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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Sucesión adelantada

El eje central que mueve todas las fuerzas políticas de México, contra lo que pudiera argumentarse, es el proceso electoral...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 20/09/2010 | Actualizada a las 08:43h
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+ Calderón anima juego anticipado para su relevo
+ En Acción Nacional, una decena de prospectos
+ Por el PRI tres aspirantes y dos por la izquierda
+ En 2012 reaparecería amenaza intervencionista
 
El eje central que mueve todas las fuerzas políticas de México, contra lo que pudiera argumentarse, es el proceso electoral del 2012.
 
Y a este fenómeno se le llama sucesión adelantada.
 
Al respecto se evidencian tres vertientes:
 
1) La promovida desde la administración pública federal por parte del mismo señor de Los Pinos, Felipe Calderón Hinojosa, alentando la aspiración de cuando menos una decena de panistas, entre quienes sobresalen tres gobernadores (Jalisco, Guanajuato y Morelos) y cuatro secretarios del gabinete: Alonso José Ricardo Lujambio Irazábal (SEP), Ernesto Cordero Arroyo (SHyCP), Javier Lozano Alarcón (STyPS) y Juan Molinar Horcasitas (SCT), pese a que Santiago Creel Miranda y Josefina Vázquez Mota les llevan clara delantera en el ejercicio político y en imagen;
2) La renovación de la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que aunque faltan meses para concretarse formalmente, ya muestra visos de que su integración podría resolver el asunto de la candidatura, que por el momento “Los chuchos” no quieren para Andrés Manuel López Obrador, sino para Marcelo Ebrard Casaubón; y
3) La disputa que por el control del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la candidatura presidencial libran el senador Manlio Fabio Beltrones Rivera, el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto y la diputada federal Beatriz Paredes Rangel.
Al final se prevé una alianza entre los tres personajes.
 
Polémica sin parangón
 
La dinámica pre-sucesoria, a la par de lo indicado, motiva una fuerte polémica en la que los actores principales establecen su posición y critican al adversario.
 
Algunos llegan incluso al cinismo, pues pretenden situarse por encima de los acontecimientos y propenden a dar lecciones de seriedad, respeto y ecuanimidad, cuando todo mundo sabe que trabajan de manera frenética en el afán de llegar a la Presidencia de la República o colocar ahí a uno de sus incondicionales.
 
Recientemente hubo fuertes críticas hacia el Presidente de México por su actitud con respecto al tema que nos ocupa, considerando irresponsable que insista en el tema de la sucesión presidencial, pues, según estiman algunos profesionales del análisis político, quienes se dejan seducir por el relevo sexenal causan una polarización al interior de los partidos.
 
El hecho está generando vacíos de poder, ya que los mismos miembros del gabinete están más preocupados en privilegiar su agenda e imagen personal que la agenda nacional.
 
Hay un documento en poder del PRI, incluso, que refiere literalmente: “La sucesión presidencial adelantada ha sido utilizada para crear cortinas de humo y puestas en escena que distraen la atención de la opinión pública sobre la incapacidad para resolver de fondo los problemas que atañen al país”.
 
No debe olvidarse que este proceso fue adelantado y propiciado por el mismo Presidente de la República desde hace casi seis meses, quien incluso ha llegado a tolerar que el despacho más importante de su administración pública sirva para abrirse abiertamente al futurismo a tres gobernadores panistas, cuatro secretarios de Estado y algunos legisladores del mismo bando.
 
El cuestionamiento hecho al señor de Los Pinos, sin embargo, él lo elude porque de acuerdo a su propia visión, la carrera sexenal ya está en pleno desarrollo, cuan cuando la gran mayoría trate de negarlo.
 
Tanto para el PRI como para el PAN y para los integrantes de la administración federal, el villano favorito que tratan de sumir en el desprestigio es Andrés Manuel López Obrador, cuya popularidad no decrece poniendo en tela de juicio las estrategias de golpeteo y linchamiento a las que acuden sus adversarios en forma reiterada.
 
Injerencia externa
 
En el actual escenario nacional que se distingue por el golpeteo y la descalificación, incluso utilizando a las instituciones del Estado, nadie quiere ceder ante lo que consideran un legítimo derecho.
 
No obstante, si las autoridades no muestran ecuanimidad y alcanzan un acuerdo en beneficio del país al que se sujeten los aspirantes, los ánimos podrían desbordarse.
 
Mientras ello ocurre, los medios de comunicación masiva, que no pueden mantenerse ajenos al proceso de la sucesión adelantada, tienen como referencia obligada cualquier movimiento que hagan los aspirantes con rumbo al 2012.
 
Reza un dicho popular expresado en términos de fatalidad: “Pobres de nosotros, tan lejos de Dios y tan cerca de los gringos”.
 
Otro más alude a nuestra dependencia con el país vecino del norte: “Cuando a los Estados Unidos le da gripa, a México le da pulmonía”.
 
Fuera de los lugares comunes y el costumbrismo, lo cierto es que hay una evidente influencia del país más poderoso del mundo con respecto al nuestro, en ámbitos económicos, tecnológicos y, en cierta forma, políticos.
 
De esa realidad se originan los comentarios y análisis que ponderan al factor externo como un elemento determinante o de gran influencia en cada sucesión presidencial.
 
Ateniéndonos a tal posibilidad, tendríamos que caer en la cuenta de que tal vez los ojos de Washington estén posados en un personaje de origen mexicano pero de corazón norteamericano, como en su tiempo lo fueron Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada y lo es, ahora, Felipe Calderón Hinojosa.
 
En tal virtud, no tendríamos qué esforzar el cerebro para entender que la derecha seguiría gobernando el país.
 
Pero aceptar de manera mecánica este tipo de posturas políticas y afinidades ideológicas que sobre dimensionan la influencia del factor externo, es ignorar la historia de la Patria y sus instituciones; la identidad y fortaleza de los mexicanos.
 
Es, en síntesis, negar el principio de autodeterminación y relativa independencia que tenemos, merced a las luchas libertarias.
 
No obstante el elemento foráneo, en este proceso, podría ser insuficiente para determinar el rumbo del país; fundamentalmente en materia política.
 
Más bien la clave se ubica en lo interno.
 
Y es aquí donde las aguas están más que revueltas.
 
E-m@il
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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