La sexagésima legislatura del Congreso local inicia este día su segundo (y último) período de sesiones ordinarias –que corresponde al tercer año...
Por: Juan Sánchez-Mendoza01/09/2010 | Actualizada a las 08:19h
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+ Se fueron por codicia electoral; pero regresan por dietas + Al Congreso estatal sólo lo utilizan de ‘trampolín político’ + Los cortesanos, ‘un mal necesario’ en asuntos de poder + ¿Qué caso tiene atender el cuarto informe de Calderón? La sexagésima legislatura del
Congreso local inicia este día su segundo (y último) período de sesiones
ordinarias –que corresponde al tercer año de ejercicio constitucional--, pero
antes de abordar formalmente los trabajos del quehacer cameral, habrá una
ceremonia solemne presidida por Felipe Garza Narváez, ante la presencia del
gobernador Eugenio Hernández Flores.
Para quienes gustan de la
estadística y el análisis, el hecho es harto significativo porque cuatro de los
ocho diputados (propietarios) que el 17 de febrero (próximo pasado) solicitaron
licencia para separarse del cargo por su aspiración electoral, retornan como si
nada al recinto que visto está sólo utilizan de trampolín político.
Obviamente me refiero a José
Raúl Bocanegra Alonso PVEM), Miguel Manzur Nader (PRI), Jorge Alejandro Díaz
Casillas (PAN) y María Magdalena Peraza Guerra (quien es considerada una
extraña en el membrete albiceleste y una chaquetera en el tricolor).
El primero es una veleta
–hablando en términos políticos de esos que están de moda--, y los otros tres
por tener claros intereses en el sur de la entidad.
Concretamente en Tampico,
donde el primero fue apabullado en las urnas pese a formar parte del clan Garza
Cantú, que por lo visto está en plena decadencia; el segundo ni siquiera pudo
acceder a la candidatura por la alcaldía con todo y el juego sucio que incitó y
protagonizó en detrimento del membrete albiceleste, que quizá nada quiera saber
de él a estas alturas; y la tercera, ya con la presidencia municipal (del
puerto jaibo) en su poder, se rehúsa a dejar la anacrónica práctica de mamar y
dar topes al mismo tiempo.
Por tanto, los suplentes de
cada cual tendrán que esperar nuevas oportunidades pa’ probar la miel
presupuestaria.
¿O no es así Andrea Vela
Aragón, Matilde García Rangel y Norma Elizabeth Parra Martínez?
Todo por el egoísmo de esos
cuatro que tanto desprecian el quehacer legislativo, pero acuden puntualmente a
cobrar salarios, compensaciones y gozar de otras prebendas, exhibiendo clara
desvergüenza en su actuación política. Los que no retornan
Los cuatro diputados
constitucionales que ya decidieron no retornar a sus curules de la LX
Legislatura del Congreso local, son Pedro Carrillo Estrada, Humberto Flores
Dewey, Efraín de León León y Víctor Alfonso Sánchez Garza.
Los tres primeros así lo han
decidido para no agitar más la tempestad política que se vive en Altamira,
Mante y Valle Hermoso, en tanto el cuarto está entregado al análisis de la
situación que priva en Matamoros para de ahí diseñar su programa de gobierno
municipal.
Lo que no sencillo, merced al
trabajo fructífero (para esa localidad fronteriza) que ha realizado el alcalde
Erick Silva Santos durante su ejercicio constitucional.
Por ello no sería extraño ver
hoy como propietarios a sus suplentes.
Ellos son: Jesús Miguel Ortega
González, Atanasio Sánchez Vázquez, Ernestina Rodríguez Borrego y Wilfrido
Campos González. La pena de una suplente
A Patricia Haces Valdez, por
cierto, le corresponde ocupar la curul que otrora tanto distinguiera a mi
extinto amigo Enrique Blackmore Smer, quien tanto realce diera a la LX
Legislatura por sus intervenciones en tribuna, sus propuestas, su oratoria, su
buen vestir y mejor trato hacia sus semejantes.
Y no es tarea fácil, ya lo
creo, porque Enrique fue un diputado local respetable y respetuoso; un político
joven que en corto tiempo cautivó a sus representados del quinto distrito
electoral –donde por amplio margen se adjudicó un triunfo claro y
contundente--, y que al Congreso mucho contribuyó porque en serio asumió su
papel como representante del pueblo.
Por eso Paty está más
comprometida a continuar la obra de Enrique y entregar buenos resultados
durante su nueva encomienda, ya que la sociedad victorense en confía para que
haga realidad cuanto se propuso Blackmore Smer.
Es cierto que la pérdida de
nuestro amigo mutuo igual la acongoja, pero esa pena igual la obliga a dar lo
mejor de sí como diputada local. Los cortesanos
Mientras exista el poder habrá
cortesanos.
Ése parece ser uno de los
inevitables patrones de conducta que llegan hasta nuestros días, aun cuando en
la política moderna se ha dicho hasta la saciedad que el mal ya fue desterrado.
Sirvan estas líneas para
entonces recordar que en la antigüedad la Corte se reunía en torno al soberano
y cumplía diversas funciones, entre otras las de divertirlo, a la vez que se
mantenía subordinada a la nobleza y cercana al gobernante.
Asimismo, servía para glorificar
al monarca, que se rodeaba de un microcosmos obligado a complacerlo.
Justamente en éste contexto
los cortesanos se volvían fundamentales, merced a que dominaban la manipulación
y hacían que el rey se sintiera más real, situando en esa tesitura al conjunto.
Eran los cortesanos auténticos
magos de las apariencias, pues tenían conciencia plena que en el espacio en el
que se movían las cosas, se juzgaba por lo que parecían ser y no por lo que
realmente era.
Los grandes cortesanos fueron
amables y amos de la palabra, nunca hablaron más de lo estrictamente necesario
y sacaban el mayor beneficio tanto de un cumplido como de un insulto velado.
Se les consideraba expertos en
la acumulación de influencias.
Especies de magos del manejo
de las relaciones y los asuntos públicos.
La gente buscaba su
presencia porque sabían cómo agradar, aunque no recurrieran a la lisonja
servil, ni cayeran en la vulgaridad de llegar a la humillación.
El resultado era que el gran
cortesano se convertía en favorito del rey y gozaba de todos los beneficios de
tal posición.
Hoy en día, pese a que muchos
consideran a la actividad cortesana como una reliquia del pasado, la
verdad es que hay muchas expresiones que non remiten a ese ambiente, cargado de
formas y cumplidos, donde la amabilidad y la cortesía son instrumentos del
poder, en tanto que impactan sensiblemente la naturaleza humana, porque es
precisamente el ser humano quien atenta contra su propia dignidad al perseguir
laureles que no son suyos.
Perfiles como el descrito se
perciben por doquier, en la humanidad de personajes que dejan discurrir su
talento y tratan de sorprender al gobernante en turno o al sucesor de éste.
Ello debiera alentar a los hombres
que manejan el poder a efecto de no sucumbir ante el encanto de los modernos
cortesanos, mismos que están prestos a sacar ventaja de su cercanía con quien
determina el rumbo de una sociedad.
Los tiempos actuales demandan
hacer política de nuevo tipo, en donde los modernos manipuladores y expertos en
el arte de la seducción estén condenados al fracaso, a no ser que sigan
ejerciendo un liderazgo débil y proclive a la adulación.
Pero de que los modernos
cortesanos se mueven frenéticos, ni duda cabe.
Y ya empiezan a revolotear
zalameros en derredor del jefe, a fin de tejer una red de influencia que le
permita ejercer poder. Cuál informe
Este día la Presidencia de la
República redoblará la contratación de espacios mediáticos para con bombo y
platillo magnificar el cuarto informe de gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.
Sin embargo la calle es un
sitio inseguro para transitar libremente; la prensa crítica e independiente es
amordazada; hay crisis económica: no se vislumbran fuentes de empleo para
millones de compatriotas; percibo la embestida federal de cobrarnos hasta por
el aire que respiramos –ya no digamos por el oxígeno--, las corporaciones
policiacas nos atropellan y la delincuencia nos mantiene aterrorizados.
Así, sin un centavo para
comprar tortillas, frijoles y chile, el señor de Los Pinos apuesta a que
aplaudamos su informe que refiere un crecimiento económico cuando de hambre nos
estamos muriendo; un avance en materia educativa cuando nuestros hijos no
alcanzaron matrícula en las escuelas; la asistencia social que no se reparte en
tiempo y forma y hasta presume que el petróleo es nuestro, cuando los costos de
los hidrocarburos son de los más caros del orbe.
¿Entonces cómo creerle al
señor de Los Pinos?
Si Usted no comparte esta mi
apreciación, basta con que le eche una mirada somera al cuarto informe de
Felipe.
Y después dígame lo que
quiera.
Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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