencilla carece de importancia: los hombres y mujeres que conocen y manejan con efectividad el poder, varían sus ritmos y pautas, cambian, se adaptan a las circunstancias y responden en lo inmediato a las contingencias.
 
Es decir, jamás pierden la dimensión del lugar que ocupan y menos se marean.
El símil del manejo del poder, bien podríamos encontrarlo en una de las primeras recomendaciones que hacen los instructores de equitación a sus discípulos:
“Antes de domar el caballo, hay que domarse uno mismo”.
 
Un poco más
 
A propósito de los múltiples aspirantes a ocupar las carteras del próximo gabinete gubernamental, va esta frase lapidaria:
 
“Es más fácil hacer amigos a los políticos, que políticos a los amigos”.
 
¿Usted qué opina?
 
Sacudida demorada
 
Por salud del propio sistema político estatal que vive ya la transición del poder, los tan esperados ceses debieran concretarse a la brevedad para evitar que los burócratas ineficaces, ineficientes e ineptos recurran al juego sucio en su loco afán de seguir pegados a la ubre gubernamental.
 
Hago el comentario por presumir que al prolongar su agonía los aludidos tendrían tiempo suficiente para elucubrar acciones que mancharan la imagen no sólo del equipo, sino la del mismo mandatario Eugenio Hernández Flores, en respuesta a lo que ellos considerarían una injusticia.
 
Esta realidad es la que se encubre mediante la propagación de logros aislados en el ejercicio público, pues algunos funcionarios aún pretenden hacerle creer a su jefe que trabajan al mismo ritmo que él.
 
De ahí se desprende, entonces, que “los sentenciados” no procuren la institucionalidad para ser evaluados en su desempeño, sino que al cacarear cuanto hacen o dicen buscan obtener la ansiada calificación que los apruebe siquiera de “panzazo”.
 
Por eso sin rubor alguno tienen la necesidad de maquillar su desempeño.
 
En contraparte, no actúan igual los servidores profundamente comprometidos con la responsabilidad asignada, pues ellos siguen anteponiendo la humildad y el bajo perfil a los reflectores que tanto buscan quienes ya asoman tendencia a seguir la tradición de enquistarse en el ejercicio público –aunque no lo merezcan--, con todo lo que ello implica, cuando sus propios subordinados y hasta secretarias conocen más acerca de los quehaceres político-administrativos de las dependencias a su cargo.
 
Así, a “los condenados” poco les importa exhibir sus limitantes y deficiencias, merced a la codicia que tienen de mantenerse en el poder por el poder mismo.
 
Ministeriales ineficaces
 
La impotencia que los efectivos de la Policía Ministerial del Estado muestran para resolver la ola de atracos que día tras día crece en toda la geografía tamaulipeca, ha sido motivo suficiente para relevar a un buen número de agentes que, sin embargo, de una u otra forma pudieran seguir sosteniendo cualquier tipo de relación con la delincuencia.
 
Pero ahondar en las repercusiones es un asunto que debe tomarse en la propia oficina del procurador Jaime Rodríguez Inurrigaro --para así marcar el inicio de un verdadero combate a la corrupción policial--, y no esperar, como de costumbre, que la orden venga de más arriba.
 
Es decir, de Palacio de Gobierno.
 
Sólo de esta forma podría creerse que Tamaulipas no es ni será campo fértil para la delincuencia; y que aquí no hay impunidad ni se protege a nadie.
 
Por si fuera poco, el procurador debe girar instrucciones precisas para combatir frontal, eficaz e incansablemente toda conducta delictiva; erradicar la impunidad; aplicar estrategias para elevar los niveles de procuración de justicia; y que todos los policías ministeriales antepongan el bienestar ciudadano a los intereses personales o de grupo en el desempeño de su trabajo.
 
Depuración policial
 
La depuración de la Policía Ministerial del estado, sin embargo, no es suficiente con el cese fulminante de los malos elementos.
 
Es necesario ir más allá; consignarlos de comprobarse sus nexos con la delincuencia, a fin de evitar que una vez en la calle los corridos pasen a engrosar las gavillas que tanto aterrorizan a la población con sus pueriles acciones.
 
Sobre todo si a esta pléyade le agregamos otros elementos, que, en los días venideros, según me informan, podrían causar baja de manera voluntaria.
 
Esto ya deben tenerlo contemplado el procurador y el jefe policiaco, pues ambos están obligados a conocer a fondo las debilidades y mañas de sus elementos.
 
En caso contrario ambos estarían cometiendo un error que bien podrían aprovecharlo las bandas delictivas que operan en Tamaulipas, por cuando menos seis motivos:
 
1) Los elementos cesados de una u otra forma saben cómo operan las bandas de robacarros, aleteros, zorreros, etcétera;
 
2) También conocen las fallas de la corporación;
 
3) Poseen información privilegiada en cuanto a las órdenes de aprehensión pendientes;
4) Saben qué investigaciones se realizan actualmente y hasta podrían dar “pitazos” para entorpecerlas;
 
5) Muchos de ellos mantienen nexos con otros efectivos afines a sus intereses malsanos; y
6) Hay quienes se involucraron y están ligados a narcotraficantes, contrabandistas, pateros y todo tipo de delincuentes.
 
Bajo este entendido, debo aclarar que no es que dude que la limpia en la corporación pudiera ser exitosa, sino que simple y llanamente creo que quienes resultaron cesados bien pudieron aprenderse todo el abecedario en materia de persecución de delitos.
 
¿O acaso no estuvieron involucrados en la procuración de justicia y en la seguridad pública?
 
¿Jamás practicaron el espionaje telefónico?
 
¿Nunca trataron con otros delincuentes?
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
adadasdas
HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326