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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Sebastián, el escultor

“El águila del bicentenario” es una escultura monumental de 40 metros de alto, construida en acero, que en lo sucesivo dará a Ciudad Victoria...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 12/09/2010 | Actualizada a las 22:30h
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Victoria estrena emblema: “El águila del bicentenario”
Carlos Fuentes lo definió como un hombre de ciencia
Sebastián Bach utilizó matemáticas pa’ crear música
Hay políticos que buscan medrar con fama de artistas
 
“El águila del bicentenario” es una escultura monumental de 40 metros de alto, construida en acero, que en lo sucesivo dará a Ciudad Victoria un moderno emblema ante los ojos del mundo.
 
Y hoy, precisamente al conmemorarse la Batalla de Chapultepec de 1847 --en que los Niños Héroes ofrendarán sus vidas al combatir contra los invasores yanquis--, la obra de Sebastián habrá de inaugurarse en la explanada del Parque Bicentenario.
 
Con esa representación Tamaulipas rinde tributo al Escudo Nacional de México, inspirado en un águila real devorando una serpiente.
 
En cuanto al autor, Usted seguramente sabe que se trata del mismo que edificara la escultura llamada “La gran puerta de México” –por cierto, inaugurada justo al cumplirse 181 años de haberse expedido el Decreto número 12 que concedió a la Congregación del Refugio el título de Villa Matamoros--, y que su reputación artística la avalan sus obras realizadas en ciudades como el Distrito Federal –“El Caballito”, por ejemplo, a quien “La doña” María Félix (qepd) calificara en vida como “el horror amarillo”--, Chihuahua, Guadalajara, Monterrey, Torreón, Villa Hermosa, Morelia, Xalapa, Tecomán, Tuxtla Gutiérrez y Puebla, así como en países de todo el mundo como Argentina, Cuba, Estados Unidos, Suiza y Japón.
 
Por algo la crítica especializada durante décadas se ha ocupado de Enrique Carbajal González –el nombre real de Sebastián, quien nació en 1947 en el municipio de Camargo, Chihuahua--, pero pocas veces para denostar su obra y las más para reconocer su talento.
 
Hombre de ciencia
 
Hace tiempo tuve la oportunidad de charlar con el artista allá en su taller instalado en la colonia San Pedro de los Pinos, en la Ciudad de México; y de esa entrevista publiqué un extenso texto que hoy por falta de espacio creo pertinente sintetizar:
 
Expliqué entonces:
 
Cuando Ida Rodríguez Prampolini definió la escultura de Sebastián como “la demostración tangible de lo oculto”, Carlos Fuentes concretó: “no es ésta una declaración esotérica, sino una frase sumamente precisa”. Y dejó en claro: “Sebastián es artista, pero también hombre de ciencia. Su escultura visiblemente se preocupa por las formas geométricas. Pero el científico en Sebastián conoce perfectamente esta idea fundamental de Einstein: ‘la geometría no es algo inherente a la naturaleza, sino que es algo que la mente le impone a la naturaleza…’, por eso cuando se dice que la geometría es la materia prima de este artista, no se debe olvidar que la mente es la materia prima de la geometría… (y) es la mente de Sebastián la que convoca el objeto, lo hace visible”.
 
Quizá por ello mucha de la magia de Sebastián, que encuentra su origen en el acto de transformar una forma en otras formas, como son los triángulos equiláteros, tetraedros, hexaedros u octaedros, se apoya en la física y las matemáticas que ha desarrollado en el dominio de las formas geométricas.
 
De ahí que sus propósitos estén basados en la ciencia; pero él no tiene como finalidad alcanzar metas científicas, sino únicamente estéticas.
 
Así lo piensa y dice el mismo autor:
 
“Creo que es factible desarrollar ampliamente un arte basado en una concepción matemática. Sé que muchas objeciones se levantan contra este punto de vista. Se afirma que el arte nada tiene qué ver con las matemáticas, que éstas constituyen una materia árida, no artística, un dominio puramente intelectual y por lo tanto extraño al arte. Ninguno de estos argumentos es aceptable porque el arte requiere sentimiento y pensamiento. Se puede citar, una vez más, el ejemplo de Juan Sebastián Bach, quien, con medios matemáticos precisos, dio forma a la materia ‘sonido’, creando estructuras perfectas”.
 
Producción escultórica
 
Instalados en un cómodo escritorio del taller de Sebastián, una aromática taza de café descongestiona la garganta del escultor, quien escucha las interrogantes y a ellas responde con puntualidad:
 
--En estos momentos se habla de una decadencia escultórica en México. ¿Hay crisis? ¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué no se dan tantas exhibiciones como esperamos? ¿A qué obedece que no haya una mayor producción en este aspecto?
 
--No, la verdad no creo que haya decadencia; sobre todo en la capacidad de representar, en la capacidad de producción y en la calidad. No creo que haya crisis. México ha tenido una tradición desde que existe, una tradición escultórica, pictórica y cultural profunda con tremendas raíces. Creo que no hay crisis. Lo que pasa es que lo vemos reflejado en la crisis económica. Bajo ese entendido, sobre todo para los artistas jóvenes, que empiezan, es muy difícil, porque todavía no tienen una firma, un nombre, una consistencia para los que compran.
 
“Pueden ser geniales, excelentes artistas, pero desgraciadamente en este sistema capitalista, si no hay una aceptación, si no se tiene un logro ya como artista internacional, pues no se está cotizado. Entonces el que compra no paga, no compra, no le compra al artista joven.
 “En mi caso, por ejemplo, yo soy un producto prácticamente del desierto. Soy de Chihuahua. Me formé en Camargo, que es por suerte para mí la tierra de David Alfaro Siqueiros. Él también nació ahí. Me formé en esa tierra árida donde no había nada. Era un desierto cultural.
 
“La única tradición profunda es que Siqueiros había nacido ahí, pero Siqueiros se formó fuera de ahí… (y) bueno, pues viendo la necesidad de expresarme, me salí de ahí y empecé a tratar de producir mi obra de la mejor manera. Comencé incluso inventando esculturas narradas, proyectos escritos para provocar al espectador, sin realizarlos. Un poquito pensando en que había que imaginar. Y sobre todo a los artistas del Tercer Mundo no nos quedaba otra. En ese tiempo yo tenía que pensar que la imaginación tomara el poder, porque no había otra. No había recursos para realizar. Y creo que en momentos de crisis siempre pasa eso. Pero las sensibilidades creativas no se detienen”.
 
--Pero se devalúa la cotización del producto…
 
--En cuanto a la cotización del producto, tampoco. Éste es un fenómeno extraño. El arte siempre ha sido global; universal cuando es excelso. Tenemos artistas excelsos como Orozco, Rivera, Siqueiros, Tamayo… Cuevas, Toledo… son artistas ya excelsos, con una producción madura que han trascendido las fronteras; se cotizan fuera de México.
 
--¿Cuáles son las vicisitudes que ha tenido que sortear Sebastián para ocupar este lugar…?
--Las más fuertes que haya podido sortear cualquier artista, como partir de la nada. Llegué de Chihuahua sin un cinco aquí (al Distrito Federal), a los 16 años. Tengo una gran admiración por el adolescente y el joven que me hizo llegar a esto, a estar aquí, porque la fortaleza de ese adolescente y la vocación de ese joven fueron profundas.
 
Uno que otro encontronazo
 
Sebastián en la actualidad es quizá el escultor mexicano más reconocido; y su monumental obra se ha identificado rápidamente con las tradiciones y los gustos de la comunidad bien definida culturalmente.
 
Aún así, el artista chihuahuense no ha logrado convencer a todos. Ya por su franqueza, su modernismo o tendencia a la geometría, y eso le ha valido, amén de las críticas en su contra, el rechazo de quienes se han sentido desplazados por su creación.
 
Pero dejemos que sea él mismo quien esto explique, tras escuchar la pregunta de rigor:
--La franqueza de Sebastián, su talento, ese crecimiento que ha tenido en los últimos años, ¿no lo ha llevado a tener encontrones con algunos otros escultores?
 
--Bueno… sí… no. No encontrones, lo que pasa en todos los medios, y no sólo en México. Esto es una característica de los seres humanos. Es muy humano el hecho de ver que en cualquier país que otro tiene éxito, que a otro le va bien, que otro tiene con su obra una aceptación, que quienes están en el mismo camino, en la misma carrera, si no son maduros, si no son grandes, si son mediocres y resentidos, se amarguen y lo único que hacen es, como reacción, atacar y tratar de tirar lo que se está construyendo.
 
--¿Hay apoyo gubernamental hacia ustedes los artistas?
 
--En México es una tradición, para bien o para mal. De tiempo atrás ha sido una tradición apoyar oficialmente a los artistas plásticos.
 
--¿Será acaso que esos funcionarios muchas veces pretenden “colgarse” del trabajo de ustedes los artistas, de los creadores, para lucimiento personal?
 
--También es válido en todas las épocas. Cada quien hace su propia estrategia. Creo que los artistas tenemos capacidad; podemos adaptarnos a hacer ese jugo de dejar que cualquier funcionario se “cuelgue” en el sentido de trascender, porque es válido. Si tuvo la osadía de comprometerse con un artista, es válido; se la jugó, así critiquen o digan y entonces conjuntamente pasan a la historia con un gran proyecto.
 
El orgullo del artista
 
Roberto Vallarino, cuando habla de Sebastián y la pintura, dice que el arista es uno de los escultores mexicanos con más presencia en nuestro país y en naciones como Japón, Suiza o Canadá, y que su visión del arte “es la del geómetra y del matemático, pero también la del ser pasional y romántico”. Por ello sus esculturas podemos apreciarlas en diferentes puntos del Distrito Federal, donde llaman la atención de citadinos y visitantes, como “El Caballito”, que tanto se ha criticado sin muchos argumentos arquitectónicos o plásticos.
De ahí que surja la siguiente interrogante:
 
--Para mucha gente, el orgullo de Sebastián es “El Caballito”. Sin embargo, pregunto: ¿Sebastián tiene otros orgullos? ¿No le fastidia que lo reconozcan únicamente por esta obra?
 
--No. Creo que no es justamente “El Caballito” mi orgullo. Para mucha gente parece ser la pieza más famosa, más conocida, porque es la abiertamente más urbana, la más vista, la más polémica y la que está en el mejor sitio de la República Mexicana.
 
Para concluir, Sebastián nos habla de su obra y el poder; de sus esculturas y los políticos que han tratado de seducirlo a raíz de que cobró fama internacional, aunque de ellos plasmaré nuestros comentarios en otra ocasión.
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx 

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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