Este día habrán de reformarse por enésima ocasión los artículos 21, 73, 115 y 116 de la Constitución Política de los...
Por: Juan Sánchez-Mendoza06/10/2010 | Actualizada a las 22:36h
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Iniciativa de Calderón hoy se discute en el
Senado Y por descontado se da que ésta resulte aprobada
Oposición de un mandatario y alcaldes
‘asociados’Congreso Este día habrán de reformarse
por enésima ocasión los artículos 21, 73, 115 y 116 de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, para crear el mando único policial. Y aunque no se descarta un
fuerte jaloneo allá en la vieja casona de Xicoténcatl, dé Usted por descontado
que la iniciativa de Felipe Calderón Hinojosa será aprobada. Sobre todo porque él dedicó
mucho tiempo al cabildeo del proyecto --como no lo ha hecho con otros asuntos
igual o más importantes para su administración y la estabilidad del país--,
logrando convencer a 30 de los mandatarios estatales y al jefe del Gobierno del
Distrito Federal; un buen número de legisladores federales y a todos los
dirigentes partidistas en el ámbito nacional, acerca de las ventajas que
conlleva la unificación de las corporaciones. En contra de esa propuesta se
mantienen el ala dura de la izquierda (que de rojilla ya nada tiene), el
gobernador de Colima (Mario Anguiano Moreno), la Asociación de Municipios de
México, A. C. (Ammac) –o al menos su presidenta, Azucena Olivares Villagómez--,
y uno que otro grillo trasnochado que no alcanza a entender que cuando la
“bufalada” juega un mismo juego ni las marabuntas la detienen. Con la creación del mando
único policial, la seguridad pública no será más responsabilidad de los
ayuntamientos ni de los gobiernos estatales, sino trabajo exclusivo del
Gobierno Federal. Y de que habrá la supresión de
distintas corporaciones, claro que será un hecho. Esto vendría a coadyuvar al
saneamiento de los cuerpos policiacos cuya corrupción tanto ha exhibido la
delincuencia organizada en los días más recientes, y, por consiguiente,
derivaría en una limpia a fondo, si en verdad las expectativas se cumpliesen en
tiempo y forma. Actitud preventiva Con respecto a Tamaulipas, sé
de buena fuente que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) ya trabaja un
proyecto de saneamiento en sus corporaciones. En principio con la aplicación
de exámenes para evaluar a todos los efectivos de la Policía Estatal Preventiva
(PEP), Policías Preventivas Municipales, Policía Rural, Policía Integral y al
personal de los centros de readaptación social, a fin de relevar a los malos
elementos que (se compruebe) mantengan cualquier roce con el hampa. Dicha medida, por donde quiera
vérsele, resulta sana, pues marca el inicio de un verdadero combate a la
corrupción policial, y, por consiguiente, daría un nuevo golpe a la
delincuencia que tanto daño causa a la sociedad de los 43 municipios que hay en
la geografía estatal. Con acciones como las
aquí consignadas, el gobernador Eugenio Hernández Flores (igual) confirma que
en Tamaulipas se ejerce realmente una cruzada contra los transgresores de la
legalidad; y que en esta tierra cueruda no hay impunidad ni se encubre a nadie,
aun cuando los bandoleros presuman de impunidad. Por si fuera poco, sé que el
mandatario ha dado instrucciones de combatir frontal, eficaz e incansablemente
toda conducta delictiva; erradicar la inmunidad; aplicar las estrategias
planteadas con ellas elevar los niveles de seguridad; y que todos los cuerpos
policiales, sin distingo de ninguna índole, brinden el apoyo necesario a las
instancias federales en la realización de su trabajo. Disfunción de policías El alto mando policial que sea
nombrado por el Presidente para coordinar a todas las corporaciones del país,
debe entender que el problema mayúsculo de los efectivos en su disfunción
social. Se lo comento porque la
Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), desde su creación (junio 6 de
1990), ha recibido cualquier cantidad de quejas en contra de servidores
públicos que al amparo del poder no sólo han abusado de éste, sino excedido,
pero de todas sus recomendaciones para corregir las diversas irregularidades
ahí denunciadas, son pocas las que se atienden puntualmente y menos las que
registran procesos judiciales por presunta culpabilidad. De ese cúmulo de quejas
formalmente presentadas por violación a las garantías individuales que consagra
nuestra Carta Magna, un alto porcentaje tiene qué ver con las corporaciones
policíacas federales, estatales y municipales –aparte se cuecen las que tocan a
las fuerzas armadas--, ya que el grueso de sus efectivos (y “madrinas”) suelen
actuar con prepotencia en el desempeño de sus labores, como si la agresión
física hacia el semejante les inyectara bríos para tornarse más brutales y
ofensivos al prevenir la delincuencia. Incluso al perseguir y aprehender a
probables infractores de la ley. Dije probables, pues una de
las máximas jurídicas establece que nadie es culpable de ningún delito hasta en
tanto éste no sea probado. Ese abuso de (supuesto) poder,
es lo que ha distanciado a los policías de la sociedad civil; y es,
precisamente, el principal obstáculo para que pudiera existir una comunión
entre “la chota” y el pueblo, ya que los primeros se sienten despreciados (casi
aborrecidos) por la sociedad civil y ésta, a su vez, nada quiere saber de
policías por la animadversión que siente con tan sólo verlos. Ya podrá Usted imaginarse el
sentimiento que en un individuo pacifista, ajeno a cualquier delito y
responsable de sus obras y actos podría despertar un agente policiaco que nada
tiene en su contra, pero sí va sobre el dinero ajeno. Por eso la importancia de
someter a exámenes psicológicos, psicomotrices y de inteligencia a los
policías, antes de ser reconocidos como efectivos de la nueva corporación. Complicación ancestral El más grave problema que por
décadas han enfrentado los elementos policíacos, insisto, es su disfunción para
adaptarse al contexto social donde se desenvuelven. Por eso la convivencia entre
ellos y la sociedad civil harto se ha deteriorado. A grado tal que muchos
“representantes de la ley” siguen actuando al margen de ésta --con prepotencia,
resentimiento y abuso--, lo que anima la animadversión en su contra, el recelo
y la desconfianza. Este cuadro ha sido analizado
por sociólogos, psicólogos, psiquiatras e incluso por todo tipo de
especialistas del comportamiento humano, quienes coinciden en que el divorcio
policías-sociedad es un problema de educación y valores, cuya reconciliación
sólo podría recobrarse con el cambio de actitud de quienes se encargan de
prevenir, procurar y administrar la justicia. Para que ello fuese posible,
surge la necesidad de erradicar vicios tan arraigados en las corporaciones como
son la corrupción, el consumo de enervantes, los rencores hacia el semejante,
la inconformidad por los salarios y viáticos, la improvisación en los cuadros
de mando y una capacitación real y efectiva, donde el policía entienda que su
quehacer prioritario es servir a la sociedad, no servirse de ella, por
convicción y nunca por ser el único medio ocupacional a su alcance. Congreso local Interesante resulta la
iniciativa de decreto para expedir una nueva ley que combata, prevenga y
sancione la trata de personas en nuestra entidad. Y más cuando se persigue
garantizar el respeto a la dignidad humana y el libre desarrollo de la
personalidad de las víctimas. Al respecto el coordinador de
la fracción priísta, Felipe Garza Narváez, ha ofrecido sus puntos de vista
descalificando siempre la ilícita actividad y proponiendo soluciones al
problema, por lo que estoy seguro que en la elaboración del documento se
contemplan juicios de él. Se hace camino al andar *** José Guadalupe Herrera
Bustamante causó alta como magistrado numerario del Tribunal Superior de
Justicia , sin que sus detractores hayan exhibido el documento que según ellos
lo inhabilita para ocupar cargos públicos. *** El pleito entre Andrés
Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa tiende a convertirse en una
reyerta de pronóstico reservado, pues el mentado “Peje” con toda razón
descalifica el soez lenguaje utilizado en su contra por el señor de Los Pinos. *** La que no se mide es la
diputada Martha Guevara de la Rosa, al asegurar que es un derecho de la
burocracia exigir un bono sexenal. ¿Acaso éste se contempla en la Ley Federal
del Trabajo? No, ¿verdad?, y eso debe saberlo ella como dirigente sindical, a
menos que por andar en la fiesta ni tiempo le quede para siquiera hojear la
legislación en la materia. *** Por cierto, ¿habrá quien
sea capaz de pedirle al secretario de Administración, Alejandro Jiménez
Riestra, que ya no hable tratando de justificar sus desaciertos? *** Sobre todo porque con cada
declaración que emite exhibe lo que no tiene por qué ventilarse al término de
la administración gubernamental. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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