La reconstrucción de las corporaciones policiacas estatales y del Distrito Federal, que el presidente Felipe Calderón Hinojosa propone como parte de su nueva...
Por: Juan Sánchez-Mendoza13/08/2010 | Actualizada a las 09:26h
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+ Cohesionados, sí es posible
diezmar la delincuencia + Gobernadores avalan nuevo
proyecto del presidente + Acuerdos hacen inminente
creación de Policía Única + Eugenio hizo propuestas pa’
combatir la criminalidad La reconstrucción de las corporaciones policiacas estatales y del
Distrito Federal, que el presidente Felipe Calderón Hinojosa propone como parte
de su nueva estrategia para combatir la delincuencia organizada, no es idea
original suya, pues en los dos últimos encuentros de la Conferencia Nacional de
Gobernadores (Conago) se insistió claramente en el tema y hasta se planteó la
necesidad de crear la Policía Única, a fin de tener un mayor control de sus
elementos.
De cualquier forma el hecho de que el señor de Los Pinos ya asome
voluntad para trabajar coordinadamente con los mandatarios estatales en la
lucha contra la inseguridad, es un avance significativo, como también lo es que
públicamente acepte haber tenido discrepancias con algunos gobernadores que,
según él, otrora eludieron su responsabilidad para actuar en contra del hampa y
por eso, lo dejó entrever, ambas partes cayeron en el juego de culparse
mutuamente por la violencia creciente que hoy mantiene aterrorizado al pueblo
de México.
Durante la reunión que sostuvo en el Campo Marte de la Secretaría de la
Defensa Nacional (Sedena) con los 31 mandatarios estatales y el Jefe de
Gobierno de la Ciudad de México –en el sexto día del “Diálogo por la seguridad,
evaluación y fortalecimiento”--, Calderón Hinojosa dio un giro de 360 grados en
su actitud de decidir unilateralmente cómo y cuándo actuar, para hacer un
llamado de unidad.
Dijo: “Ni los estados ni la Federación, si actuamos de manera aislada,
podríamos resolver ese asunto y menos si estamos confrontados. Se requiere la
participación de todos sin excepción y sin titubeos”.
Reconoció que han tenido diferencias, pero que la sociedad reclama
respuestas eficaces; y por ello solicitó a sus interlocutores hacer uso del
liderazgo que los distingue para llevar a buen puerto la estrategia, “ya que
sólo así se logrará la victoria”, dijo, para cerrar su perorata con la
insistencia de que “es necesaria la corresponsabilidad”.
También pidió a los mandatarios que a nivel estatal se repliquen los
foros en torno al tema de la seguridad pública, por ser éste un asunto
inherente a toda la sociedad. Reconstrucción complicada
La desaparición de las corporaciones estatales y municipales que
conlleva el proyecto de crear la Policía Única, desde cualquier punto de vista
es lo más recomendable para entonces sí rediseñar una verdadera estrategia
contra la delincuencia.
Con ello igual se confirmaría que México entero ya no será campo fértil
para actos terroristas y que ya no habría impunidad ni se protegería a nadie.
También dejaría en claro que la administración presidencial y por
consiguiente los gobiernos estatales y municipales no tolerarían ni tampoco
encubrirían a quienes se apartan de la legalidad, refrendando el compromiso de
actuar con todo el peso de la ley en contra de cualquier infractor.
La desaparición de los cuerpos policiacos estatales y municipales, para
dar paso a la Policía Única, sin embargo, no debiera concluir únicamente con el
cese fulminante de sus malos elementos.
Es necesario ir más allá. Consignarlos en caso de comprobarse sus nexos
con la delincuencia organizada u otras mafias, a fin de evitar que una vez en
la calle los corridos pasen a engrosar esas gavillas.
Sobre todo si a esta pléyade le agregamos otros elementos, que, en los
días venideros, según me informan, podrían causar baja de manera voluntaria.
Esto ya deben haberlo contemplado en la Presidencia de la República, la
Secretaría (federal) de Seguridad Pública (SSP) y la Procuraduría General de la
República (PGR), donde a fondo conocen las debilidades y mañas de los elementos
adscritos al sistema nacional de seguridad.
En caso contrario se estaría cometiendo un error que bien podrían
aprovecharlo las bandas delictivas que operan en todo el país.
Por cuando menos seis motivos:
1) Los elementos que sean dados de baja de una u otra forma saben cómo
opera la delincuencia organizada; 2) También conocen las fallas de las corporaciones; 3) Poseen información privilegiada en cuanto a la venta y tráfico de
enervantes; 4) Saben qué investigaciones se realizan actualmente y hasta podrían dar
“pitazos” para entorpecerlas; 5) Muchos de ellos mantienen nexos con ex policías cooptados por los
grupos delincuenciales; y 6) Hay quienes se involucraron y están ligados a los grupos que trafican
con drogas, contrabandistas, pateros y todo tipo de transgresores de la ley. Bajo este entendido, debo aclarar que no es que dude que la limpia en
las corporaciones sea una medida acertada, sino simple y llanamente creo que
los policías candidatos al cese bien pudieron aprenderse de la “a” a la “z” la
comisión de delitos.
¿O acaso no estuvieron involucrados en la seguridad pública estatal y
municipal? ¿Jamás practicaron el espionaje? ¿Nunca trataron con otros
delincuentes?
De ahí que me parezca pertinente aclarar, también, que éste mi
comentario no es en defensa de los efectivos que pudieran ser investigados. Y
no porque sé que en su gran mayoría sirven a intereses mezquinos, de mafias;
que son corruptos, prepotentes, abusivos, viciosos y muchas veces hasta ignorantes;
y que su supuesta autoridad la amparan en una patrulla, una pistola o
metralleta, y en una credencial que los acredita como efectivos.
En lo sucesivo esos malos elementos podrían causar baja.
Más para mal que para bien, porque sumados a los cientos de cesados en
esas y otras corporaciones en distintas épocas, sólo pasarían a engrosar una
interminable lista de ex policías desempleados que podrían ser cooptados por el
narco, o, en el menor de los casos, organizar sus propias bandas criminales,
pues mucho dudo que estén capacitados para desempeñar otras tareas, como los
anales del crimen bien documentan esta apreciación. Mandatario propositivo
Durante el desarrollo del sexto encuentro organizado para que los
mandatarios estatales ofrecieran sus puntos de vista y propuestas bajo el marco
del foro intitulado “Diálogo por la seguridad, evaluación y fortalecimiento”,
Eugenio Hernández Flores habló de la situación que viven las entidades
fronterizas del norte del país por su vecindad con la Unión Americana, y
refirió trece puntos que él considera los más adecuados para enfrentar y
aliviar el problema.
Habló de mantener los compromisos del acuerdo nacional por la seguridad,
la justicia y la legalidad; intensificar el proceso de depuración y
profesionalización de las policías; crear un mando único que garantice a los
elementos mejores remuneraciones; reubicar a los reos de alta peligrosidad
hasta hoy internados en prisiones estatales; frenar el tráfico de armas; afecta
la actividad financiera de grupos delincuenciales; fortalecer los programas de
prevención al delito y las adicciones; impulsar las campañas mediáticas contra
toda actividad delictiva; recuperar los espacios públicos de esparcimiento que
alejen a la población de vicios; un programa integral de repatriación y
procurar empleos.
Para lograrlo, el mismo gobernador tamaulipeco dijo que sólo se lograría
el propósito mejorando las condiciones sociales; un crecimiento urbano ordenado
y la dotación de servicios públicos de calidad.
El tema, como Usted podrá observarlo, da para más, pero a falta de
espacio aquí le pero, bajo el compromiso de analizar todas y cada una de las
vertientes en tiempo y forma y de manera holgada, por ser un asunto de interés
nacional. Calificación
La arrogancia con la cual el gobierno de Estados Unidos pretende
calificar la actuación de otros países en la lucha contra el narcotráfico
merece el rechazo y la desaprobación unánime del pueblo y gobierno de México.
Ni las mismas autoridades estadounidenses niegan que el origen del narcotráfico,
a nivel mundial, se encuentra en la enorme demanda de estupefacientes de su
sociedad.
Pero el precio y las consecuencias de esta “ley del mercado” de drogas y
su solución pretenden endosarla, de manera injusta y prepotente, a otros
países, con su correspondiente costo en materia de seguridad pública,
criminalidad, violencia y hasta desprestigio.
Es además totalmente injusto identificar, con las instituciones de
gobierno, a funcionarios quienes de manera individual sucumben ante la
tentación de ganancias fáciles provenientes del narcotráfico.
En México, la Federación, junto con los estados que la integran, se han
convertido en el “pararrayos” que evita una mayor oferta de drogas para el
ávido mercado norteamericano. Véanse si no las estadísticas sobre los cientos de toneladas de
enervantes decomisados, destruidos e incinerados en los últimos años.
Pero más aún, de manera dolosa Estados Unidos ha encontrado, en las
acusaciones sin fundamento, un rico filón para presionar a nuestro país con el
fin de que someta su soberanía a los dictados de sus corporaciones policiacas,
como la DEA. Em@il: jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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