Cancelar por este año la feria estatal de Tamaulipas es un proyecto que aún está en veremos, pero la verdad es que al suspenderla...
Por: Juan Sánchez-Mendoza04/10/2010 | Actualizada a las 22:32h
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En el pasado, su
organización resultó un fracaso Se consideró
festejo pueblerino por su programa Hoy la
inseguridad contribuye a evitar el evento Clara separación
del pueblo con Felipe Calderón Cancelar
por este año la feria estatal de Tamaulipas es un proyecto que aún está en
veremos, pero la verdad es que al suspenderla el gobierno de Eugenio Hernández
Flores evitaría gastos innecesarios y problemas también de carácter financiero
a los ayuntamientos de la entidad. Más
cuando al cierre de sus administraciones los alcaldes padecen dificultades
graves (en cuanto a recursos económicos se refiere) y eso, precisamente, les
impediría montar stands decorosos con qué presumir la obra de sus gestiones y
las bondades naturales que ofrecen los 43 municipios en que se divide geográficamente
nuestro estado. A
eso hay que sumarle la movilización de personal para atender los stands
(gasolina, alimentación y hospedaje, cuando menos), y la mínima afluencia de
visitantes aún en quincena o fines de semana. Por
si fuere poco, se debe considerar que los llamados expositores no acuden a
granel a contratar espacios (tal vez por el alto costo de las rentas); y que la
feria anterior, aunque ofreció algunos espectáculos de buen nivel, no estuvo a
la altura de las expectativas. Ya
ve Usted que ni siquiera se montó el palenque; las corridas de toros brillaron
por su ausencia y la mala infraestructura sucumbió (antes de inaugurarse la
feria) ante el vendaval que destrozó instalaciones. En
este 2010, otra calamidad asoma el rostro: la inseguridad pública que padecemos
en todo el estado. Por
eso y más comparto la intención de cancelar el evento. Festejo
pueblerino Tamaulipas
es una entidad que ha crecido en muchos aspectos. Volteemos
simplemente al sur, centro y norte del estado, para mejor entender su
desarrollo. No
en el aspecto turístico que va a la baja –merced al ridículo papel que al
frente de la dependencia estatal ha hecho Javier Villarreal Terán--, ni en la
generación de empleos, aunque el secretario del ramo Alfredo González Fernández
presuma el hecho; tampoco en la actividad agropecuaria, que Víctor de León Orti
se ha encargado de sepultar, pero sí en otros rubros, como la asistencia
social, atendida directamente por Eugenio Hernández Flores ante la incapacidad
del mentado “Betico” pa’ defender los intereses de Tamaulipas. En
el aspecto de inversión, se nota claramente la mano del mandatario para que los
capitales lleguen y aquí se realicen, sin que eso signifique que los
industriales vivan en nuestro terruño y se la jueguen con Tamaulipas. Y
eso amerita otro análisis. Sobre
todo porque estoy por hoy refiriéndome a la feria Tamaulipas, que hasta su
edición anterior no pasó de ser una feria pueblerina. Hubo,
cierto, juegos mecánicos (con tarifas prohibitivas para el grueso de la
población), stands de los ayuntamientos (que poca gente visitó), una exposición
ganadera (que atrajo sólo a una minoría de visitantes, en un 100 por ciento
involucrados en el mercado), y algunas muestras de lo que la entidad ofrece en
lo que toca al turismo cinegético que, hay que reconocerlo, está impedido para
el grueso poblacional merced a sus altos costos. Al
populacho, donde también me involucro, simplemente se nos ha ofrecido la
oportunidad de ver y escuchar cantantes devaluados a larga distancia –y hasta
eso, en el llamado Teatro del Pueblo--, mal comer en las fondas y sortear la
prepotencia de los genízaros para ingresar al recinto. Aún
así patronato de la feria anterior presumió que estábamos presenciando una
feria de clase mundial –superior a las que año tras año se celebran en
Guadalajara, Aguascalientes y Texcoco, cuando en realidad las ferias que en
Ciudad Victoria se ponen a nuestro alcance no han dejado de ser ferias
pueblerinas. Se
lo comento con todo conocimiento de causa, pues hasta en los ejidos de
cualquier municipio tamaulipeco las ferias han resultado más interesantes que
la llamada estatal. Por
eso y más me sumo al proyecto de cancelarla. Divorcio
Gobierno-pueblo Nunca
como ahora, en México, se había dado tan grave separación entre el pueblo y el
Gobierno Federal. Y
es que Felipe Calderón Hinojosa continúa las prácticas neoliberales de
anteriores regímenes, al tratar de imponer nuevos y mayores impuestos que
podrían acelerarse la debacle para las llamadas clases medias o clases
emergentes, condenadas a desaparecer desde el sexenio de Miguel de la Madrid
Hurtado. No
obstante sus amanuenses pretenden hacernos tragar el cuento de que él nada
sabía del trance económico provocado por las medidas adoptadas por Vicente Fox
Quesada, repetidas por él, y por ello él también exige muchos meses más de
esfuerzo y sacrificio, con el rollo de que sólo así logrará darse una
recuperación. Por
ello la crítica popular no es benévola con el señor de Los Pinos; y menos
cuando cerca de 80 millones de mexicanos que acarician la miseria ilustran un
país frustrado, irritado; sin esperanzas tangibles de recobrar el bienestar
suyo y de sus familias, al menos en los próximos años. Hasta
hoy se puede decir que Felipe y sus colaboradores controlan la economía, las
finanzas, el dinero, pero no dan solución a los compatriotas que piden empleo,
vivienda, seguridad. La perspectiva de una mejor vida. Hoy
los mexicanos somos víctimas de la incompetencia e incapacidad del gobierno
federal, y, por tanto, tendremos que esperar la llegada de otras autoridades
para buscar andar hacia delante, porque está visto que hacia adelante, con el
señor de Los Pinos, sólo caminan los ricos, los industriales, los banqueros,
los privilegiados. Como
nunca antes, hoy se cometen errores en serie; nos enteramos de vejaciones
contra los ciudadanos de este país; las policías son atropelladoras; los
puestos públicos son acaparados por una minoría selecta, incapaz, depredadora;
se fractura el aparato político y social; los gobiernos estatales son
sojuzgados; la llamada clase política es víctima de persecución y de escarnio;
el país está a la deriva y, lo que es peor, la economía popular tiende a
pulverizarse con la recaudación de tributos que nadie pidió y sí tendremos qué
pagar, pues tampoco nadie se traga el cuento de que los senadores priístas
darán marcha atrás definitivamente al proyecto presidencial. Podrían
modificar algunos apartados, eso es cierto, pero de ahí a que en verdad traten
de proteger al pueblo es una real mentira. Y la verá usted mañana, cuando con
bombo y platillo se anuncie que los senadores del PRI, por fin, avalan el
paquete económico y el Presupuesto de Egresos del 2011, luego de analizar y
corregir el documento que, en esencia, resultaría inquebrantable. Es
decir, sólo le darían una manita de gato para simular inconformidad y no pagar
el alto costo que ya les espera en las urnas. Bajo
este entendido, por más que se diga que la administración de Calderón Hinojosa
es el auténtico gobierno de la transición, el gobierno del cambio verdadero,
más de 80 millones de mexicanos, en conjunto, opinamos lo contrario. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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