Hay políticos arcaicos que hoy de nueva cuenta muestran sus fauces por el hambre que les despierta conseguir...
Por: Juan Sánchez-Mendoza21/01/2010 | Actualizada a las 22:56h
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Ante su desbordamiento recurren a prácticas
viciadas Habría presiones pa’ conseguir candidaturas en
juego Con unidad el PRI robustece su estampa en el estado Funcionarios públicos de primer nivel, hacen
maletas Hay políticos arcaicos que hoy de nueva cuenta muestran sus fauces por
el hambre que les despierta conseguir posiciones en el actual proceso electoral,
y que acatando prácticas del pasado pretenden llevar agua sus molinos.
De ahí que amenacen con buscar alianzas con partidos antagónicos al
Partido Revolucionario Institucional (PRI), a fin de justificar su
posicionamiento político-social ante el gobernador Eugenio Hernández Flores,
por saber que él difícilmente cedería a sus caprichos de imponerlos como
candidatos a los ayuntamientos y diputaciones en juego.
Le hago este comentario porque sé que hay muchos aspirantes a ocupar
puestos de elección popular que siempre han presumido ser priístas de hueso
colorado, pero hoy amenazan con participar en la contienda electoral bajo las
siglas de membretes opositores al tricolor si no ven satisfechos sus anhelos.
Basta voltear la vista hacia el municipio o distrito electoral que usted
quiera para tomar conciencia del oportunismo electorero.
Y ahí le van algunos ejemplos:
Altamira, donde Juan Genaro de la Portilla ha manifestado públicamente
que él siendo postulado por cualquier institución política gana. Incluso por el
PRI, donde no se ha concretado formalmente su expulsión;
2) Llera, municipio en el cual Héctor de la Torre Valenzuela no cuenta
con un “delfín” para que Acción Nacional conserve la alcaldía, pero podría
tratar de convencer a un priísta resentido, ya definida la candidatura del
tricolor, para que se la juegue por el membrete albiceleste;
3) Madero, el municipio que históricamente ha demostrado ser de corte
izquierdista, y donde Joaquín Hernández Galicia (a) “La Quina” tiene su feudo
político con el que pretende recuperar el control de la localidad;
4) Mante, donde Javier Villarreal Terán le juega las contras a Héctor
López González, en eso de apadrinar al futuro candidato de unidad. Lo mismo
intentó en múltiples ocasiones su padre, pero nunca pudo imponer abanderado
priísta, por lo que en esta ocasión se advierte que ambos alentarían la
candidatura de un resentido aunque bajo las siglas de la oposición. Más de lo mismo
En el mismo tenor se encuentran otros municipios de la geografía
tamaulipeca. Leamos: Nuevo Laredo, donde la disputa caciquil puja por imponer al candidato a
la presidencia municipal, bajo la advertencia de promover una coalición
opositora, en caso de que a Ramón Garza Barrios le fuera negada la posición
para uno de sus hombres;
b) Guerrero, municipio donde de nueva cuenta el ex alcalde Libaldo Garza
pretende la postulación tricolor, cuando sabe que ante cualquier otro candidato
perdería. No obstante sus panegiristas insisten en que también tiene la oferta
de otras organizaciones; c) Mier y Miguel Alemán son otros municipios que atraviesan crisis de
credibilidad priísta, y si allá Ricardo “El Negro” Gamundi Rosas no atiende con
cuidado el proceso selectivo, seguramente habrá de encontrarse con un grave
problema;
d) Reynosa, ni se diga, pues tal parece que la designación del candidato
priísta deberá ser como la selección nacional de fútbol, donde hay más “crack”
que jugadores y el balompié estrella, Óscar Luebbert Gutiérrez, estaría
dispuesto a jugarle las contras al PRI si el candidato no resultare uno de sus
colaboradores;
e) Matamoros. Allá se plasma una lucha sin razón de ser, puesto que los
aspirantes que ya pactaron que el candidato priísta sea de unidad, hoy buscan
entorpecer la asunción de Alfonso Sánchez Garza, amenazando incluso que si es
éste o cualquiera de ellos se sumaría a la oposición.
Hasta hoy, aquí le paro, sin desatender el caso Victoria y del resto de
los municipios y/o distritos electorales, nomás pa’ no seguir incomodando a los
pretendientes. Pacto necesario La cohesión que tanto requiere el PRI para enfrentar
plenamente fortalecido el proceso electoral del 2010, en teoría es sencillo
lograrla, pero en la práctica hay necesidad de emplearse a fondo e ir al
rescate de los cuadros que hasta hoy se sienten marginados. A ellos se les debe convencer mediante el diálogo
permanente, abrirles espacios de activismo partidista e involucrarlos en un
pacto político que debería sellar la gran familia revolucionaria, si acaso el
interés común fuera jugarse el todo por el todo con el gobernador Eugenio
Hernández Flores y, por supuesto, con el doctor Rodolfo Torre Cantú. De otro modo se correría el riesgo de que esos
inconformes sean contaminados por otros militantes cuya indefinición ideológica
salta a la vista, y que la oposición trate de cooptarlos con el viejo cuento de
hacerlos candidatos a las alcaldías y diputaciones en juego. Lo más sencillo, para los malos consejeros del
mandatario, sería dejarlos marcharse. Pero no es lo adecuado; y menos cuando
hay quienes han dedicado años al partido y sólo piden se les tome en cuenta
como activistas; reclaman la atención de sus dirigentes, o buscan participar
abiertamente en un proceso interpartidista de selección de candidatos. Por ahí debe empezar la tarea más importante de Ricardo
Gamundi Rosas en su nueva encomienda encomienda. Sobre todo cuando el precandidato gubernamental expone la
necesidad de fortalecer la unidad hacia dentro (del PRI) y la competitividad
electoral hacia fuera; una democracia de calidad y una política social de
avanzada que reposicione al tricolor. Renovación esperada Por salud del propio sistema político estatal, los tan esperados cambios
y enroques deben concretarse a la brevedad para evitar que los burócratas ineficaces,
ineficientes e ineptos recurran al juego sucio en su loco afán de seguir
pegados a la ubre gubernamental, si acaso no estuvieran contemplados para
sumarse a la campaña.
Hago el comentario por presumir que al prolongar su agonía los aludidos
tendrían tiempo suficiente para elucubrar acciones que mancharan la imagen no
sólo del equipo, sino la del mismo Eugenio Hernández Flores, en respuesta a lo
que ellos considerarían una injusticia.
Esta realidad es la que se encubre mediante la propagación de logros
aislados en el ejercicio público, pues algunos funcionarios aún pretenden
hacerle creer a su jefe que trabajan al mismo ritmo que él.
De ahí se desprende, entonces, que “los sentenciados” no procuren la
institucionalidad para ser evaluados en su desempeño, sino que al cacarear
cuanto hacen o dicen buscan obtener la ansiada calificación que los apruebe
siquiera de “panzazo”.
Por eso sin rubor alguno tienen la necesidad de maquillar su ejercicio.
En contraparte, no actúan igual los servidores profundamente
comprometidos con la responsabilidad asignada, pues ellos anteponen la humildad
y el bajo perfil a los reflectores que tanto buscan quienes ya asoman tendencia
a seguir la tradición de enquistarse en el ejercicio público –aunque no lo
merezcan--, con todo lo que ello implica, cuando sus propios subordinados y
hasta secretarias conocen más acerca de los quehaceres político-administrativos
de las dependencias a su cargo.
De cualquier forma el mismo Gobernador ya adelantó que en lo sucesivo
habría una renovación en su gabinete, pues varios funcionarios causarían alta
en el equipo de campaña de Rodolfo Torre Cantú. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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