La negativa de los senadores Ricardo Monreal Ávila (PT) y Manlio Fabio Beltrones Rivera para acudir hoy al encuentro entre el Poder Legislativo y...
Por: Juan Sánchez-Mendoza18/08/2010 | Actualizada a las 22:44h
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+ Senadores y
diputados federales rehúsan dialogar con él
+ Lo peor es que
se trata de coordinadores parlamentarios
+ Clara
irresponsabilidad política pa’ enfrentar a hampones
+ Ya asoma el
rostro de la ingobernabilidad en todo México
La
negativa de los senadores Ricardo Monreal Ávila (PT) y Manlio Fabio Beltrones
Rivera para acudir hoy al encuentro entre el Poder Legislativo y el presidente
Felipe Calderón Hinojosa, dentro del marco “Diálogo por la seguridad” que se
desarrolla en el Campo Marte de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena),
es secundada por los diputados federales Francisco Rojas Gutiérrez (PRI),
Alejandro Encinas Rodríguez (PRD) y Pedro Vázquez González (PT).
Esas
ausencias quizá poco le representen al señor de Los Pinos en su esquema
mediático para justificar la nueva estrategia en contra de la delincuencia
organizada, pero en esencia significan un duro golpe a su investidura, pues se
trata de cinco coordinadores parlamentarios. Dos del Senado de la República y
tres de la Cámara baja.
En
el caso de Monreal Ávila y Vázquez González, éstos declinaron asistir porque
siguen considerando que Calderón Hinojosa es presidente ilegítimo; Beltrones
Rivera se rehusó porque fue convocado de última hora y ya tenía el compromiso
de viajar a Querétaro; y por lo que respecta a Rojas Gutiérrez y Encinas
Rodríguez, ambos rechazaron la invitación por no estar dispuestos a convalidar
el reposicionamiento de Felipe en los medios de comunicación masiva.
No
obstante desde la Presidencia de la República, ayer mismo, se operó la
divulgación de un mensaje del jefe del Ejecutivo Federal para insistir en que
su convocatoria se dio en tiempo y forma, desligándose por completo de las
malinterpretaciones que pudieran haber surgido en los establos partidistas.
Como
fuere, lo cierto es que cinco coordinadores de las catorce fracciones
parlamentarias del Poder Legislativo hoy habrán de dejar plantado al Presidente
de México –si acaso muestran congruencia entre su decir y actuar--, y eso
refiere claramente falta de cohesión y voluntad para trabajar en un mismo
proyecto, aun cuando en apariencia éste va encaminado a salvaguardar la
seguridad de más de 106 millones de mexicanos.
Las
dos posturas igual asoman intransigencia y falta de sensibilidad en la práctica
política, ya que el tema de la inseguridad involucra a todos los actores
partidistas del país –antes y más que a la sociedad civil, que por cierto ha
sido y es la más castigada con los embates criminales--, por lo que no podemos
estar de acuerdo con el señor de Los Pinos ni con sus detractores.
Y
no, porque según se ve todos ellos anteponen sus intereses al bienestar de
nuestro país que hoy es azotado por el bandolerismo.
Quehacer
deteriorado
En
el actual contexto nacional, donde se agita la República Mexicana merced al
ruido enorme que hacen los grupos de interés enfrascados en luchas intestinas
que a nada bueno conducen y la ineficiencia del señor de Los Pinos para meter
orden --éste no ha logrado colocarse a la altura de las circunstancias, y, muy
al contrario, exhibe su proclividad hacia la confrontación con todo aquel
factor de poder que no comulgue con su ideología y visión de gobierno--, es
cuando se afianza la necesidad de que la política sea dignificada.
No
es posible que se continúe promoviendo un clima de confrontación desde la
Presidencia de la República, en virtud a que estamos llegando a límites
peligrosos; y ya en algunos rincones de la patria empieza a enseñar su rostro
la ingobernabilidad, cuya presencia perjudica a todo el sistema.
De
ahí que resulte propicio distender el ambiente y dar paso a los buenos oficios
de personajes que antepongan el interés del país por encima de camarillas y
grupúsculos, que con su actitud dañan al tejido social de manera torpe e
irresponsable.
Para
lograr que el ejercicio político sea dignificado y salga de la crisis en que lo
han hundido regímenes priístas y de ultraderecha, hacen falta auténticos
líderes o promotores de la paz y la reconciliación nacional, que no antepongan
condiciones, doctrinas ni colores en su quehacer reivindicativo.
Entiéndase
bien: políticos de nuevo tipo que liguen la palabra con la acción y den
resultados; a la par que generen un clima de confianza y sana convivencia en un
marco de pluralidad y sana convivencia.
Sólo
así se podría avanzar en la consolidación de la democracia y evitar que
tentaciones anarquistas y autoritarias sean desactivadas en bien de los
millones de mexicanos que aún creemos en la posibilidad de un país más justo y
equitativo, donde se acabe con los grandes rezagos sociales y la inseguridad
pública que, por desgracia, día tras día se tornan más graves y hoy se habla no
sólo de ineficiencia, ineptitud, ineficacia y omisión por parte de las
autoridades, sino de ingobernabilidad de costa a costa y de frontera a
frontera, aunque lo nieguen quienes encaramados están en el poder y nada
quieren saber de la situación real en que está inmerso el país.
Los
desestabilizadores
Aludo
el tema porque día tras día es más notoria la tendencia a desestabilizar
nuestra Nación por parte del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ante
la incapacidad para gobernar del Partido Acción Nacional (PAN) que está más
ocupado en medir fuerza con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que
en dedicarse a lo suyo.
De
cualquier forma los tres membretes alimentan la amenaza de la ingobernabilidad
y este año, para desgracia de los tamaulipecos, la delincuencia organizada ha
trasladado sus pueriles disputas territoriales hasta nuestra entidad, lo que
han tomado de pretexto allá en el centro de la República para hacer perro del
mal al pueblo cuerudo, cuando es obligación de la Federación y sus
corporaciones combatir los delitos del fuero federal.
Divorcio
Gobierno-pueblo
Nunca
como ahora, en México, se había dado tan grave separación entre el pueblo y el
Gobierno Federal, merced a la crisis económica que a la clase media pulveriza y
a los pobres nos ha vuelto menesterosos.
Y
es que Felipe Calderón Hinojosa continúa las prácticas neoliberales de
anteriores regímenes, al insistir en imponer nuevos y mayores impuestos que
podrían acelerar la debacle para las llamadas clases medias o clases
emergentes, condenadas a desaparecer desde el sexenio de Miguel de la Madrid
Hurtado.
Así
lo advierto por el diseño del nuevo paquete fiscal para el 2011.
No
obstante sus amanuenses pretenden hacernos tragar el cuento de que sólo así
podría enfrentarse el trance económico provocado por la crisis global, y por
ello él también exige muchos meses más de esfuerzo y sacrificio, con el rollo
de que sólo de esta forma logrará darse la recuperación económica.
Por
ello la crítica popular no es benévola con el señor de Los Pinos; y menos
cuando cerca de 80 millones de mexicanos que acarician la miseria ilustran un
país frustrado, irritado; sin esperanzas tangibles de recobrar el bienestar
suyo y de sus familias, al menos en los próximos años.
Hasta
hoy se puede decir que Felipe y sus colaboradores controlan la economía, las
finanzas, el dinero, pero no dan solución a los compatriotas que piden empleo,
vivienda, seguridad. La perspectiva de una mejor vida.
Hoy
los mexicanos somos víctimas de la incompetencia e incapacidad del Gobierno
Federal, y, por tanto, tendremos que esperar la llegada de otras autoridades para
buscar andar hacia delante, porque está visto que hacia adelante, con el señor
de Los Pinos, sólo caminan los ricos, los industriales, los banqueros, los
privilegiados.
Como
nunca antes, hoy se cometen errores en serie; nos enteramos de vejaciones contra
los ciudadanos de este país por parte de la delincuencia organizada e incluso
las mismas autoridades gubernamentales; las policías son atropelladoras; los
puestos públicos son acaparados por una minoría selecta, incapaz, depredadora;
se fractura el aparato político y social; los gobiernos estatales son
sojuzgados; la llamada clase política es víctima de persecución y de escarnio;
el país está a la deriva, pues, y, lo que es peor, la economía popular tiende a
pulverizarse con la recaudación de tributos que nadie pidió y sí estamos
obligados a pagar.
Bajo
este entendido, por más que se publicite que la administración de Calderón
Hinojosa es el auténtico Gobierno del cambio verdadero, más de 80 millones de
mexicanos, en conjunto, opinamos lo contrario.
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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